6ª del Pilar en Zaragoza. Manzanares se adueña de la feria con una sinfonía en do mayor

Plaza de toros de Zaragoza. 13 de octubre de 2009. Sexta de feria. Lleno. Desechada la anunciada corrida de Garcigrande, se lidiaron cuatro de Salvador Domecq, incluido el sobrero que reemplazó al primero de Valdefresno, devuelto por su extrema debilidad de remos. Y otros dos de este mismo encaste, el que hizo de tercero con el hierro de Fraile Mazas. Todos bien aunque, lógicamente, desigualmente presentados. Dieron juego muy dispar, destacando con mucho por su gran clase el de Salvador Domecq corrido en último lugar. Muy deslucidos los de este mismo hierro que se lidiaron como primero y cuarto. Bravo aunque a menos el segundo, de Valdefresno. Encastado sin clase el tercero, de Fraile Mazas. Y manejable sin que le sobrara fuerza el quinto, de Salvador Domecq. El Juli (marino y oro): Estocada caída que escupe y descabello, palmas. Estoconazo desprendido, silencio tras algunos pitos. El Fandi (vainilla y oro con remates negros): Tres pinchazos y estocada trasera a toro arrancado, aviso y ovación. Estocada tendida desprendida, aviso, oreja y petición de otra. José María Manzanares (lirio y oro): Pinchazo y estocada, petición desatendida y ovación. Media estocada caída, aviso y oreja con fortísima petición de otra y bronca al palco por no concederla. Muy bien el la brega Juan José Truillo y en palos Curro Javier.        

 

Cuando se poseen tantos dones y un toro permite explayarlos en su mayor dimensión, no hay término de comparación posible en el toreo ni importan las racanerías presidenciales. La grandiosa faena que cinceló José María Manzanares al enclasado toro de Salvador Domecq, pasará a las antologías. La perfecta conjunción de ambos contendientes nos deparó la dicha de ver al alicantino en la medida más alta de su arte. No hay palabras suficientes para definirlo ni hacen falta porque, quienes quisieron, pudieron verlo y sentirlo por televisión. Los que lo vimos en la plaza nos volvimos locos de emoción.

 

Como en la pasada feria de la Merced no estuve en Barcelona, no sé si Jose Mari estuvo tan bien o mejor que ayer en Zaragoza ni cual de sus faenas fue la mejor. Pero me hago una idea porque, en su caso, es fácil de imaginar. Lo más importante, es cómo está cubriendo el final de su temporada con los que ello supone para su futuro. Crece a lo más grande Manzanares y crece su toreo a la par que es lo que necesitaba para situarse en el sitio que le corresponde y que este año tantas otras veces no logró encontrar. Ha sido una campaña con muchos toros a la contra que no le permitieron relajarse y con no pocos aficionados empezando a dudar. Pero, afortunadamente y aunque tarde, la suerte le ha llegado y él la ha sabido aprovechar.

 

Ya en su primera faena de ayer con el encastado aunque flojo toro de Fraile Mazas, Manzanares anunció lo que podría suceder después. Muy dispuesto empezó su faena meciéndose con la mano derecha en las dos primeras tandas. Pero el toro empezó a quedarse corto y lo tan bien hecho no pudo continuar. Una peligrosa colada al citar por las afueras sin tocar cuando intentó un primer natural, desconcentró al torero aunque, acto seguido, volvió a la mano diestra para atacar en su deseo de retomar el ritmo y el sitio con que había iniciado la faena que no pudo redondear aunque sí marcar la diferencia. Podría haber cortado una oreja y hasta se la pidieron, pero un pinchazo previo a la estocada, lo impidió.

 

Muy en tipo el sexto de Salvador Domecq, Manzanares lo vio claro desde el principio. Sin probaturas empezó la faena que fue grande desde el primer hasta el último muletazo. Reunido, ajustado, templado, armonioso, colosal por redondos eternos ligados sin enmienda a larguísimos de pecho o a trincheras perfumadas. Los cambios de mano y las firmas, carteles para eternizar. Un breve aunque soberbio intermedio al natural. Y, de nuevo con la derecha más despacio en cada pase y en cada tanda a su vez más y más intensa y recreada sin solución de continuidad. El último muletazo diestro lo empalmó a dos ayudados por alto inenarrables. Un faenón en el que el toreo más clásico nos transportó al mismísimo cielo. Faena de rabo si hubiera matado como tantas veces suele hacerlo Manzanares.  Y de dos orejas pese a la media estocada  caída. No lo considero así la presidencia, tan agarrada al reloj y a los reglamentos como ajena al gusto. Inexplicable racanería que, sin embargo, no empañó el inolvidable acontecimiento manzanarista.

