5ª del Pilar en Zaragoza. Oreja para Ponce en un deslucidísimo corridón de El Puerto

Plaza de toros de Zaragoza. 12 de octubre de 2009. Quinta de feria. Tarde espesa con la cubierta cerrada y casi lleno. Cinco toros de Puerto de San Lorenzo de imponente presentación y mal juego por remisos y desrazados aunque cumplieron en la suerte de varas, salvándose el segundo por la magistral pericia de su matador. Por devolución del muy flojo tercero, se corrió un sobrero del mismo encaste con el hierro de La Ventana de El Puerto, asimismo feble aunque muy noble por el lado derecho. Luís Francisco Esplá (burdeos y oro): Pinchazo, otro hondo y tres descabellos, aviso y palmas. Tres pinchazos y cuatro descabellos, aviso y muy cortés ovación que se repitió al abandonar la plaza. Enrique Ponce (amapola y oro): Estocada trasera desprendida, aviso y oreja. Pinchazo, estocada caída y dos descabellos, silencio. Miguel Ángel Perera (escarlata y oro): Seis pinchazos, tres avisos y toro al corral, leve división. Cinco pinchazos y otro hondo, aviso y silencio. Bien Joselito Gutiérrez y Juan Sierra en palos.    

 

La supuesta despedida de Luís Francisco Esplá en ruedos españoles aunque le quedan por cumplir compromisos en América y el año que viene al menos otra corrida para dar la alternativa a su hijo Alejandro, no pudo ser menos lucida aunque las tablas y el aseo del veteranísimo espada volvieron a quedar patentes y hasta celebrados cortésmente por el público en modélico comportamiento para quien aquí mismo se doctoró hace 33 años nada menos. Al homenaje que se le rindió tras finalizar el paseíllo, se añadió Ponce con su brindis del quinto toro a quien tanto le ha criticado en no pocas ocasiones. Pelillos a la mar del valenciano, atento en cualquier detalle que se le presente y siempre por encima del bien como del mal. Si como torero es único, como persona un señor de los pies a la cabeza y quedan pocos.

 

Ponce fue el solitario triunfador de ayer al cortar la única oreja que se concedió tras matar al segundo toro, un pavo de 602 kilos con el que se ocupó personalmente de su brega en banderillas, señal de que le había visto posibilidades pese a lo mucho que cortó a Antonio Tejero al parear y al poca energía con que quedó tras ser castigado en varas. Y otro detalle del que nos enteramos por un mensaje que me enviaron para advertirnos de que a quien brindó Enrique a través de los micrófonos de Canal Plus, fue Juan Posada, postrado desde hace meses en lucha con una larga y costosa enfermedad. Nadie como Juan hubiera relatado pormenorizadamente lo que hizo Ponce para lograr una importante e impoluta faena en la que nadie salvo el propio torero creyó que sería posible. De ahí la atención del público a la obra netamente poncista. A este mismo toro, muy pocos por no decir ningún otro torero le habría sacado lo que vino después.

 

Una vez sometido el torazo por bajo con la mano derecha, lo metió por ese mismo pitón con suaves trazos y, comprobado en los de pecho que el toro tenía más recorrido por el lado izquierdo, recreo por naturales que, de uno en uno buscando el pitón contrario, fueron surgiendo dibujados con impecable caligrafía a base de no obligar ni molestar lo más mínimo al burel que, sumiso, agradeció el trato recibido a media altura. Experto en tal misión, la faena creció y creció – siempre Ponce de menos a más – hasta rubricarla con un precioso pase de las flores ligado a sendos de pecho. Lo trasero y desprendido del estoconazo no empañó lo hecho con tanta facilidad como maestría y la gente mostró su entusiasmo en la vuelta al ruedo que dio Ponce tan despacio y ceremonioso como suele. Al pésimo quinto toro, le tragó frenazos en seco con la cara por las nubes por los dos pitones y lo macheteó con añeja torería. No cupo más que hacer con el marrajo.

 

Capítulo aparte merece lo que ocurrió con Perera en el tercer toro, sobrero de La Ventana de El Puerto, que terminó siendo devuelto a los corrales tras sonar los tres avisos mientras el ayer atascado matador pinchaba sucesivamente. Todavía estaba toreándole Perera y por cierto muy templadamente cuando casi nadie oyó que le daban el primero, costumbre que algunos presidentes extreman sin el más mínimo respeto a sabiendas de que la faena prosigue y el público la sigue complacido. Perera, además, había rehecho al toro de su debilidad y conseguido un trasteo más que premiable. La cronométrica precipitación presidencial no intranquilizó al fallido matador porque, seguramente, ni se enteró de que habían trascurrido los minutos reglamentarios. Cuestión que habría que modificar cuanto antes porque, desde hace mucho tiempo, las faenas son mucho más largas que antes y los avisos deberían empezar a contarse a partir del primer intento de entrar a matar. El baldón que ayer padeció Perera, pues, fue más que estúpido. De ahí que, salvo unos pocos, apenas se echara en cuenta. Menos mal que los intentos de Perera con el muy distraído y pronto parado sexto fueron breves y no dio tiempo para que volviera a ocurrir lo mismo porque de otra vez se atascó largamente con la espada.   

