3ª de San Lucas en Jaén. Gran tarde de Talavante e importante faena de Perera

Plaza de toros de Jaén. 17 de octubre de 2009. Tercera de feria. Tarde agradable con más de media entrada. Seis toros de El Vellosino, bien presentados y de juego desigual. Nobles sin fuerza los dos primeros. Manso en varas aunque muy noble el tercero que fue el mejor para el toreo. Con genio el cuarto. Probón y áspero el quinto. Y muy manejable el sexto. El Juli (verde botella y oro): Pinchazo y casi entera desprendida, oreja sin petición mayoritaria. Estoconazo trasero, oreja de rutina. Miguel Ángel Perera (prusia y oro): Pinchazo y estocada trasera, oreja. Pinchazo hondo, otro pinchazo, casi entera algo atravesada y dos descabellos, aviso y ovación. Alejandro Talavante (burdeos y oro): Pinchazo hondo tendido y dos descabellos, gran ovación. Pinchazo muy hondo tendido en los bajos, dos orejas. El Juli y Talavante salieron a hombros.

 

Si nos atenemos al número de orejas cortadas, los resultados de esta corrida podrían llevar a la confusión. Vamos a tener que dejar aparte la arbitrariedad de los presidentes, unas veces por pasarse y otras por quedarse cortos. Concentrémonos, pues, en lo hecho frente al ganado, base del interés de cada festejo que nos corresponda analizar. Las orejas – una y una – que le dieron ayer a El Juli no reflejan la realidad de lo que llevó a cabo. Una primera faena muy fácil y templada frente a un animal tan dócil como flojo que apenas tuvo eco en los tendidos seguida de pinchazo y estocada. Y otra meritoria frente al revoltoso y geniudo cuarto al que mató certera y eficazmente, razón de la repentina alegría popular. Una tarde más de El Juli que terminó saliendo a hombros, mientras que Miguel Ángel Perera tuvo que hacerlo por su pie por fallar a espadas en su segundo toro tras llevar a cabo la faena más importante de la tarde.

 

Perera también había cortado fácilmente la oreja del noble segundo al que toreó con la contundencia que acostumbra llevándolo siempre muy tapado sin que faltaran los trenzados ojedistas al final del trasteo. Más celebrada esta faena que la anterior de El Juli, a la gente tampoco le importó el pinchazo previo a la estocada para demandar con fuerza el despojo. Pero con el que de verdad anduvo bien Perera, fue con el quinto. Un toro muy probón y áspero al que había que templar muchísimo para que, poco a poco, rompiera a mejor. Perera le perdió los pasos estrictamente necesarios para darle hueco y se hizo con el toro hasta someterlo por completo. Tanto, que se rajó al sentirse dominado. Momento en el que Perera cometió el error de sacarlo a los medios en su intento de seguir toreándolo, lo que el toro no aceptó. En la búsqueda de una difícil igualada y ya con el toro demasiado distraído, Perera – que últimamente no anda fino con la espada – pinchó y descabelló repetidamente, perdiendo la que habría sido una oreja de verdadero peso.

 

Alejandro Talavante se destacó de sus compañeros con una actuación definitivamente pletórica y más que esperanzadora en la que solo le faltó estar más centrado en la suerte suprema para haber cortado cuatro orejas sin discusión. Lo venía cantando desde que le vimos resucitar en Valladolid. Talavante, muy tranquilo y resuelto,  lo vio todo muy claro y su toreo fluyó con natural sutileza. Suyos ayer fueron los mejores lances de capa, muy buenas las verónicas del recibo al tercero, un toro cinqueño que embistió con más largura y transmisión que sus hermanos anteriores. Al natural, suerte de oro para el extremeño, alcanzó altísimas cotas de intensidad en series cada vez más largas que ligó a los de pecho sin enmendarse con la personalidad que le distingue. También con la mano derecha y todo sin la más mínima duda ni contrariedad. Una pena que con la espada continúe sin la necesaria seguridad.

 

Con el sexto volvió a manejar muy bien el capote, tanto en el recibo como en un templado quite por delantales. Y tras brindar a su cuadrilla, otra faena en la que volvieron a destacar los naturales en su corpus central. Empezó por bajo, rodilla en tierra y terminó por bernardinas, enjoyando lo demás con sucesivos pases de las flores, molinetes invertidos y cambios de mano por delante que le salieron de perlas. Muy bonita y variada esta faena en la que el público se entregó totalmente al torero, finalmente con las dos orejas del toro en sus manos pese al horrible espadazo con que mató. Celebramos vivamente este nuevo renacer de Talavante que, de seguir así, el año que viene podrá darnos muchas tardes de gloria.             

 

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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