Tormenta

Impera el catastrofismo y en los toros también. Pero al final de todas las tormentas siempre sale el sol

Una vez más se cumple el aserto de don José Ortega y Gasset cuando dijo que lo que ocurre políticamente en España es lo que ocurre en los toros y que no se puede entender una cosa sin entender la otra. Y eso, exactamente eso es lo que está pasando ahora. No hay más leer, ver y escuchar la enormidad catastrofista que impera en los medios sobre el devenir político y económico. El esto se acaba, esto se acaba es algo tan diario que se está convirtiendo en insoportable.

Los lectores de la prensa diaria, tanto la de papel como la digital, así como los televidentes como los radioescuchas en casi su totalidad, llevamos ya mucho tiempo, demasiado, leyendo, viendo, oyendo que todo lo que ocurre en España es un absoluto desastre. La mayoría de los columnistas y opinadores varios compiten en ver quien pone más negra la situación mientras la realidad deviene en demostrar lo contrario. Pero casi nadie cae en ello. Casi nadie da lugar a la esperanza ni al respiro.

Pongo dos ejemplos demostrativos: Hace solamente dos años, todos los que escriben de política decían que la Monarquía estaba tocando a su fin. Pues bien, abdicado el Rey Don Juan Carlos I muy oportunamente y advenido felizmente a Rey su hijo Don Felipe VI, han bastado unos pocos meses para que los agoreros se hayan tenido que meter sus respectivas lenguas en salva sea la parte… El otro ejemplo es todo lo que ahora mismo está sucediendo con la pretensión separatista de los catalanes. Pronto veremos que no pasará absolutamente nada. Fracasados los intentos de celebrar el archicantado referendum, todo seguirá tal cual estaba. Los nacionalistas seguirán gritando y los demás, la inmensa mayoría, continuaran pasando totalmente de sus locos paisanos. Y así con todo lo demás.

Pues bien, con los toros está pasando lo mismo. Pasará el tiempo y todo seguirá más o menos igual. Todo el mundo quejándose de que gana poco. Todo el mundo queriendo ganar más. Aquí, en España, lo que prima es la sopa boba. Acabamos de leer el comunicado de los empresarios. Sin que les falten algunas razones, creo que exageran. Vean los comentarios que se acaban de recibir sobre su manifiesto de dos sficionados:

Este es el de Miguel.

<<Es increíble que en todo el texto no haya un mínimo de autocrítica de los empresarios. Hay que recordar que ellos son quienes han gestionado La Fiesta en las últimas generaciones. Lo venimos avisando.>>

Y este es de Arturo Sánchez.

<<¡Que se vayan a freír espárragos donde cristo perdió la chancla! Vaya por dios ¿ tan mal esta esto de organizar corridas de toros? Siempre pueden irse a podar viñas ahora con el fresquito, a varear olivos o a cortar melones a 35 grados en la sombra en verano en vez de estar de tapas de vinos e irse al callejón a ver sus corridas a la sombra… Que lo dejen, que no pierdan tiempo… Pero no lo van a dejar porque trabajan muy poco y les encanta figurar en el mundillo. Llevan razón en que la fiesta esta fuertemente castigada a impuestos y también cuando se quejan de pagar seguridad social a cuadrillas que trabajan para el matador y no para la empresa. Dicho esto aparte de la larga crisis que padecemos, la situación tan triste y caótica que dicen sufrir se debe también en muy gran parte a sus incompetentes gestiones y a su nefasta visión empresarial a corto y largo plazo por lo general. Por ofrecer espectáculos muy mediocres la mayoría de veces, por no publicitarlos adecuadamente en los nuevos medios etc… Que no esperen unidad entre todos los sectores porque ni a políticos ni a empresarios ni a toreros ni a ganaderos ni a nadie absolutamente a nadie le interesan los problemas de la fiesta y su futuro, todos quieren vivir a costa de ella y forrarse lo máximo posible… Porque si todo el sector estuviera fuerte y unido y en verdadera unión y compenetración con los aficionados a los que se les dejase tomar parte (ya que a la postre somos quienes les mantenemos ) no estaría cerrada Cataluña al mundo taurino, no desaparecerían encastes históricos y no se practicaría el fraude con tanta impunidad (por poner algunos ejemplos) así que no nos lloren. Déjenlo y que venga aire fresco al empresariado, siempre habrá otros que quieran innovar y trabajar para algo más que para ganar dinero sin importarle la salud de sus negocios.>>

Que todavía estamos inmersos en la crisis, no hay quien pueda negarlo.  Como también que empieza a remitir aunque la gente corriente no lo acabe de notarlo. Pero no es la primera vez ni será la última que padezcamos otras más. Lo que se debería hacer es acomodar en número y la calidad de los espectáculos taurinos a la realidad en cada caso. Hay ferias que puede aguantar con la amplitud que alcanzamos. Pero la mayoría de los ciclos feriales, no. Hay que reducir las corridas de toros todo lo que haga falta. Hay que programar únicamente buenos carteles. Hay que bajar por lo menos a la mitad el precio de las localidades de sol porque es mejor y más rentable llenarlos así que verlos vacíos. Habría que reducir también los de sol y sombra. Los toreros de la primera fila tendrán que ganar lo que pidan en función del número de espectadores que acudan a verles. Y eso siempre ocurrió. No me vengan con cuentos porque, salvo escasísimas excepciones, siempre fue así. Las entidades públicas propietarias de plazas de toros tendrán que rebajar también a la mitad sus cánones de arriendo. Y en los festejos menores – las novilladas – cada matador solo llevará dos banderilleros y un picador. Y que los que actúen en cualquier faceta sean los mejores de cada especialidad.  Hay que invertir en televisión. Y si hay que pagar para que en cada telediario se dediquen 5 minutos a los toros, que se pague porque todo lo que no tenga regular reflejo en este medio, no existe. Y esto es así porque los toros compiten con centenares de otros entretenimientos y, si apenas salen en las televisiones, apenas contarán para el gran público. Lo que no puede ser es que se sigan organizando corridas de relleno con el mismo precio para el público que las importantes. Eso ya pasó y, además, nadie lo dude, no volverá.

