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4ª de la Temporada Grande en La México. !!!Padilla indulta a Sonajero” de Villa Carmela¡¡¡

Ficha del Festejo: Cuarta Corrida de Temporada. Menos de media entrada en el numerado aproximadamente 8 mil personas. Juan José Padilla (rosa y azabache): Silencio, Silencio, Indulto al sobrero de regalo. Fermín Rivera (verde hoja y oro) oreja y silencio. José Mauricio (teja y oro) oreja y ovación en el tercio. Se lidiaron 7 toros de Villa Carmela de justa presentación y juego desigual.

Padilla en su faena al toro que fue indultado

Bajó considerablemente la entrada, aproximadamente unas ocho mil personas se congregaron en el embudo de Insurgentes para presenciar un cartel encabezado por Juan José Padilla, Fermín Rivera y José Mauricio quienes estoquearon siete toros (incluido el sobrero de “regalo”) de la dehesa de Villa Carmela.  Todo el encierro estuvo justo de presencia, parece que ya es una característica de esta Plaza.  En cuanto a su juego,  destacó el sobrero lidiado por Padilla que fue indultado. En la lidia ordinaria, destacaron el segundo y el tercero que se dejaron meter mano.

La tarde transcurrió faltando algo para redondear. Ya habían cortado oreja Rivera y Mauricio, Padilla se había ido en blanco. Algo inusitado comenzó a suceder en la plaza mientras se lidiaba el segundo tercio del sexto de la tarde. El público comenzó a corear el nombre de Padilla, los gritos fueron en aumento, al grado tal que la propia empresa hacía señales para que el matador regalara un toro. Juan José, algo desconcertado, se dirigía al callejón sin la menor intención de lidiar a un sobrero, más aún cuando la corrida no había dado el juego esperado y si lo que había en chiqueros salía igual menudo fiasco que se podía llevar.  La presión en el callejón y las señales desesperadas de los ayudas provocaron que Padilla – o la empresa mejor dicho- regalara el toro. La expectación para verle de nuevo creció al tal grado que pocos pusieron atención en el arrimón que se pegaba José Mauricio con el último la lidia ordinaria. Así sucede en la México, esa expectación singular que genera el toro de regalo es curiosa, una expectación que en muchas ocasiones rinde frutos, ya que el ambiente de la gente es de festividad y por lo general prácticamente todo se aprueba. Un buen toro o una buena faena se engrandece si se trata del toro de regalo, así es el público en esta plaza.

Las cosas no habían marchado bien para Padilla con sus toros de lidia ordinaria.  El primero de su lote, brindado a los familiares de los desaparecidos de Ayotzinapa, parecía tener recorrido se apagó en el último tercio, Padilla no se quedó quieto y eso provocó que el toro desarrollara pronto sentido. Se tornó peligroso y no hubo más que despacharlo. Se fue en silencio. Con el tercero, Padilla se gustó con el capote, toreó con sabor, dejó pares de banderillas que emocionaron al tendido, pero con la muleta se dedicó a pegar pases sin estructura, algunos trapazos dirían algunos, rematando con su toreo temerario. No estuvo certero con el estoque y se fue en silencio. Se había ido en blanco, se quejaba en el callejón de que el sobrero fuera del mismo hierro, no había de otra, había que salirle al paso y con la ventaja de tener al público de su lado.  Salió el toro “Sonajero” lo recibió con largas cambiadas de rodillas, ya de pie lo lanceó a pies juntos rematando con una alegre revolera.  El toro mostraba recorrido, prácticamente no fue picado, solo se señaló el puyazo.  Con el trapo rojo comenzó por alto, se fue rumbo a los medios para comenzar a torear templado y con profundidad por el lado derecho, luego cambió a la zurda y también logró aprovechar la buena embestida del burel.  Padilla andaba relajado, sin nervio, disfrutando los aplausos del público entregado.  Tuvo la habilidad de torear asentado, lo que no había logrado con los dos toros anteriores, siendo fiel a su estilo, siguió toreando regocijándose con las nobles embestidas del animal, un toro fijo, con codicia, bravura que se dejó torear por ambos lados.  Mientras transcurría la faena el público pedía el indulto de “Sonajero”, finalmente el Juez ante la aclamación popular lo concedió.   Padilla alargó la faena y eso provocó que el toro enseñara sus defectos, lo que causó la tradicional polémica de los asiduos en el tendido, era o no de indulto.  Al toro le faltó ir al caballo, prácticamente no fue picado, su calidad fue muy buena por ambos lados, pero al final regateaba las últimas embestidas y comenzaba a realizar cosas extrañas.  Padilla no quiso desaprovechar  la oportunidad, tuvo al público de su lado y el indulto fue la forma de terminar una tarde con el público feliz aclamando el pundonor y entrega del torero de Jerez.

Fermín Rivera requiere conectar más con el público, un torero seco y frío que torea de forma extraordinaria, con muchas cualidades y recursos, que se dedica solo a torear. Para algunos eso basta, pero si la personalidad de Fermín Rivera conectara más con el tendido sus faenas tendrían otra dimensión. Ayer cortó una oreja a pesar de haber pinchado en lo alto al primero de su lote, el público pidió la oreja. Fue concedida y no fue protestada, al contrario, fue aplaudida.  El toro cariavacado había sido protestado desde salida, con el percal poco pudo hacer. Jose Mauricio le hizo un quite y Rivera replicó con más pena que gloria.  En el último tercio, el toro tuvo una embestida tarda, parecía que no quería embestir, pero a base de insistir, de colocarse de manera correcta, de dejarle la muleta en la cara, Rivera ligó buenos muletazos muy templados que le llegaron al tendido. Su peculiar estilo le llega a la genta, un estilo muy mexicano, clásico, como el de su tío Curro Rivera. Tuvo que aguantar al toro en cada embestida, con toques claros, el toro pudo dar lo mejor que traía. Una buena faena, coronada con una oreja bien merecida. Con el quinto no pudo hacer nada y se despidió en silencio.

José Mauricio se veía con ganas y con las ideas claras cuando recibió al primero de su lote con buenas verónicas bien rematadas.  Realizó un quite por gaoneras no muy pulcras pero vistosas. Con la muleta no pudo aprovechar a cabalidad le embestida del toro. Iba muy bien de largo, sobre todo por el lado izquierdo, la falta de estructura en la faena provocó que el toro fuera perdiendo esa calidad que había mostrado. Mauricio acortó distancias y logró sacar algunos buenos muletazos. La faena la terminó con ajustadas manoletinas avivando al respetable.  Despachó al toro de estocada entera pero caída, un sector del público pidió la oreja que fue concedida. Cuando el apéndice fue entregado parte del público la protestó.  Con el sexto Mauricio tardó en conectar, el toro no ayudaba para torearlo de largo, por lo que se pegó un arrimón que poco fue valorado ante la expectación del toro de regalo.  Una estocada entera y logró saludar en el tercio.

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