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69º Aniversario de La México: Saldívar y El Payo tocaron pelo en un petardo ganadero de Barralva

EL que fuera uno de los grandes acontecimientos taurinos del mundo se convirtió en una corrida más. La que comentamos fue  nocturna y quien mejor anduvo fue Castella con un sobrero de regalo del que perdió el triunfo con la espada

Sexagésimo noveno aniversario de la Plaza de Toros México, corrida nocturna para festejar el evento, la cita fue a las ocho de la noche, el tráfico hizo de las suyas en la capital y provocó que uno de los matadores, dicen que fue Castella, se quedara atorado en el atasco.  Por la megafonía se anunciaba que la corrida no podía comenzar ya que uno de los acartelados no podía llegar a la plaza.  Aproximadamente veintitrés mil aficionados acudieron a la cita, impacientes, con media hora de retraso comenzó el festejo que se prolongó pasada la media noche,  una noche fría, en la que los toros de Barralva dejaron mucho que desear, tanto en presencia, como en juego.  Inicialmente se había anunciado que el encierro completo sería de Barralva, a media semana se publicó que serían 3 de Barralva con 3 de la Joya. Finalmente, en la lidia ordinaria terminaron lidiándose 5 de Barralva, cuyo juego y presencia fue de lástima; salió uno de la Joya que se dejó meter mano.  Para no perder la costumbre hubo dos toros de regalo (sobreros) uno de Fernando de la Mora y otro más de la Joya.

El primero de la noche correspondió a Castella, desde salida el burel fue protestado, un toro chico, que inicialmente metía bien la cabeza pero dada la pésima lidia que se dio fue desarrollando sentido.  Una aparatosa cogida a uno de los subalternos del francés desató el miedo de la cuadrilla, muchos capotazos, para poder fijar al toro.  El resultado fue nefasto, el toro llegó al último tercio con genio.  Castella tuvo voluntad, comenzó a expresar su arte; sin embargo, el toro se la ponía complicada. El público no valoró esta faena, muchos llegaron tarde y no se metieron de lleno a la corrida, un arrimón se comenzaba a gestar, cuando el público pedía que se matara al animal. Saludo en el tercio. Con el segundo de su lote, también de Barralva, poco pudo hacer. Se decidió por el de regalo, salió al ruedo uno de Fernando de la Mora, justo de tipo, que inicialmente fue complicado. La experiencia de Castella logró someter al animal y provocar que éste se terminara entregando. Una faena muy larga que fue tolerada por la autoridad, con buen criterio, pues los primeros minutos, Castella los ocupó en fijar a un astado muy suelto que poco a poco se fue comiendo la muleta hasta quedar hechizado por la muleta del francés.  Pases por derecha sin enmendar acompañados de ajustados cambios de mano, la plaza se fue entregando al galo.  Con el público en el bolsillo tuvo la mala suerte de pinchar y perder las orejas. El público valoró la faena y saludó en los medios.

El Payo no tuvo suerte con su lote en la lidia ordinaria, el corrido en segundo lugar de Barralva estuvo por encima del Payo, un toro complicado al cual no le pudo y prefirió deshacerse del animal.  El quinto de la tarde fue de la Joya, un bonito ejemplar de color melocotón, que parecía tener recorrido pero que lastimó las manos y tuvo que ser devuelto. Salió otro de Barralva de triste recuerdo. No pasó nada. El Payo desesperado sin mirar a nadie decidió regalar un sobrero. Saltó a la arena otro bonito astado de la Joya, un toro alegre, bravo, noble y con recorrido. Su defecto fue adolecer de la fuerza necesaria para permitir una faena más holgada. El Payo lo toreó por nota y  resaltó las cualidades del astado, dejó estocada defectuosa y tuvo que recurrir al descabello. El público pidió la oreja y fue concedida.

En la lidia ordinaria el mejor librado fue Arturo Saldivar, su primer enemigo de Barralva fue protestado, era el de más peso de los que habían saltado a la arena pero tenía poca cornamenta, para colmo de males, su juego no fue el idóneo. Arturo intentó bajarle la cabeza y el toro salía suelto y comenzaba a desarrollar sentido. Acertó despachando al animal. Se fue en silencio.  El último de la lidia ordinaria fue de la Joya, otro toro de fina estampa, Saldivar lo cuidó desde el primer tercio. Inicialmente el toro demostró alegría la cual fue dejando poco a poco hasta quedarse parado. Había un torero con ansia de triunfo, las series largas no llegaban y los pases aislados no prendían al tendido, recurrió a las dosantinas, las cuales comenzaron a calar en el respetable. Pases sin enmendar, aguantando la embestida del toro, el público valoró la entrega de Saldivar quien se inventó una faena y con amor propio y ganas de agradar logró que el público le reconociera su labor. Dejó certera estocada y por aclamación recibió una oreja que fue felizmente paseada por el joven coleta.

Habrá que preguntarse si éste formato de corrida nocturna sigue vigente o es mejor volver a los domingos.

Ficha del Festejo:  Corrida de Aniversario. Aproximadamente 23 mil aficionados. Sebastián Castella (malva y oro): saludos en el tercio, silencio y saludos en los medios. El Payo (tabaco y oro), silencio, silencio y oreja. Arturo Saldivar (verde esperanza y oro): silencio y oreja. Se lidiaron 5 toros de Barralva, 2 de la Joya y 1 de Fernando de la Mora. 

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