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7ª de Feria de San Marcos en Aguascalientes (México). Gran petardo de Morante y sólida salida a hombros de El Payo

La relevante y redonda actuación que tuvimos la oportunidad de sufrir con emoción y de disfrutar por su contenido artístico a cargo del sorprendente diestro queretano Octavio García “El Payo” la tarde de este viernes 1 de mayo del 2015 en la que fue séptima corrida y octavo festejo del abono de la 187 Feria Nacional de San Marcos 2015, en el coso Monumental de la ciudad de Aguascalientes, ha quedado ya registrada en los anales de la historia taurina de la “Tierra de la Gente Buena”. Han sido un par de faenas, las cuajadas por el rubio diestro, que han consolidado el gran momento que vive y que muestra la mentalidad que tiene de cara al compromiso que adquirió para uno de los próximos días de este mes de mayo, el día sábado 9, en la afamada Feria de San Isidro, en Madrid, pues más allá de que haya cortado dos apéndices y que le redituaran la salida en hombros por la Puerta Grande Sanmarqueña, la actitud, la disposición, la determinación y la firmeza con que se la ha visto en el ruedo son señales inequívocas de lo que quiere este torero que, de proponérselo, llegará a la cima del toreo y ya está en esa senda exclusiva para lo que la quieren escalar.

Así pues, ante un lleno en el coso Monumental en tarde calurosa, se lidiaron toros de la dehesa guanajuatense de San Miguel de Mimiahuapam, siendo devuelto el primero de manera indebida por un acalambramiento de los remos traseros cuando se le debió haber picado, saliendo en su lugar el segundo reserva de la ganadería hermana de Begoña, que fue complicado. De los astados de la divisa titular, el tercero mereció el arrastre lento a sus restos y el quinto fue enrazado y emotivo.

En el astado que abrió el festejo, el diestro andaluz JOSÉ ANTONIO “MORANTE DE LA PUEBLA” lanceó poco pues el burel estaba acalambrado de los cuartos traseros e indebidamente fue regresado a los corrales sin ser descongestionado en la suerte de varas. En su lugar salió entonces el segundo reserva de la casa ganadera hermana de Begoña al que veroniqueó con suavidad y remató mejor soltando una punta del capote haciendo albergar la faena grande pero con muleta en mano, a un ejemplar parado y soso, poco le hizo ya que no era del estilo que él necesita para su tauromaquia tan exquisita. Abrevió y mató de pinchazo y estocada para ser protestado. A su segundo, que acusó sosería, totalmente a contra estilo de “Morante de la Puebla”, éste simplemente, tras estar empeñoso con el capote y a pesar de intentar algún lucimiento con la muleta, se limitó a abreviar para despachar al astado de estocada contraria y atravesada, siendo abroncado.

El espada queretano OCTAVIO GARCÍA “EL PAYO” en el primer toro que le tocó en suerte, de nombre “Capos”, se dejó ver empeñoso en su capítulo capotero pero con la muleta a un ejemplar que espiaba y no iba franco en su embestida le echó actitud y firmeza empezando con pases vaciando por alto, ligando el de trinchera, el de la firma y un molinete yéndose a los ijares para después por ambos pitones arrancarle muletazos de gran valor y entrega, aguantando de verdad y obligando al de Doctor Mora, Guanajuato, para que se entregara a su toreo mandón. Detalles toreros de ornamento para matar de estocada entera y desprendida, de efectos inmediatos, para serle concedida una valiosa oreja. En su segundo, “Brillante Horizonte”, veroniqueó con asentamiento y mejor se vio en un quitazo por chicuelinas. Con la franela, a un ejemplar enrazado y nada fácil, con mucha emotividad, inició en los medios con dos temerarios cambiados por la espalda, dos de pecho y el del desprecio para luego continuar, poderoso y asustando de valiente, por ambos pitones, ligando series estrujantes y emocionantes, de pleno aguante y mando torero, poniendo al público al filo de sus asientos y entre gritos de ¡torero! Todavía en la parte final se dio gusto derramando arte en tersos naturales y en redondo, con todo y un achuchón. ¡Vaya faena y vaya torero! Terminó de estocada con más gritos eufóricos de ¡torero! y descabello para que le fuera concedido un apéndice cuando bien se le hubieran otorgado dos por todo el mérito que tuvo el trasteo. Sin embargo, ello le sirvió para abrir la Puerta Grande Sanmarqueña y salir en hombros por ella al finalizar la función.

En el primer burel de su lote, llamado “Equipo Non”, el matador guanajuatense DIEGO SILVETI poco se dejó ver al emplear el  capote. Luego, con la sarga, teniendo enfrente a un astado emotivo y con calidad en su embestida, le realizó un trasteo lucido y entusiasta por los dos perfiles, estando mejor por el derecho pero estando por debajo de la clase del astado. Recurrió al toreo en redondo sobre las piernas, rematando las series con lances toreros como el desdén y los de pecho, además de desplantes para impactar al público. Manoletinas para cerrar la faena y matar de estocada muy caída y trasera siendo pitado y a los restos del astado dársele arrastre lento. Ni hablar, se le fue el toro del festejo. Y en el ejemplar que cerró plaza lanceó con voluntad. El astado se lesionó de los cuartos traseros cuando enterró los pitones en la arena para dar impresionante voltereta y así, con la muleta, Silveti por más que intentó el lucimiento no pudo llegar a más por la lesión que padecía el burel. Falló al matar y fue despedido entre palmas de aliento.