 

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EL QUITE DE DOMINGO

 

Una triste despedida y una gran faena

 

Luís Francisco Esplá se despidió ayer oficialmente de la afición. Despedida triste por culpa de los toros. Toda la suerte que Esplá tuvo en su despedida de Madrid, le abandonó ayer en Zaragoza. La corrida del Puerto de San Lorenzo fue desastrosa por la poca fuerza y la poca raza. Me consta que El Puerto ha lidiado buenas corridas en sitios como Alicante o Santander. Pero las que yo he visto han sido muy malas: en Sevilla, en Madrid, en Zaragoza, donde prácticamente no ha embestido ningún toro.

 

En teoría, el encaste Atanasio-Lisardo es ideal para los tiempos que corren: un toro grande que no tiene problemas en los reconocimientos y que propicia buenas faenas de muleta, a pesar de mansear en los primeros tercios. Pero esta es la teoría. La realidad es que cada vez embisten menos. Por ello el encaste Domecq les ha comido el terreno, por ser más regular y salir mucho mejor. El día que se retire Enrique Ponce, gran valedor de los lisardos-atanasios, veremos qué ocurre con las ganaderías de esta sangre. Ya lo he dicho: la corrida de ayer fue desastrosa.

 

Luis Francisco Esplá se mostró animoso con su primero. No le recibió mal a la verónica (hubo una media muy torera, muy belmontina); estuvo lucido en banderillas, y el inicio de la faena de muleta fue bueno. Hasta que el toro empezó a pararse y a quedarse corto. Detalles pintureros de Esplá, como una preciosa giraldilla.

 

El cuarto fue un toro malo que embestía cruzado, muy manso y con muchas querencias. Intentó Esplá que lo devolvieran: le propinó tres puyazos y bajó el capote para provocar la caída del toro. Pero el toro se quedó en la arena. Esplá hizo un gran esfuerzo con este toro de embestida muy corta, muy reservona, con una gran querencia a tablas. Le banderilleó a pesar de que no era un toro lucido, y con la muleta lo intentó en todo momento para lograr una despedida brillante, lo que no fue posible. Después de treinta y tres años de profesión y en la hora de su despedida, afirmo que Esplá ha sido uno de los mejores banderilleros de la historia, y un torero diferente.  Le vamos a echar de menos. El público, cariñoso, le obligó a saludar.

 

La gran faena de la tarde corrió a cargo de Enrique Ponce. Su primero era un toro que embestía con la cara alta y le faltaba el último tramo del muletazo. Problemas insalvables para casi todos los toreros, pero no para Enrique Ponce que le consintió mucho, le dejó llegar y, a base aguantarlo, consiguió elaborar una gran faena. Buen toreo con la mano derecha y extraordinario cuando se echó la muleta a la izquierda. Toreo cadencioso y muy expresivo, difícil cuando el toro no humilla y pasa con la cabeza suelta.

 

Uno de los grandes atributos de Ponce, aparte de la cabeza y de su gran técnica, es el valor: hace falta mucho valor para ver pasar un toro sin humillar. Lo toreó a la perfección con la mano izquierda a pesar de los defectos del toro, a pesar de que el toro no humillaba. Y los remates, molinetes y cambios de mano, fueron tan toreros como de costumbre. Después de una estocada desprendida, paseó una oreja. También estuvo muy bien en el quinto, un toro verdaderamente complicado por brusco. Tenía media arrancada nada más y con la cara arriba. Toro verdaderamente difícil por su brusquedad y violencia. Lo intentó Ponce en todo momento y logró, incluso, muletazos limpios. Cuando vio que la faena era ya imposible, se dobló muy toreramente con él. Dobladas llenas de clasicismo que pasaron desapercibidas para el gran público porque el toreo de aliño no se valora ya. Pero también en esto Ponce estuvo muy torero. Dio una lección de sapiencia ante un lote muy deslucido.

 

El tercero de la tarde fue devuelto y en su lugar salió un torillo de la Ventana del Puerto sin ningún trapío. La corrida, muy seria y muy fuerte, no tenía nada que ver con este sobrero desmedrado. Pero este torito de poca fuerza y escaso trapío, era muy noble, y fue el que más embistió. Miguel Ángel Perera lo toreó con temple y limpieza, pero se puso muy pesado e hizo una faena de larguísimo metraje, con la que exprimió al toro literalmente. Hasta tal punto fue larga la faena, que sonó el primer aviso cuando todavía Perera toreaba de muleta. Y continuó toreando… Después de unos cuantos pinchazos (parece que Perera ha perdido totalmente el sitio con la espada), llegó el fatídico tercer aviso, y el toro se fue vivo a los corrales… Esto no tiene nada que ver con un toro malaje y crecido y un torero a la deriva que ha perdido los papeles. Simplemente, pasó el tiempo porque Perera hizo una faena muy larga y se puso muy pesado y machacón. Y es que cuando suena el primer aviso, inmediatamente hay que matar al toro. No se puede dejar pasar el tiempo… Nunca se han visto unos tres avisos tan absurdos como los de ayer.

