7ª del Pilar en Zaragoza. Talavante continúa en racha y Pinar ratifica su precoz solvencia

Zaragoza. Plaza de la Misericordia. 14 de octubre de 2009. Séptima de feria. Casi lleno. Seis toros de Montalvo, bien aunque desigualmente presentados y de juego dispar con predominio de los mansos y parados salvo el noble aunque feble segundo y el más entero sexto que fue el mejor. El Fandi (marino y azabache): Dos pinchazos y estocada trasera desprendida, silencio. Media tendida trasera y tres descabellos, aviso y silencio. Alejandro Talavante (rosa y oro): Estocada desprendida, petición mayoritaria denegada y gran ovación con bronca al palco por no conceder el trofeo. Estocada atravesada y tres descabellos, silencio. Rubén Pinar (salmón y oro): Dos pinchazos y estocada, silencio. Pinchazo y buena estocada, aviso y oreja. Muy bien Basilio Masilla en palos.   

 

De nuevo la presidencia se negó a conceder una muy solicitada oreja con la bronca y el consiguiente disgusto del matador afectado. Ignoro las razones del usía. Pero la faena que le hizo ayer Alejandro Talavante al segundo toro fue excelente. Tras recibir al toro con buenas verónicas y quitar por saltilleras, anduvo firmísimo y aguantando la lenta llegada del toro a su muy templada muleta con estoico valor, componiendo una faena de su personal corte, delicada y subyugante. Especialmente al natural, que es su fuerte. Además mató al primer envite y aunque la espada quedó algo desprendida, no tanto como para considerar mala la estocada de la que rodó el toro rápidamente. Talavante necesitaba triunfar porque atraviesa un periodo de franca recuperación tras una temporada llena de sobresaltos profesionales y estos caprichos presidenciales le afectan una barbaridad. Debería haber dado una vuelta al ruedo para compensar la afrenta, pero la mayoría de los toreros actuales no quieren darla si no llevan ninguna oreja en la mano. Vuelvo a insistir en lo que ya he dicho muchas veces: hay que terminar con el tema de las orejas y traducir los trofeos en vueltas al ruedo. Si hubiera sido así, Talavante hubiera paseado el anillo satisfecho, feliz y para nada disgustado.

 

La corrida había empezado muy mal con un toro que se salió frenándose y reponiendo. El Fandi solo pudo banderillear para que la gente no echara en falta su siempre esperado tercio que esta vez cubrió sin la espectacularidad acostumbrada y no pudo dar ni un muletazo formal, por lo que tuvo que machetear en medio del mosqueo de la gente. El tercer toro al menos aguantó los lances de apertura de Rubén Pinar, un quite por navarras de El Fandi y el esperanzador inicio de faena del albaceteño, pero enseguida se vino abajo el animal y tuvo que apurar acortando las distancias sin más posibilidad que el arrimón con el toro sin resuello. El cuarto, aún peor por más pronto parado y de nuevo El Fandi sin la más mínima opción en un esfuerzo inicialmente desairado y finalmente baldío con la muleta hasta cansar. Y el avantísimo quinto, un manso integral con el que se estrelló Talavante, hundiéndose la tarde entre bostezos.

 

Afortunadamente, el tostonazo se remedió con el sexto toro y con un Rubén Pinar dispuesto a darle fiesta en una faena francamente interesante y buena con la que demostró su precoz capacidad. Es cierto que Pinar suele colocarse por las afueras en los cites. Pero no lo es menos que sabe llevar a los toros muy bien prendidos en la muleta sin dejar que el toro la pierda nunca hasta encadenar los pases con perfecta ligazón. Un privilegiado del temple que me recuerda a Espartaco, maestro consumado en estas lides de ligar con inusitada perfección. Pinchó antes de agarrar un buena estocada y esta vez la presidencia no se atrevió a contradecir la fuerte petición del trofeo so pena de haber provocado un motín. Pinar había repetido en sustitución de El Cid y redondeó una feria vital en consonancia a la triunfal campaña que está protagonizando con éxitos en todas las plazas donde actúa, ganando lugar seguro en las temporadas venideras. Hay torero para mucho tiempo por delante y a poco que corrija los defectos apuntados, no solo para sumar contratos, sino para mucho más. 

 

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EL QUITE DE DOMINGO

 

El árbitro otra vez

 

        

Dicen los que saben de fútbol que, cuando se habla de los árbitros, la cosa va mal. Que en un partido el árbitro tiene que pasar completamente desapercibido. Pues esta reflexión vale también para los árbitros de las corridas de toros, es decir: para los Presidentes.

