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Lluvia y arte a raudales en Brihuega con El Rey Juan Carlos en barrera

Enrique Ponce brinda su primer toro a Don Juan Carlos

A hombros Manzanares y gran faena de Enrique Ponce

 (Foto: Javier Arroyo)

Morante dejó goterones de su toreo y también paseó un trofeo

Íñigo Crespo (Aplausos) 

La entidad y buen hacer de los toreros tapó la falta de raza de la corrida de Zalduendo en un 50º Aniversario de la Corrida de Primavera vivida bajo la lluvia y que contó con la presencia de Don Juan Carlos en una barrera.

Rompió plaza un toro que resultó desrazado, muy terciado en cuanto a su presentación y que careció de empuje. Enrique Ponce dejó ante él una faena elegantísima que brindó a Don Juan Carlos I y en la que la sutileza y la armonía fueron las notas destacadas que no acabaron de ser vividas por el público en los tendidos, más preocupado en ese momento por acceder a su localidad y resguardarse de la lluvia. Tras un pinchazo y estocada escuchó palmas.

El cuarto tampoco fue un dechado de fuerza, pero la maestría de Ponce y su infinita técnica en la media altura sirvió para que se afianzara. El torero de Chiva a partir de ese momento, en un trasteo repleto de poso, sabor y enjundia, acabó toreando a placer. Faena larga, sonó un aviso antes de entrar a matar, en la que Ponce dejó su sello de torero grande. La naturalidad y el temple como notas mayores. La espada dejó en un trofeo lo que iba para dos. Aún así, se lo pidieron.

Toro con mucha clase y ritmo el segundo. Lo toreó muy bien con el capote Morante de la Puebla, despacio en los lances ganando terreno que coronó con una media verónica marca de la casa. La faena, también brindada al monarca, tuvo ritmo, lo mejor llegó al natural por donde embistió de dulce el zalduendo. Se gustó el diestro sevillano, que arrebató después en el toreo accesorio en los cambios de mano, los faroles, las trincherillas… Con los trofeos asegurados, emborronó su actuación con la espada.

No pudo brillar Morante de capa frente al quinto, muy protestado por su poca fuerza. Con todo a la contra, no se aburrió el sevillano, que perseveró y tapó con su estética y torería la endeblez del animal al que recetó buenos muletazos para acabar llegando a los tendidos. Lo mató de una estocada y paseó la oreja.

José María Manzanares paseó un trofeo del tercero de la función, que fue el de mayor cuajo y entidad hasta ese momento. Noble pero justo de raza el de Zalduendo, lo sostuvo el alicantino en los primeros compases para afianzarlo y acabar dejando momentos muy buenos en la segunda parte de la faena, sobe todo en el toreo en redondo por el lado derecho. Mató de media estocada que sirvió y también brindó a Don Juan Carlos.

Cerró la función un toro que tuvo calidad en su embestida pero que también pecó de falta de raza. José María Manzanares, fácil y sereno, le ligó una faena que tuvo continuidad y ligazón, de nuevo mejor sobre la mano diestra que al natural. El empaque y la puesta en escena del diestro de Alicante llegó mucho a la gente, que premió su labor con una oreja tras la infalible estocada.

Brihuega (Guadalajara), sábado 11 de abril de 2014, 50º aniversario de la Corrida de Primavera. Toros de Zalduendo, de discreta presencia y juego desigual, nobles pero bajos de raz y fuerza. Los mejores 2º y 6º. Enrique Ponce, palmas y oreja con petición de la segunda tras dos avisos; Morante de la Puebla, silencio y oreja; José María Manzanares, oreja y oreja.Entrada: Lleno. Don Juan Carlos I asistió al festejo en una barrera de sombra y recibió el brindis del primer toro de cada uno de los componentes de la terna.

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