 

El Fandi había animado la corrida fiel a su permanente entrega y vistosa prodigalidad en los primeros tercios con la seguridad, las facultades y la espectacularidad que nunca le faltan aunque en banderillas no siempre clavó asomándose al balcón. Como tampoco sus ganas con la muleta en dos faenas de calado popular que la gente admite como trámite obligado. Ya lo hemos dicho infinidad de veces: los públicos saben y no olvidan lo que El Fandi se da por entero con el capote que habitualmente maneja con temple y variedad, como tampoco sus tercios de banderillas en los que cada tarde sorprende encontrando toro en cualquier terrebo. Y de ahí sus constantes éxitos. Mejor el la corta distancia que en la media, sus dos faenas fueron de menos a más y de no haber fallado con la espada en el segundo toro, habría cortado un par de orejas. Le concedieron la del quinto pese a lo caído de espedazo y hoy repetirá. Es valor seguro, Zaragoza siempre se le dio bien y el año que viene, volverá.

 

El Juli no tuvo suerte con sus dos toros pero él tampoco anduvo a la altura de su bien ganada fama pese a que, técincamente, anduvo por encima de sus dos marrajos. Sin embargo y por autolimitado a la faena de muleta, cuando no harina y no hay molina, a muchos les parece parece un torero más. Y es que le hemos visto tantas veces superar lo insuperable que no nos hacemos a la idea de verle tan espeso como ayer. Pasemos página a la espera de mejores ocasiones que, espero, no faltarán.   

 

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EL QUITE DE DOMINGO

 

El escultor de muletazos

 

Para empezar, un descalzaperros. La corrida de Garcigrande se volvió entera al campo porque era impresentable: unos toros chicos y cornicortos, impropios de una plaza de primera categoría. Se trajo después una corrida completa de Valdefresno, que fue aprobada en su totalidad pero, al parecer, la seriedad de determinados toros no gustaba a alguno de los componentes de la terna y se metieron tres de Salvador Domecq. Se enchiqueraron, pues, tres de Valdefresno y tres de Salvador Domecq. Se devolvió uno de los valdefresnos y al final se lidiaron hasta cuatro de Salvador Domecq. Mala corrida de dos hierros: toros blandos, sin fuerza y que embistieron muy poco… Si la tarde resultó entretenida, se debió a la buena disposición de los toreros.

 

El Juli estuvo muy solvente y profesional con un lote que no tenía nada dentro. Su primero se metía por dentro y daba cabezazos. El Juli logró muchos muletazos con limpieza, lo que no fue poco. El cuarto no valía un duro, un toro que fue a menos y que se quedaba muy corto. El Juli estuvo también muy por encima del toro. No se podía hacer más de lo que hizo.

 

El Fandi gustó a la masa con las banderillas, pero cada vez banderillea más a toro pasado y con más ventajas. Muy espectacular, sí, pero sin ninguna pureza. Tuvo un valdefresno que se quedó pronto muy corto. Estuvo hábil con la muleta y logró algún muletazo limpio, cosa nada fácil por la cortedad y brusquedad del toro. Lo mató mal.

 

Del pésimo encierro de ayer, el quinto fue el único toro con cierto temperamento. No se picó apenas y en banderillas el Fandi estuvo como acabo de decir. Con la muleta no acabó de cogerle el aire por el pitón izquierdo y la faena se basó casi exclusivamente en la mano derecha. El toro tenía temperamento y repetía fuerte, con marcada querencia a los adentros. Como digo, el Fandi construyó la faena sobre la mano derecha y al final consiguió un par de series que no estuvieron mal. Destacaron los pases de pecho. Después de una estocada baja, yéndose directamente a los blandos, cortó una oreja. Oreja más que discutible, si tenemos en cuenta la mala estocada y la escasa entidad de la faena que, como decía, careció de toreo con la zurda.

 

José Mari Manzanares estuvo bien con su primero, un toro de Valdefresno con poca fuerza que no humilló nunca. Obtuvo buenos muletazos con la diestra… Pero donde estuvo verdaderamente importante fue en el sexto, toro muy noble pero que le faltaba fuerza y  falta de fuerza hizo que la faena no pudiese ser redonda. Pero los muletazos que logró José Mari Manzanares fueron auténticas esculturas de Benlliure, o carteles de toros de Ruano Llopis, como ustedes prefieran. Manzanares no torea,  Manzanares esculpe. Debido a un porte personal privilegiado y a un extraordinario concepto del toreo, cuando está a gusto y le salen bien las cosas, Manzanares torea con una belleza arrebatadora. Ayer hubo muletazos verdaderamente extraordinarios. Con la mano derecha, toreó con la cintura rota y hacia dentro, con un empaque y una cadencia admirables. Lástima de la poca fuerza del toro: hubo muletazos mejores que otros porque, de repente, las fuerzas abandonaban al toro. Pero los muletazos que salían bien eran extraordinarios. La faena fue de menos a más: las dos últimas series con la mano derecha fueron compactas y completas, ya que Manzanares había conseguido que el toro se asentara y no se cayera…

 

Ya lo he dicho en otras ocasiones: Manzanares se parece más a Antonio Ordóñez que a su padre. Tiene el mismo empaque que el rondeño, pero rompe más la cintura y acompaña más al toro: empaque y duende a la vez ¡ahí es nada!… Cuando cuaja un toro queda para el recuerdo. Me estoy acordando de los toros de Sevilla, el de Zalduendo y el de Daniel Ruiz. La de ayer no fue una faena tan importante por la escasez de fuerzas del toro, pero hubo muletazos tan buenos como aquellos, extraordinarios.

