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Bitácora de América. La feria de Lima llega a su fin con claros triunfadores

Amable lector: ¿habrá usted escuchado que el 70% de las empresas en el Perú (del total de micro, pequeñas, medianas y grandes), son informales? Ahora usted dirá. ¿Y qué tiene que ver esto con los toros en Lima? Pues bien, precisamente el otorgamiento de los premios Escapulario de Oro y Escapulario de Plata del Señor de los Milagros, desde hace varios años era parte de una problemática crónica: primero lo decidían un grupo de irreprochables personas ligadas al toro; después este grupo fue disuelto con la llegada de unas autoridades “chicha”, es decir con mentalidad “informal”,  del tipo “aquí mando yo y qué”  (pero con mucho poder formal), y allí llegó lo impredecible, es decir, ya la mejor faena o el mejor toro no era lo que importaba, sino lo que dijeran – por decir lo menos – estas autoridades nuevas con mucho poder y pocos conocimientos de la materia en agenda: premiar a la mejor faena y al mejor toro de la Feria de Lima.

Con la llegada de la revolución digital, las faenas son vistas en video – después de realizadas – por miles de personas que, hayan estado o no en la plaza,  forman su opinión o particular juicio subjetivo de valor, sobre la calidad del toro y torero. Ya pierde fuerza absoluta lo que se diga verbalmente en los corrillos taurinos o las presiones que se traten de imponer en la decisión del otorgamiento o no de los premios aludidos. Aquí lo “chicha” o informal sería que ciertos taurinos, agrupados en peñas informales o alrededor de personajes valiosos pero pintorescos que se creen dueños de la verdad, ignoren la tecnología de los videos, y aprovechando de las redes sociales como el Facebook, se emocionen al escribir, no midan las consecuencias, y expongan su posición, sea ésta debidamente fundamentada, o sea que obedezca a una “pataleta”, a una terquedad, o a otras consideraciones con mucho ingrediente ético o con poco de éste.

En el Perú, el cinismo abunda por doquier, y la desconfianza, y el pesimismo, desde las esferas de la Alta Dirección de la Nación, hasta …….en una plaza de toros como la Bicentenaria Plaza de Acho de Lima. Haber vivido una faena histórica como la de Ponce, el domingo 9 de noviembre del 2014,  en una tarde de tres muy buenos toros de Roberto Puga, con el público – aficionados y villamelones todos juntos – extasiados,  y ahora resulta que la animadversión de un grupo hacia el ganadero nos hace olvidar el tema en agenda: premiar al mejor torero y al mejor toro de la Feria de Lima, a cargo del jurado establecido (un grupo de abonados y de autoridades del Municipio del Rímac). Ojalá premie la sensatez, que las aguas bajen a su nivel, que se apaguen los fuegos, porque todos quisiéramos ser dueños de la verdad, pero hay especialidades. Irse contra los críticos taurinos y llegar a la amenaza está fuera de contexto en un país, en donde impera la corrupción con impunidad a todo nivel….pero felizmente han de llegar las consecuencias a dicho atrevimiento.  Pero en los toros casi es muy difícil que se dé la informalidad “chicha”, porque lo que pasó en una faena o en una tarde, a efectos de elaborar la relación de los premiados, no puede ser ignorado por un grupo de 50 personas frente a las 8,000 que estuvieron allí presentes.

 

Pedro Abad Schuster

Pedro Abad Schuster

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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