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Los norteamericanos y el aroma del toro

Como de la España actual es mejor no hablar, me voy a fijar en los norteamericanos y el toro, algo que ha pasado desapercibido aquí como tantas cosas que nos convienen. Todo el mundo sabe que uno de los mejores equipos de baloncesto de los Estados Unidos es el llamado Chicago Bulls. La aleación Chicago y Toros. Ese conjunto que algunas simpatías habrá levantado entre la afición tauromáquica de aquí.

No sé si han visto un anuncio reciente de los Chicago Bulls, espectacular, profundo, bellísimo, original. Los toros corren por las  calles de Chicago, entre multitud de rascacielos, muchos toros, grandes edificios, arquitectura moderna, calles anchas y atractivas, como si estuvieran en sanfermines, fiesta que tanto conocen y admiran los norteamericanos.

De vez en cuando, aparecen los jugadores encestando, libres, gloriosos, felices de hacer lo que les gusta. Balón y canasta. Rascacielos y toros. Una amalgama reflejada con perfección suma en un anuncio para una combinación asombrosa. Gran técnica mediática al servicio de una buena causa.

El anuncio gusta, atrae, es bello y se disfruta. Primero, ante la novedad y la sorpresa, se vive mucho por lo bien hecho que está. Segundo, se nos mueve la sangre al ver toros en calles que no han visto toros nunca. Tercero, se nos mueve el sentimiento de agradecer a los Chicago Bulls que en algunas naciones del mundo, especialmente en España, hay toros, se lidian toros y se corren toros.

Un anuncio ¡que lo recuerda a todo el mundo!. Que lo habrán visto millones y millones de norteamericanos, del resto de América y del mundo entero. Un altavoz universal que hace surgir nuestro agradecimiento porque un país sin toros enseñe toros a escala universal.

Cuando tantos animalistas, antitaurinos, intolerantes, dictadores, rabiosos nos los quieren quitar donde hay, allí los exhiben donde no hay, lo que es bonito, significativo y valiente. Como llevan su título de equipo, Chicago Bulls, al que así conocen en todo el mundo. Y hacen un montaje para recordar empleando la técnica moderna que tantas satisfacciones da.

Ven al animal con cuernos como uno de los más atractivo de la creación y lo enseñan. Contemplar toros, entre canastas, redes, jugadores, balones, saltos y puntos conseguidos corriendo por las excelentes y míticas calles de Chicago es un bien para la tauromaquia y un gran aparato promocional  para recordar al mundo cómo y lo que es un toro.

Allí tienen mucho orgullo de hacerlo. Aquí avergüenza a unos cuantos. Allí lo disfrutan. Aquí, y en todo el mundo taurino ya, hay unos rabiosos que lo odian. Allí orgullosos de ser Chicago Bulls. Aquí la guerra para que desaparezcan.

Reconozco que he disfrutado mucho viendo este anuncio de los Chicago Bulls y que me ha encantado que lo hayan podido contemplar tantos millones de personas.

Francia nos da lecciones de tauromaquia y de su defensa. Colombia se ha sumado. Estados Unidos nos brinda esta lección recordando al mundo de que hay un animal que es bellísimo y protagosnista de uno de los espectáculos para bellos y originales de la Tierra.

Supongo que tampoco aprenderemos la lección. Allá ellos. Bastante tienen con ser como son, que repetía tanto mi padre, ante los malvados, o simplemente imbéciles, cobardes o estúpidos que tanto abundan en todas partes.

Como la vida es corta, hay que aprovechar los buenos momentos y disfrutarlos. Asi he hecho con los Chicago Bulls. Gracias. Sobre todo por el aroma de toro que nos habéis dejado. La imaginación al éxtasis de la publicidad y la promoción.

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