 

La actuación del Presidente desde el palco no debe notarse, y cuando se nota, es que van mal las cosas. El Presidente de la corrida de ayer en Zaragoza negó una oreja a Alejandro Talavante que había pedido toda la plaza. La decisión arbitraria del Presidente llenó los tendidos de indignación. Cuando murió el sexto, no se atrevió a negar el trofeo a Rubén Pinar, a pesar de que los méritos de ambos toreros habían sido muy parecidos.

 

Lo que un Presidente nunca debe hacer es saltarse el Reglamento, precisamente porque él está para hacerlo cumplir. El Reglamento especifica con claridad que la primera oreja es potestad del público. La segunda, que es de su potestad, podrá negarla si lo considera conveniente. Pero cuando toda la plaza pide clamorosamente la primera oreja, el Presidente tiene el deber reglamentario de concederla. No puede contrariar al público y cabrearlo. Me parece muy bien que se intente dar seriedad a la plaza (desde luego Zaragoza es una plaza seria), pero excesos como el de ayer son inadmisibles: no se puede frustrar al público pagano y soberano.

 

La corrida de Montalvo no me gustó. Salió como viene siendo habitual en esta ganadería: muy parada y con muy poca raza. Toros muy bien presentados, con muy buen continente, pero vacíos de contenido. Todos, los seis, adolecieron de poca raza, pero hay que espigar: primero, cuarto y quinto no valieron nada, se pararon completamente; segundo tercero y sexto tuvieron al menos cierta bondad y nobleza.

 

El Fandi se llevó lo peor del festejo y poco pudo hacer. Está disculpado, pues sus toros eran tan parados, que no pudo lucirse prácticamente ni con las banderillas. Lo único un quite muy bonito por navarras rematado con una bella serpentina.

Alejandro Talavante estuvo bien en su primero, sobre todo con la mano izquierda, que es su fuerte. El toro, como todos sus hermanos, era muy soso y no terminaba de pasar, pero Talavante lo toreó con suavidad  e hizo una bonita faena, muy adornada. Y después de una estocada trasera un poquito baja, el público pidió la oreja que el Presidente negó. A este toro le había hecho un buen quite por saltilleras. Nada pudo hacer con el quinto, un toro completamente parado.

 

Ya he dicho en alguna ocasión que me gusta mucho Rubén Pinar por su sentido del temple. Lo que hace realmente que un torero me guste o no me guste, es precisamente esta cualidad: el temple. Cuando un diestro carece del sentido del temple, por muy buenas maneras que tenga o por mucho que se arrime, es un torero que no me interesa. Y al revés: los toreros que son capaces de torear despacio llevando al toro sin que les enganche los engaños, siempre me gustan. De ahí mi admiración por Dámaso González o Paco Ojeda, dos toreros muy discutidos y muy incomprendidos, pero que tenían el secreto del temple. El temple se basa en el valor: solo son capaces de templar los muy valientes, los que son capaces de ver llegar al toro, esperarle hasta el último momento, y no sufren viendo pasar al toro despacio.

 

Rubén Pinar posee esa gran cualidad, la del temple. Ya la había mostrado en la lidia del tercero de la tarde, un toro noble que duró muy poquito. Pero en el sexto se inventó literalmente la faena: hizo pasar al toro hasta el final llevándole muy despacio en series bien ligadas de muletazos muy largos y cadenciosos. Después de un pinchazo y de una estocada trasera, cortó una oreja. Oreja que hay que añadir a las puertas grandes de Madrid, de Pamplona…, o a la gran actuación de Sevilla el día del Pilar. Es un torero con mucho futuro. A pesar de su juventud, tiene una gran capacidad. Y tiene lo que a mí más me gusta en un torero: tiene temple.

 

 

 

 

 

             

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

2 Resultados

  1. josé maría gómez dice:

    Si ayer me pareció correcta la denegación de la 2ª oreja a Manzanares dada la defectuosa colocación de la espada y la decisión del presidente mantuvo firme la categoría de la Plaza, hoy no puedo decir lo mismo, a Talavante se le impidió miserablemente pasear el trofeo después de una faena redonda y sentida y coronada con la espada arriba. ¿Protagonismo del Sr,. Presidente? ¿Atropello de la razón? No lo sé. Lo que es cierto es que no se premió el toreo bueno y como contrapartida si el toreo pegapasista y de muleta retrasada, vulgar y ramplón de Rubén Pinar. Lo que el martes prestigió el Palco de Zaragoza, ayer se tiró por los suelos. Espero que en las corridas restantes impere la mesura y la justicia en el Palco.
    Un saludo.

  2. jose maría gómez dice:

    Mi mas sentido pésame a la familia de Juan Posada. Que descanse en paz.

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