Y que en vez de llorar y llorar y llorar, empecemos todos a asumir la realidad. Además, no hay ni habrá males que cien años duren. Las cosas están mal pero no tan desesperadamente mal. Terminemos pues de una vez por todas con el catastrofismo ambiental y en esto todos estamos obligados. Sobre todo los que viven de exagerar los males y los que basan su fama en predicarlos sin medida alguna.

Además,  hay toreros buenos y muy buenos.  Hay buenas ganaderías y muy buenas aunque no tantas como queremos. Pero todo  se andará.  En esto no hay sequía a pesar de los pesares.

Pongámonos todos a trabajar con fe y sin perder la ilusión ni la esperanza porque al final de todas las tormentas siempre sale el sol.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

5 Resultados

  1. arturo sanchez dice:

    muy oportunamente a pormenorizado usted Don Jose Antonio la radiografia de lo que deben hacer los empresarios y lo que no deben de hacer. SU visión una vez más acertadísima y con mucho mas temple que el que e expresado yo fruto de mi rabía por tener que leer las mismas quejas y lamentos año tras año sin que se pongan en serio de trabajar para solucionarlo.

  2. Dionisio Sevilla dice:

    Les esta muy bien por lo poco que han hecho por su clientela, toros impresentables,sobre todo en provincias nada de una buena publicidad,plazas incomodas,unos precios desorbitados etc. Miren Madrid lo incomoda que es. viento agua y buscar un asiento tan estrecho y mas

  3. Josem dice:

    Paco Mora en Aplausos

  4. Josem dice:

    ! Los espectadores
    Se pasó aportar el Comentario de Paco Mora:
    ANOET recuerda al “españoles, la patria está en peligro, acudir a salvarla” del Alcalde de Zalamea, con su grito angustioso reclamando una estrategia rápida encaminada a apuntalar la tambaleante Fiesta de los Toros. Por fin alguien da el paso adelante, reconociendo que el toreo está en quiebra y o todos los implicados -toreros, ganaderos y empresas- se dan prisa a empujar en la misma dirección, apretados como una piña, o caerá en la más absoluta marginalidad. Algunos periodistas llevamos años avisando y solo conseguimos que nos tachen de catastrofistas. Es más cómodo meter la cabeza debajo del ala como los avestruces para no ver el peligro.

    Ahora, cuando redobla el tambor del Bruch está por ver si se produce la reacción adecuada a la necesidad sobre la que ANOET ha llamado la atención. No es hora de recoger las migajas, ni de mirar para otro lado. ¡El negocio del espectáculo taurino está jodido de verdad! Los espectadores y los aficionados nos podemos quedar sin toros pero los toreros, los ganaderos y los empresarios se pueden quedar sin su medio de vida, que en algunos de los casos viene de una larga tradición familiar.

    Ellos son los que tienen que meter los pies en una palangana de agua fría y tomar conciencia de la realidad. A los precios que los ganaderos se están viendo obligados a vender los toros, vale más dedicarse a la cría de gusanos de la seda. Si los toreros que interesan al público no bajan gatillos van a acabar sentados. Y si las empresas no se fajan con Hacienda y con las propiedades de los coliseos taurinos, para que se pongan en razón también con las circunstancias económicas del país, va a organizar corridas de toros San Apapucio Obispo, patrón de los betuneros. ¿Verdad que se entiende? Pues para luego es tarde…

  5. Fabio dice:

    Josè Antonio Del Moral con sabiduria y logica indica las soluciones y medidas que tienen que tomar los empresarios…Es de locos pensar que todas plazas puedan organizar ferias que duren una semana como hasta hace poco tiempo y sobre todo hay que reducir el coste de las entradas..(los listos prefieren tener media entrada màs bièn que llenar las plazas con precios acesibles)…Me parece muy oportuno pagar para aparecer en los telediarios, dar a conocer nuestro mundo. No estamos en los telediarios salvo en tragicos acontecimentos..La duda es si sabràn poner en marcha estas medidas los empresarios o preferiràn trincherarse detras de las quejas de siempre. Es un momento historico en que màs que las lagrimas valen las ideas, el sentido de responsabilidad y la capacidad empresarial. y la pregunta..Quien ha gestionado hasta ahora? Ellos y muchos de ellos se mostraron pesimos en gestionar, con nula capacidad de ver y leer el mercado a largo plazo, solo llevados por su ego en la logica del aparecer….y el aficionado? y los ganaderos? Los Fiesta Nacional no morirà hasta que existiràn un ganadero romantico enamorado del toro y del campo y un hombre que sentirà el sacro fuego de la llamada y con orgullo, sacrificio, pasion y valor se vestirà de luces. La Fiesta Nacional no morirà.

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