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1ª de la Feria del Sol en Mérida (Venezuela). Puerta Grande para el debutante César Valencia

 Con astados de Hugo Domingo Molina mansurrones y descastados

Triunfo para el debutante diestro tras el corte de par de orejas al toro que cerró función, mientras que una cercenó el igualmente debutante Arturo Saldívar

Si nos atenemos al juego en conjunto que ofrecieron los toros de las vacadas de La Consolación y Rancho Grande, la podemos definir como una corrida de escaso contenido a resaltar. Pero ante sí, contaron trió de toreros que supo sacarle partido a las escasas rendijas de lucimiento que permitieron. Tanto Saldívar como Valencia, ambos debutantes en el ruedo emeritense sacaron a flote el plus de ambición y garra para sobreponerse a las complicaciones y limitaciones de los toros del Lic. Hugo Domingo Molina.

Abrió plaza el rejoneador yaracuyano Francisco Javier Rodríguez, quien pecharía con un ejemplar de Campolargo manso y aquerenciado desde su misma salida de toriles. Con dicho burel, el mencionado jinete hizo el esfuerzo en encelar a las grupas de sus cabalgaduras los mansurrones arreones que se prodigo el astado. Un solo rejón de castigo colocaría para luego en banderillas clavar banderillas y cortas con meticulosidad no exenta de exceso de capa por parte de su peón de brega. Importante intervención del matador sobresaliente Rafael Martínez en toreo por verónicas con enjundia. Tras fallar en reiteradas ocasiones con el rejón de muerte y tener que Martínez intervenir para despacharlo, se le silenciaría tras dos recados presidenciales, aguantando el tercero el palco presidencial al extremo.

En lidia ordinaria Leonardo Benítez no del todo estuvo a gusto a lo largo de la tarde. Su primero del lote fue un animal el cual el veterano espada pasó por ambos pitones haciendo gala de su repertorio característico, pero la desrazada condición del astado, llevando siempre la cara por las nubes, sin entregarse, y rajándose ostensiblemente, hizo que su trasteo no calara en el ánimo de los presentes. Tras pinchazo hondo, y estocada caída, se le silenció.

Similares fueron los palos por las que transcurrió su labor ante el que hizo quinto, otro mansurrón que protestaba al tomar el engaño, contando con la veteranía de Benítez en sacarle partido más de lo que se intuía. Meritoria la serie por la mano diestra al comienzo de faena que marcó punto de inflexión a su labor. Los tres cuartos de espada que dejaría tendidos y traseros, además de varios descabellos, le hicieron saludar desde el tercio tras aviso.

Impactó la serenidad y desparpajo del mexicano debutante Arturo Saldívar. Solvencia y variedad en la capa, así como una firmeza a prueba de bombas con la muleta, su labor frente al tercero marcó tarjeta de presentación a tomar en cuenta, pasándose los pitones ceñidísimo a su cintura, enroscándose la embestida del rajado ejemplar de La Consolación, a tal punto que el criterio de quienes le vimos fue unánime. El temple y en especial la firmeza de pies, hizo que tras el espadazo ligeramente trasero, se le premiara con el corte de la merecida oreja que paseó.

Su segundo, otro mansote y flojo ejemplar de Rancho Grande, vimos a un Saldívar más técnico, más sutil en el trazo del muletazo, a diestra y siniestra, para de esta forma meter en vereda la embestida del astado, quien agradecido al trato embistió hasta donde su escaso fondo de casta le permitió. A recordar el garboso quite por lopecinas que posterior al puyacito que propinó, ejecutó en los medios. La espada no le daría opción a sumar la que pudo haber sido la oreja de apertura a la Puerta Grande tras dejar espadazo bajo, que al final le dejaron en palmas su labor.

Otro debutante en la tarde fue el carabobeño César Valencia, quien en su primero no se dio coba en explayarse ante el flojísimo astado que pechó, animal que así mismo desarrollaría complicaciones y aviesas intenciones, para ser silenciadPero ante el que cerró plaza, y ante el toro de mejor condición de la función, otro César Valencia se vio, desplegando un toreo de profundo mensaje, sacando partido al fondo de nobleza y recorrido de «Jardinero» de Rancho Grande, el cual entendió a la perfección, dejándole la muleta en la cara y exprimiéndole al máximo en los medios, pulseándole una embestida no fácil y sí exigente en firmeza y entrega. El volapié con la que se fue tras el acero, de manera fulminante mandaría a las mulillas al ejemplar, y con ello desatar la pañolada que no tuvo opción el palco presidencial que acceder a la concesión de las dos orejas, aun cuando con una sola era más que suficiente, que no quita el merito y enorme momento que se vislumbra en un torero que suma su segunda salida en hombros, tras su doctorado hace poco menos de par de semanas.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de Toros de Mérida. Viernes 13 de febrero de 2015. Menos de media plaza (aproximadamente 6500 personas). Toros de La Consolación (2º), (3º) y (4º), Rancho Grande (5º), (6º) y (7º), y para rejones Campolargo (1º), en su conjunto justos de presencia, escurridos de carnes algunos, con el elemento común de la falta de casta y raza, así mismo limitadas fuerzas. Pesos: 430, 460, 435, 431, 440, 437 y 456. Francisco Javier Rodríguez: silencio tras dos avisos. Leonardo Benítez: silencio y saludos desde el tercio tras aviso. Arturo Saldívar: oreja y palmas. César Valencia: palmas y dos orejas. Incidencias: En banderillas destacaron Fabián Ramírez y José Antequera, y en la brega Javier Fuentes y Mauro David Pereira.

 

 

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