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9ª del Pilar en Zaragoza. Más mansos que un hombre casado

9ª del Pilar en Zaragoza. Más mansos que un hombre casado

Zaragoza. Plaza de la Misericordia. Viernes 16 de Octubre de 2009. Novena de Feria, dos tercios de entrada. Seis toros de Dolores Aguirre, bien presentados, muy mansos. Tercero y sexto se dejaron torear. Fernando Robleño (de tabaco y oro), silencio en los dos. Serranito (de azul purísima y oro), silencio en ambos. Joselillo (de azul celeste y oro). Saludos desde el tercio en los dos. Pedro Iturralde pico bien al sexto de la tarde.

 

Pues sí señor, mire usted: los toros de Dolores Aguirre fueron más mansos que un hombre casado. Huían como posesos de los picadores y su poca raza fue tal que, después de varios pinchazos casi inofensivos, algunos se tumbaron y se rindieron definitivamente.

 

Pero dentro de la mansedumbre, pudieron torearse bien los dos de Joselillo. Mientras Fernando Robleño y Serranito tuvieron el santo de espaldas, Joselillo acaparó toda la suerte, la buena suerte. Y ¿cómo estuvo con los dos toros buenos de la corrida? Pues como en él es habitual: muy voluntarioso, con muchas ganas, pero nada más. Hace un toreo muy forzado, muy rápido y muy hacia fuera. A pesar de sus buenas intenciones, desperdició los dos toros buenos del festejo. Pero por sus muchas ganas, el público estuvo con él y si hubiera matado a la primera hasta podría haber cortado una oreja a cada toro.

 

El más puesto de la terna es Robleño, que ya va siendo un veterano en estas lides de corridas duras y desesperadas.  Su primero fue muy probón y se quedaba muy corto. Robleño  estuvo hábil y no se descompuso. El cuarto tenía un pitón izquierdo muy complicado, pero por el derecho se dejó dar dos series y Robleño se las dio.  Pero con la espada estuvo calamitoso. Los toros se tapaban y realmente resultaba muy difícil meterles el acero. Con la espada no mostró la misma decisión que con la muleta.

 

Sin duda el peor parado de la terna fue el aragonés Serranito. Se encontró con el más manso de todos los mansos, el segundo de la tarde. No se le pudo picar y tuvo un juego en la muleta muy complicado, muy reservón y con mucho sentido. Y en quinto lugar se enfrentó a un toro de Guisando, parado y que se negó a embestir desde el primer muletazo. Con este material resulta imposible lucirse. Serranito anduvo con dignidad, pero también con la espada oxidada…

 

Lo que yo le diga, Jefe: más mansos que un hombre casado.

 

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