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1ª de Feria en Medellín (Colombia). En cuna de 70 años, Andrés Roca Rey y Juan de Castilla mecen dulcemente el toreo con “El Paraíso”

 Por: Guillermo Rodríguez

Andrés Roca Rey y Juan de Castilla dieron un recital de bien torear en La Macarena con tres jaboneros calidosos de El Paraíso. Novillada del “Paraíso” de Don Jerómino Pimentel, con trapío, bien presentada ,armada de pitones, con tres jaboneros, herederos del mítico”120″  “Gracioso”, procedencia Juan Pedro, de gran juego ; el primero, a más y el sexto al que no se le picó como es debido impuso su casta de manso con violencia. Encierro con interés para el aficionado. El segundo  que pegaba tornillazos y el quinto, remiso a embestir, pegado al piso ( el lote de Roca Rey ).

Dos americanos, el peruano Roca Rey y el colombiano Juan de Castilla florecieron en “La Macarena” que vive los fastos de sus 70 años de existencia a la vera del río Medellín. Estuvieron en novilleros , enjundiosos, técnicos, apasionados, aguerridos, valientes, con detalles, con esencias, con variedad, disposición sin medida . Y sin que en ningún momento se descompusieran.

Sánchez Mejía no logró  conectar con sus paisanos. Quiso exponer su tauromaquia y apenas  una tanda en medio de la soledad de su toreo que nunca llegó al tendido. No quiere decir que estuviera mal. Es que hay veces que la mente no está emparejada con el corazón y todo se quiebra en pedazos. Otra vez será. Este sábado una insípida vuelta al ruedo en su primero.Y poco más.

ANDRÉS ROCA REY.El joven limeño es un torero en potencia. Conoce los secretos de desatar la emoción, afianza esas zapatillas en la arena, se queda quieto sin hacer el tancredo sino toreando, sabe andarle por la cara a los novillos, maneja las teclas de la lidia, se acomoda a los cambios de los ejemplares, es variado con el capote ( ramilletes de gaoneras, caleserinas, chicuelinas, revoleras, de frente por detrás, verónicas, delantales ). Posee recursos para cambiar súbitamente al otro si el pitón no es potable , improvisa, se ingenia muletazos, y dibuja trincherillas de cartel.. Se coloca en la boca de riego de la plaza, da el pase cambiado sin mover una pestaña, o unos ayudados por alto llevando toreado al novillo, No ” espantando moscas “. Cortó la oreja de su primero y se llevó una paliza del segundo. Prolongó los descabellos pero dejó flotando en el aire esa miel del toreo que se concibe desde lo profundo de su ser, ese que solo lo pueden ofrendar los elegidos, esos que “comerán caliente” al decir de los banderilleros y que nos refresca en un escalafón de los novilleros con caballos que está copado por muy buenos novilleros de España y Francia.

JUAN DE CASTILLA.Tres años después ha crecido como torero. La formación en la escuela de Guadalajara se nota. Torea despacito, con temple, con gusto, con cadencia y ritmo.Al verle salir por la puerta de San Juan en hombros me dio la sensación de estar ante una realidad cincelada en el sacrificio, en la voluntad de ser una figura, en lo macizo que está como torero  y que había vuelto para mostrar que la constancia y la perseverancia van aparejadas al triunfo..En volandas por torero, por torería, por verguenza torera. Su primero, humilla, se rebosa en las telas y galopa que es una delicia. El novillero da los muletazos sacando el engaño por debajo de la pala del pitón. Y al colocarse perfectamente , liga que es el sustento de una fiesta que necesita de estos jóvenes para prolongar su vigencia como arte. A la calidad del novillo responde el del barrio CASTILLA  con sentimiento, mano baja y hacia adentro. Aprovecha que “Lanzador” es bravo y torea lentito, suavecito, con tersura.   Estocadón y dos orejas.  (Merecida la vuelta al ruedo el novillo).El  sexto se quedó sin picar .No se trata de acabarlo en varas pero sí  de medir su fuerza. El novillo se fue arriba. Mansón pero encastado y con movilidad. Varetazo en el glúteo izquierdo, pantalón de vaquero y siguió toreando.. Tiene Juan ese don de cruzarse al pitón contrario ( esto era lo normal hasta hace unos años pero ahora muchos, para no incordiar, torean al hilo del pitón).

