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4ª de la Feria del Aniversario de Guadalajara (México). Se les fue la corrida; triunfador el ganadero

La tarde espléndida, azulado el cielo y sin brizna de viento para una entrada de pasada la media para presenciar una corrida de toros proveniente del hierro de Los Encinos que ha venido a la plaza de Guadalajara con el lujo, la importancia, la trascendencia y la imponencia de seis ejemplares con crianza, trapío, belleza en sus láminas, y la seriedad de cabezas bien armadas y astifinas lo que indudablemente representaba la categoría de un ganadero con respeto y respetable que supo venir respetuoso y con fuste a la arena de Guadalajara que sigue siendo la reserva de autenticidad por cuanto al ganado que se lidia en nuestro país. Así…

Así, toros hondos, con romana que ofrecieron condiciones de lidia para haber triunfado con ellos, ya que tuvieron movilidad, nobleza, fijeza y varios con excepcional clase para haber consagrado a los toreros que enfrente de ellos se pusieron.

La corrida, se les fue porque varios de ellos eran para haberse ido sin las orejas y algunos sin el rabo, el quinto extraordinario, que junto al sexto recibieron los honores del arrastre lento entre las palmas de la afición que reconoció su calidad y juego de excepción.

Si algo debo señalar como inconveniente, debo de escribir sobre una fuerza justa en varios y falta de emotividad lo que indudablemente se dejó sentir en los tendidos. Pero, con seguridad lo afirmo, una corrida de toros muy bien presentada que debería marcar ejemplo para el nivel de toro que Guadalajara merece.

Mi enhorabuena al criador, que con un encierro así ha conseguido lustre para su divisa…

No es el mejor momento el de Alejandro Talavante, con todo y que con el primero desbordó su capote en una serie de 13 lances, a pies juntos y a la Verónica rematadas con media llevándose al toro de un tercio a otro que le valió la mayor ovación de su actuación. Quitó por chicuelinas muy ceñidas que se le ovacionaron, para con la muleta realizar tres trasteos, ya que regaló un sobrero de Montecristo con el que tampoco pudo triunfar.

Le veo falto de centramiento, aunque con la voluntad y el empeño por agradar, sobresaliendo algunas series de toreo por abajo sobre todo al natural, aunque también con la mano diestra rematando con manoletinas para con la espada andar en bajo nivel. Esta actuación debe hacerle meditar sobre la proyección de una temporada española próxima que será de ardua competencia. Que la suerte le acompañe.

Joselito Adame ha cortado la oreja del segundo y con el excepcional quinto se ha ido sin tocar pelo cuando delante de sí tuvo un toro de rabo…

El de Aguascalientes, todo entrega y voluntad, desarrolló una actuación larga, de muchos pases, tanto por el lado derecho como por el lado izquierdo con la cualidad de la ligazón, pero basándose a un ejemplar con el que podía embraguetarse, a distancia muy notoria a lo que si se añade que apenas sin terminar el pase ya estaba reponiendo para el siguiente, el movimiento de pies también se observó.

Despenando a su primero con entera y descabello, repito, cortó un apéndice, pero fracasando con el quinto pinchando y requiriendo hasta de cinco descabellos para cerrar su actuación, viendo al soberbio ejemplar en su arrastre lento.

Por cuanto a Juan Pablo Sánchez, todo entusiasmo y bullidor, ha realizado lo mejor en el sexto toro, el más cómodo del encierro con condiciones también de triunfo dada la clase y lo fijo y noble que fue, ofreciendo series entre altibajos con algunos trompicones a la zarga y otros pases en los que destacó la lentitud dado el ritmo que el toro tenía.

Sigue cayendo en la vulgaridad de los que yo llamo “carmelitos descalzos”, ya que sin motivo alguno, dado que la arena está en magníficas condiciones, se despoja de las zapatillas en sus dos, dando una imagen irrespetuosa para el vestido de torear y su calidad misma de torero, dejando mucho que desear de su actuación cuando el extremado movimiento de pies sobresalía en labores en las que faltando el aroma, cayó en vulgaridad.

Mal con la espada en su primero, pinchando en dos viajes y dos golpes de descabello, falto de trazo y de plan, para el sexto despenarlo con brevedad para llevarse un trofeo.

Cierro este escrito tocándole desde aquí nuevamente mis palmas al ganadero, reafirmando que si bien, como en el argot se dice que los toros no tienen palabra de honor, esta, la palabra de honor, sí la deben tener los criadores para presentar una corrida que correspondió al esfuerzo, a la afición y a la vocación ganadera para expresar el orgullo profesional que da el criar el auténtico toro de lidia, el animal más hermoso de LA CREACIÓN…

F. Baruqui

F. Baruqui

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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