 

José Mari Manzanares va a durar mucho en los carteles porque su calidad no tiene paralelo en el escalafón. Es una pena que muchas tardes se muestre abúlico y displicente. Pero ayer quería, y surgieron los muletazos más bellos de la feria. Fue una lástima esa media estocada baja. Se le concedió una oreja y el público pedía las dos. Creo que el Presidente estuvo acertado otorgando solo una porque la estocada es la suerte suprema y para cortar dos orejas hay que matar a los toros por arriba.

 

Manzanares no torea, Manzanares esculpe.

 

 

 

 

 

 

                          

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

5 Resultados

  1. josé maría gómez dice:

    Ayer por fin, salvando la preciosa faena de Manolo Sánchez, vimos torear a lo grande, muy bien por Manzanares, explicó a algunos de sus compañeros pagapases y rectilineos que comparten con él las alturas del escalafón que el toreo es circular y hacia adentro, un solo “pero”, el alicantino debe bajar esa mano izquierda con los dedos crispados cuando tora con la mano diestra, es un borrón y un defecto que puede suprimir, lo demás: empaque, majestuosidad y arte. En Cuanto a la concesión de la 2ª oreja, bien por el presidente, una media desprendida es una media desprendida, la no concesión del segundo trofeo no desvalora en modo alguno su magnífica labor. Muy bien el matador y muy bien el Presidente. En estos detalles se demuestra cuando una plaza es de 1ª categoría. En Madrid hace unos dias, una situación parecida, acabó con concesión de 2 apéndices y Puerta Grande y ya me dirán Vdes que tuvo que ver un toreo con otro.
    Saludos.

  2. Esteban SALIDO dice:

    Manzanares estuvo bien en dos series, las ultimas, pero sus primeras salieron encanchadas echandose el toro muy pa fuera, y fatal con la estocada.

  3. paolo dice:

    Si ayer Josemari estuvo grandioso con el sexto toro (y valentisimo e importante con el complicado tercero) en Barcelona fue aùn màs sublime (gracias a dos toros de mejores condiciones)!
    Porque Josemari posee el divino don del temple, que no es solamente acompañar sino “temperar” y templar la embestida del toro al ritmo de su toreo. Y el ritmo que Manzanares consigue dar con su toreo es el del infinito, o sea para el tiempo!
    Esto es como escribir una memorable “aria” de una obra lirica que dura para la eternidad! Ver componer semejantes obras en vivo pone los pelos de puntas y deja recuerdos imborrables.
    Cosa que casi nadie consigue.
    En Barcelona fue la mejor de sus obras de este 2009 (y quizàs de su vida) y la de ayer se acercò! Pero tampoco hay que olvidar los faenones de Sevilla o el del Puerto de Santa Maria!
    En el 2010 me temo que todo el mundo tendrà que rendirse a este grandioso torero (a pesar de lo que a muchos cueste reconocerlo).

  4. José A. Ramírez dice:

    Nadie discute la grandeza del toreo de Manzanares Paolo, lo único que decimos yo y algunos más es que es una pena que con esas condiciones que Dios le ha dado no mande en esto, es decir, ser la máxima figura de su tiempo. Morante y él son los que mejor torean en este tiempo y de eso no hay ninguna duda, pero Morante no puede mandar y Manzanares sí.

    Un saludo

  5. paolo dice:

    De acuerdo Domingo!
    Manzanares esculpe el toreo!
    Pero un par de matices.
    Es verdad que por la espada caida no merecia la segunda oreja. Pero se tirò a matar. Y en su primero el publico pidiò una oreja que el presidente no concedio.
    Igualar este faenon con la faenita del Fandi me parece absurdo.
    Y la diferencia la tiene que marcar el presidente.
    Asì que o le daba una y una a Manzanares o le daba dos despuès de la del Fandi.
    Pero las orejas son lo de menos.
    En fin Josemari no creo haya estado abulico esta temporada como dices. Creo que ha tenido momentos buenos y otros menos (como todos los toreros) y que ha tenido poca suerte en los sorteos…
    El final de esta temporada es un claro ejemplo!
    Saludos!

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