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14ª de la Temporada Grande en La México. Tarde variada aunque sin grandes triunfos

OREJA PARA ZOTOLUCO Y SILVETI. VUELTA CON FUERZA PARA MORANTE

La tarde del domingo unos 18 mil aficionados se dieron cita para presenciar a Eulalio López “Zotuluco”, Morante de la Puebla y Diego Silveti para lidiar un encierro de Fernando de la Mora, justo de presencia y cuyo juego fue variado.  Se dejó meter mano el primero aunque terminó rajado, el tercero, también el quinto y el sexto, sin que merezcan una nota extraordinaria.  El segundo y el cuarto fueron complicados.

Con el primero de la tarde, el Zotoluco estuvo variado con el capote, puso empeño en su labor y eso se agradece pues prácticamente ya le toca abrir plaza en todos los carteles y se lleva el peso de que el público se meta de lleno a lo que acontece en el ruedo.  Con la muleta, realizó un trasteo que tuvo altas y bajas, ello por las condiciones del astado, que no terminó por romper.  Lo mejor vino por el lado izquierdo por el rumbo de toriles. El toro terminó rajado, a pesar de ello Eulalio pudo sacar lo mejor que tenía el animal. Estocada entera que emocionó a una parte del tendido, aunque el derrame que provocó en el toro hacía ver su deficiente colocación. El toro dobló rápido y una parte del público pidió la oreja. Al ser concedida fue protestada por una parte del respetable. Una faena más que no pasará a la historia.  Con el segundo de su lote poco pudo hacer, comenzó de hinojos, costó trabajo fijarlo, y terminó desapercibido con el capote. La mala condición del toro no cambió, por el contrario, fue empeorando y el Zotoluco no tuvo más que abreviar para despedirse en silencio.

Morante en su estilo, con el primero pareció que traía ganas. Después de intentar fijar al toro, solo nos dejó una muy buena verónica y una media con solera. El toro fue al caballo, provocó dos tumbos, pero mantuvo la cara arriba.  No pudo hacer quite, evitó el brindis y comenzó bajándole la mano al descastado ejemplar.  Se le veían ganas pero la paciencia comenzó agotarse, dejó dos trincheras de esas que gustan a los que pintan. Abrevió y dejó estocada tendida, se despidió con pitos.

Con el quinto de la tarde,  Morante tuvo sus detalles, quiso torear a la verónica con limpieza y el toro se lo impidió. Solo nos dejó una media.  Realizó un sentido quite por chicuelinas, breve pero con sentimiento, rematadas con media.  Parecía que el toro se iría a más, Morante brindó al público y buscó realizar una faena ligada, no fue posible, recurrió entonces a los detalles, grandes muletazos en una serie, pero en la siguiente el toro no colaboró y se notó la falta de ligazón que la faena requería para ser memorable.  Recurríó a los detalles que se corearon. Siguieron buenos muletazos pero otra vez el toro no colaboró del todo y eso provocó que la faena no creciera.  A pesar de ello el público sintió el sentimiento de Morante, su peculiar estilo de interpretar el toreo, se tiró a matar y dejó una estocada entera que no fue suficiente para que el toro doblara con rapidez.  El burel amorcillado en las tablas debió ser descabellado. Pero Morante pidió al puntillero el turno de la puntilla y al segundo intento dejó certero puntillazo que hizo doblar al toro. Una parte del público le protestó ese gesto y con ello perdió la oreja, pues a pesar de nutrida petición, el Juez no sacó el pañuelo blanco. Todo quedó en una vuelta al ruedo.

Diego Silveti sigue teniendo mucha suerte en los sorteos.  La tarde del domingo sorteó el mejor lote; sin embargo, hay algo en sus faenas que le impiden romper aunado a las fallas con el acero que lo privaron de más apéndices.  La faena al primero de su lote fue variada, bien por ambos lados, pero solo bien, no tuvo la capacidad de ir a más. Otra vez tenía un burel para encumbrarse y otra vez todo quedaba en una buena faena.  Falló con el estoque y perdió las orejas que seguramente el público hubiese pedido. Saludo en el tercio. Con el que cerró plaza, estuvo cerca de acariciar la gloria, pero una vez más la dejó ir.  Comenzó toreando de largo que era la distancia que pedía el toro, sin embargo,  lo fue cerrando hasta que el toro comenzó a protestar y ello provocó que la faena se viniera a menos.  Recurrió a su tradicional toreo tremendista, ese donde realiza dosantinas, pases del desdén mirando al tendido, las bernardinas cambiadas, así pudo subir el tono de la faena.  Una gran parte del público se emocionó y otra vez, cuando tenía el triunfo grande en la bolsa, falló con el acero.  Después acertó con la espada y el público le pidió la oreja al Juez. Fue concedida.

Una tarde variada donde no hubo toro de regalo y eso si que es extraño en esta Plaza.

Ficha del Festejo: Décima cuarta corrida de la Temporada. Aproximadamente 18 mil personas. Eulalio López “Zotoluco” (nazareno y oro) oreja y silencio; Morante de la Puebla (verde botella y oro) pitos y vuelta al ruedo; Diego Silveti (sangre de toro y oro) saludo en el tercio y oreja.

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