Felicitar al banderillero antioqueño Jaime Mejía por como estuvo de atento y útil en la lidia. Banderilleando de adentro hacia afuera para no prolongar innecesariamente ese bello segundo tercio de la lidia. La calidad de Chiricuto, la veteranía  y oficio del Piña, como le anda hacia atrás a los toros Granerito . El Pino, Emerson Pineda y Santana , lidiando con el capote muy bien. Al picador Andelfo , felicitaciones por como chorreó lo la vara, pico y dejó perfectamente ahormado al toro. De categoría. RESULTADO EN MEDELLIN. Novillos de El Paraíso, bien presentados. Tres jaboneros de alta nota. Santiago Sánchez Mejía, vuelta al ruedo y pitos; Andrés Roca Rey, vuelta al ruedo y vuelta al ruedo y Juan de Castilla, dos orejas y silencio. (Fuente: “tendido 7”).

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 LA OPINIÓN DE LUCAS MORALES.

Juan de Castilla impone su ley.

Desorejó a un gran tercero de El Paraíso y ofreció una gran dimensión en el cierraplaza; también impresionó el valor de Roca Rey, que dio dos vueltas y fue volteado, mientras que desafortunado anduvo Sánchez Mejía. Arrancaba la Feria de Medellín con una agradable entrada y una novillada de El Paraíso para una terna de ilusión en el escalafón menor: Santiago Sánchez Mejía, Roca Rey y Juan de Castilla.

Fue el primero un novillo noble pero con poca fuerza. Todo se lo hizo Sánchez Mejía a media altura, sellando muchas tandas pero pocos muletazos de firma. Ante todo, destacó una buena tanda por el pitón derecho. Mató a la primera con aceptable colocación del acero. Saludos.

El segundo fue un novillo con gran calidad, y un fondo de nobleza aprovechado por Andrés Roca Rey. Le bajó la mano en el capote el peruano, que anduvo variado. Consiguió varias tandas de muletazos templados pro ambas manos, matando de una estocada entera y tendida y varios golpes de descabello. Gustó mucho el concepto de Andrés, pero el descabello el impidió de cortar un merecido trofeo. Finalmente dio una vuelta al ruedo entre el cariño de la afición colombiana.

Otro novillo manejable salió en tercer lugar. Juan de Castilla le plantó cara por el pitón derecho, dejando tandas meritorias por ese pitón y gustando muy mucho. Imprimió temple y ligazón por ese lado, levantando los tendidos y llenando de ovaciones al público después de cada tanda. Mató en los mismos medios y las dos orejas fueron unánimes.

Desaprovechó Sánchez Mejía al cuarto, un animal ovacionado en el arrastre con el que confundió totalmente distancias. Escuchó pitos tras una leve discrepancia con una parte del tendido.

Se enfrentó Roca Rey a un quinto peligroso que no le dejó estar a gusto en su cara. Lo intentó por ambos lados, sin éxito. A base de exponer se ganó de nuevo el cariño del público antes de recibir una fea voltereta sin consecuencias aparentes.  Dejó una estocada entera y varios descabellos y fue pitado el astado en el arrastre.

Al cierraplaza, Juan de Castilla lo recibió a portagayola, mientras que el animal mostraba genio ya de salida. Brindó a sus padres el animal antes de ser volteado ante uno de El Paraíso que fue sacando peligro y que le destrozó el traje. Todo se lo hizo por el izquierdo con mucho mando y ligazón. Pinchó en todo lo alto y dejó una media posterior en buen sitio. Fue silenciado. FICHA DEL FESTEJO. Plaza de toros de Medellín. Primera de Feria. Seis novillos de El Paraíso, 1º noblón sin fuerza; 2º noble a más; con retazos bravos el 3º; 4º bonachón, manejable; 5º peligroso; 6º peligroso. Santiago Sánchez Mejía, vuelta y pitos. Andrés Roca Rey, vuelta y vuelta. Juan de Castilla, dos orejas y silencio. (Fuente: “cultoro”).

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