FICHA: AGUASCALIENTES, Aguascalientes. Viernes 1 de mayo del 2015. Séptima corrida y octavo festejo del abono de la 187 edición de la Feria Nacional de San Marcos. Coso Monumental. Entrada: Lleno en tarde calurosa. Seis toros de San Miguel de Mimiahuapam, siendo devuelto el primero de manera indebida por estar acalambrado y no ser picado, siendo sustituido por el segundo reserva, de Begoña, complicado. De los de la dehesa titular, el tercero mereció arrastre lento y el quinto fue enrazado. El sevillano José Antonio “Morante de la Puebla”: Protestas y bronca. Octavio García “El Payo”: Una oreja y una oreja, con salida en hombros. Diego Silveti: Pitos y palmas.(Fuente: “suerte matador”).

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LA OPINIÓN DE SERGIO MARTÍN DEL CAMPO

“El Payo” ¡Torero!

El torero más regular que ha pasado por esta feria de San Marcos se llama Octavio García y se le apoda “El Payo”. Ayer en la tarde durante la octava función de la serie taurina, se plantó como una jara, utilizó sus avíos en dos faenas contundentes, emocionó al público y salió del edificio taurómaco de la “Expo-Plaza”, que casi se llenó, sobre los hombros de los más alegres aficionados como halago a su hacer descarnado con el que “bañó” y/o borró a sus atónitos alternantes. El ganado soltado por el portón de toriles se anunció como de Mimiahuapam, guanajuatense criadero de cuyos potreros se mandaron reses irregulares de tipo y presencia, pobres de trapío y descastadas en su mayoría, sobresaliendo en juego el tercer astado para el que se ordenó el arrastre lento a sus despojos. Las inconformidades del abundante público se manifestaron al aparecer en el redondel el primero, y al sacarse los restos de los jugados en primero y cuarto sitios.

Abrió plaza un torito que inspiraba ternura; en atención al público y por no aguantar sus presiones, fue devuelto por el juez antes de ser pasado por varas bajo el “argumento” de que apareció en el nimbo arrastrando los cuartos traseros. Bóvido que quizás haya necesitado sangrar para descongestionarse. En su lugar soltaron al segundo reserva anunciado como de la dehesa de Mimiahuapam, sin embargo lució la marca de Begoña. Solamente varias verónicas y la rúbrica de fantasía soltando una punta del avío, resultó ser lo plausible y digno de la primera actuación de Morante de la Puebla (bronca en ambos). El cárdeno, pobre de presencia, insertó las pezuñas sobre el albero y no hubo poder que le hiciera embestir. Luego el coleta lo mató al segundo viaje. Animal desgraciado, manso, rajado y calamocheador fue el cuarto, y con él firmó el sevillano su segundo y contundente petardo en esta serie taurina abrileña. Bien ganado fue el coro doliente con un adjetivo calificativo.

En dos hermosos recortes Octavio García “El Payo” (oreja y oreja) comprimió su capacidad capotera, y en un trasteo sólido, recio, sobre el basamento de la actitud determinada, su tauromaquia con la sarga, descifrando toreramente las complejidades de una res que no tragó nunca el engaño, amagó cuanto pudo, pegó arreones y siempre dirigió sus ojos a los muslos del rubio joven, quien alegremente se rifó en un volado el físico, formando una pieza sin chapuzas ni falsos alardes. Dramático fondo envolvió en papeles de arte lo visto, sufriendo el público una duplicación en su entusiasmo al momento de que dio fin a su hacer de una eficaz y entregada estocada, acaso algo caída. Oreja. Compactas y señeras verónicas y chicuelinas haciéndose unto del rumiante fueron la obertura de otro quehacer enérgico, contundente y muy de verdad, ahora delante del segundo enemigo de su lote. Hombre en una condición torera formidable que venció al antagonista colocándose en el terreno justo entre pase y pase. Faena temperamental que levantó de sus localidades a la clientela, la cual por sus gargantas lanzaba vítores en pleitesía a la obra estrujante y emocionante por demás, que protagonizaba el queretano espada. Ese quinto bovino tuvo sus complicaciones y se retornaba peligrosamente sobre los remos delanteros hasta que fue desengañado, adormecido o hipnotizado por el valor y quietud del arlequín que tuvo enfrente. Hubo cualquier cantidad de muletazos, todo dentro de la órbita de la res que transmitía lo que traía dentro, mismos que fueron adornados por el canto profundo de un olé especial. El estoconazo con que lo despachó tardó en hacer efectos y entonces vino un certero descabello que le merecía por lo menos las orejas, sin embargo se interpuso el atraco del juez. Oreja.

Otro torillo sin chiste en su presencia se soltó en tercer turno. Animal correoso, de casta reseca y demandante al que había que domeñar con poder, que inspiraba como para una faena de vasta torería; pero la constante de Diego Silveti (división y silencio) es el pegar pases y ofrecer poses, esas que tantas simpatías le han granjeado. Otra copia dio a la vista de lo que sobradamente se le conoce, esa estandarizada, mecánica y acartonada manera de hacer la tauromaquia, pero como entusiasmó a la gallera habría cosechado apéndices de no ser porque instrumentó al adversario un genuino chalecazo. El sexto salió mermado, con una aparente lesión en los cuartos traseros, aunado a ello dio al inicio la “vuelta de campana”, inconveniencia que acabó por dejarlo parado y con él nada pudo hacer si no alargar inútilmente una labor intrascendente que terminó cuando el castaño se echó solo, más por el pésimo estado físico que sufrió que por otra cosa. (Fuente: “noticiero taurino mx”).

1 Resultado

  1. Joselito dice:

    Sí, un petardo más de Morante que no le impedirá sin embargo volver el año que viene a Aguascalientes ni a ninguna otra feria de las que ha dado sus famosas “espantás”. Y otros como López Simón y muchos más, a dejarse la vida cada tarde para ver si le llaman para torear en algún pueblo. ¡Así está el toreo!

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