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7ª de la Temporada Grande en La México. Orejas para Saldivar, Rivera y Aguilar

Una entrada muy pobre se registró la tarde del domingo. Aproximadamente unas cinco mil personas acudieron al coso de Insurgentes para presenciar un encierro bien presentado y en general bravo de la ganadería de Xajay que lidiaron Fermín Rivera, quien sustituyó a Sergio Flores, Mario Aguilar y  Arturo Saldivar. Una tarde que dejó contentos a los aficionados pues hubo cosas que contar ante ejemplares serios y bien presentados, lo cual da mucho más importancia a lo ocurrido.  Si bien, para la estadística Saldivar es el triunfador al cortar dos orejas, con justicia debe decirse que gran parte del público protestó severamente la concesión de la segunda, por lo que es posible afirmar que los tres toreros tuvieron una tarde triunfo, pues Rivera y Aguilar cortaron un apéndice. La presencia del encierro puso en evidencia lo que se ha lidiado en las pasadas corridas; no porque la presencia de este encierro fuese algo extraordinario, simplemente, el ganadero mandó toros, bien presentados, y éstos le dieron otra importancia a la corrida.

 

Fermín Rivera recibió al primero con delantales rematando con una media.  Un quite con más voluntad que clase con lances a pies juntos y revolera.  Comenzó doblándose llevándose al toro por los medios.  En el platillo de la plaza comenzó por la derecha, pases de calidad sin la ligazón necesaria.  Otra tanda más por derecha para cambiar a la zurda. La primera serie por naturales le ayudó a fijar al animal, la segunda fue muy templada. La mejor serie vino por derecha, muletazos largos rematados por trinchera.  Cambió de nuevo a la zurda, el toro se comenzó a quedar parado, la serie no tuvo la calidad esperada, solo destacó uno de sus naturales. Regresó a la derecha y el público le comenzó a corear los muletazos, de manera sorpresiva y al perderle los pasos el toro le dio una aparatosa voltereta, sin mirarse regresó a finalizar la faena. El toro se rajó y buscó las tablas. Ahí lo persiguió para culminar el trasteo con manoletinas. Se tiró a matar y dejó tres cuartos traseros que fueron suficientes para que el toro doblara, el poco público pidió la oreja que fue concedida. Fue a la enfermería a curarse de un puntazo en la axila, con su característico valor salió a torear el cuarto.  Al segundo de su lote lo lanceó a la verónica, lo fue toreando para llevarlo a los medios y rematarlo. Después de un buen puyazo, y evitando un segundo encuentro, quitó al burel por chicuelinas bajando la mano, rematando con una brionesa. Con la muleta en las tablas lo recibió con trincherazo, un toro encastado, que acusó la falta de un puyazo adicional.  El toro embistió con fuerza y no dejó espacio para dudas.  El toque de emoción que transmitía el toro no lo supo acompasar Rivera, traían ritmo distinto, embestida y muleta, lo que provocó que los muletazos no fuesen claros y el toro buscara su salida hacia las tablas. Con acierto lo llevó a los medios, pero el toro comenzó a descomponer la embestida, tirando derrotes y provocando un desarme. Con la zurda el toro salía con la cara descompuesta, ese intento de serie provocó que la faena viniera a menos. La emotividad y movilidad que mostró el astado al inicio se fue perdiendo conforme transcurrió la lidia.  Una vez más se demuestra la importancia de la suerte de varas y la distancia con la que se torea.  Se tiró a matar dejando de nueva cuenta una estocada trasera y tendida. Recurrió al descabello y escuchó un aviso. Lástima que no pudo redondear su tarde.

Mario Aguilar recibió al cárdeno con delantales, el toro se fue a los medios y ahí lo toreo con suaves chicuelinas.  El toro empujó con fuerza y provocó un aparatoso derribo. El toro tardo en su embestida, sin embargo, con la distancia adecuada Aguilar pudo ligar buenos naturales. La faena no creció ya que el torero perdía la distancia y el toro protestaba. Por el lado derecho acortó distancias y los muletazos no fueron tan templados. El toro bravo pedía más distancia, Mario no se la quiso dar, prefirió una faena encima del animal. Por el lado derecho pudo torear al toro con más distancia, pero el matador no lo vio así. La faena terminó con ajustadas dosantinas y manoletinas dejando listo al toro para la suerte suprema.  Se tiró a matar con decisión y dejó una gran estocada.  El público pidió la oreja y fue otorgada.  Con el segundo de su lote poco pudo hacer.  Mostró voluntad en el trasteo pero las condiciones del animal fueron poco propicias.  El toro desarrolló sentido, Aguilar tuvo que abreviar al complicado astado de Xajay. Se despidió en silencio.

 

Arturo Saldivar recibió al primero de hinojos, esa emoción inicial se fue perdiendo pues poco pudo hacer con el percal. Con la muleta comenzó con pases de tanteo rematando con molinete. Llevó al toro a los medios, para buscar hilar una faena, el toro traía una embestida sin calidad y poca transmisión lo que dificultó el trasteo.  El sitio de Saldivar lo ayudó a salir airoso de este encuentro, lástima que las condiciones de la lidia y un frío público poco valoró el trasteo.   Señaló un pinchazo y una estocada caída.  Escuchó un aviso y se despidió en silencio. Con el que cerró plaza, Saldivar se gustó con el capote metiendo desde un inicio a la gente a su faena. Aprovechando que el público estaba con él se fue a los medios para quitar por chicuelinas rematando con torera larga dejando caer el capote a una mano. Con la expectativa que daba un toro que mostraba un interesante galope, inició en los medios con pases cambiados, de esos que emocionan al público. Una primera serie por derecha muy templada. Citó de largo en la segunda serie, el toro con bravura, calidad, buen galope acudió al engaño, la faena iba creciendo. Cambió de mano, el toro parecía que traía buen recorrido por la izquierda, pero la faena no pudo crecer en esa serie. Regresó a la derecha y la faena volvió a emocionar, remató con el de pecho precedido de un vistoso cambio de mano. Desafortunadamente, la siguiente serie por derecha no fue del todo vistosa debido a que no dio la distancia adecuada.  Con la zurda acertó dejando la muleta en la cara del toro para así ligar buenos naturales.  El toro daba para más, pero llegaron las infaltables dosantinas, las que corea el tendido, pero que en ocasiones –como esta- desaprovechan las condiciones del animal. Fin de faena con ajustadas bernardinas. El toro se quedó con muletazos que hubiesen engrandecido la faena. Media estocada trasera, tendida y algo desprendida.  Petición de oreja que el Juez la concede y ante muy poca presión de un sector la Autoridad concede la segunda, la cual fue mayoritariamente protestada. El toro merecidamente se premió con el arrastre lento.

Ficha del Festejo: Séptima Corrida de Temporada. Muy pobre la entrada, aproximadamente siete mil personas en tarde agradable. Fermín Rivera (malv y oro): oreja y aviso; Mario Aguilar (obispo y oro) oreja y silencio; Arturo Saldivar (tabaco y oro): aviso y dos orejas. El sexto de la tarde fue premiado con arrastre lento.

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