 

El sexto fue un toro con muy poco celo que se aburrió muy pronto. Hasta que se aburrió, Perera volvió a torear con mucho temple, con mucha ligazón y mucha limpieza. Pero en cuanto se sintió podido, el toro empezó a culear y a echar la cara arriba.

 

En resumen: despedida triste de Esplá, gran faena de Enrique Ponce, y un Perera que, habiendo toreado bien, se le fue un toro vivo simplemente por no tener en cuenta que el tiempo pasa: “Tempus fugit”, decía Virgilio…

        

 

 

 

 

 

 

 

     

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

4 Resultados

  1. jose maría gómez dice:

    Magnífico ayer Ponce, !que lección de temple y sabiduría, amen de valor!, ante un toro incierto al que a costa de consentirle su aire le metió en el canasto, y van pasando generaciones de toreros y Ponce siempre ahí. Lamento que en Las Ventas no tengamos oportunidad de degustar su sapiencia y su maestría, mas hace bien en no ir, los energumenos de ese odioso sector no merecen ver a este gran torero, mientras los aficionados pagamos las consecuencias , pero afortunadamente quedan otras plazas donde sale el toro y podemos disfrutar de su toreo. Muy grata sorpresa tambien la de mi paisano Manolo Sánchez que estuvo sensacional. A los empresarios les pido mas sensibilidad y justicia para este torero. Talavante recuperado y con una gran mano izquierda.
    Saludos

  2. paolo dice:

    Ayer me sorprediò ver que una plaza que presume de torista reaccionò tan blandamente antes toros tan faltos de raza. Y ademàs me sorprendiò escuchar aplausos (o casi una ovaciòn) para Perera que acababa de dejarse ir su toro a los corrales. Y esto porquè? Ademàs la de Perera no era una obra de la que se hubiera podido seguir disfrutando màs de la cuenta! Estaba aburriendo hasta al màs paciente de los aficionados….!
    En fin lo mejor de la tarde han sido el brindis de Ponce de su primer toro al que cortò una merecida oreja a Juan Posada (a quien desde aquì deseo una pronta recuperaciòn). Y las ultimas palabras de Esplàs tras su ultimo toro:
    “Siento mucha desolaciòn por no haber podido terminar màs que dignamente. Estoy como un naufrago en la mar. Pero este es el Toreo”!
    Y Esplà hasta el final en torero!!

  3. jose maría gómez dice:

    A PROPOSITO DE LAS SUSTITUCIONES DE LA FERIA DEL PILAR

    Normalmente a los “Bocazas” les pasa lo que a los peces, que mueren por la boca.
    Esto se lo podemos aplicar a Zabala de la Serna, en un artículo, si a lo que escribe habitualmente este individuo se le puede llamar artículo.
    Titulo: !Que sustituciones, Manuel! “El cartel de hoy lo han remendado con dos promesas: Julio Aparicio y Manolo Sánchez”.
    Fijaros amigos de este Portal, que magnífica oportunidad ha tenido el heredero de la tribuna de callarse. Manolo Sánchez ha dado los muletazos mas artísticos de lo que llevamos de Feria. Sigue diciendo el eterno aprendiz de crítico taurino : “Si por bien que estén Aparicio y Sánchez se encuentran ya al otro lado del rio. Del Ebro en este caso”.
    No das una, ellos están en la otra orilla segun dices, tú, te has ahogado con estrépito. Como siempre.
    Dedícate a otra cosa.
    Saludos.

  4. david_izurieta dice:

    Sobre Esplá, se va una forma de entender el Toreo. Un hombre con una cultura taurina enorme y que supo transmitir al aficionado valores de otra epoca. Junto con Ponce son, quizas, los dos unicos toreros que todavia mantienen ese concepto de la “dirección de lidia”, cosa rara en nuestros tiempos. Lo de Madrid fue un autentico milagro taurino, por lo que se vivió y por las nulas condiciones de aquella tarde y aunque todavia quedan le quedan tardes, ese será el sello de su despedida.
    De Ponce…mientras más se empeñen en retirarlo, en discutirlo y en hacerlo de menos, más demostrará su sapiencia, valor y torería. Todos los que niegan al Maestro de Chiva deberían abrir bien los ojos y disfrutar de un torero que ya tiene un sitio de privilegio en la historia del toreo. El aficionado, aquel que no tiene más interes que el de disfrutar la emoción del toreo, lo hace.
    Si bien lo de Perera entra en aquel terreno de los reglamentos y demás, tambien responde a una tendencia muy clara del toreo actual. Se presupone un metraje unico y demasiado largo para las faenas, sin tener en cuenta al toro que se tiene en frente, su propia “duración” y condiciones. De ahi que “pasarse de faena” sea más que un termino una realidad, pues el toro aprende y se aploma ante la suerte suprema, volviendo un calvario el tema espada

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