riveraordonez25 (2)

12ª de Feria de San Marcos en Aguascalientes (México). Rivera Ordóñez indultó a “Platero”, ideal para el toreo

Por: Sergio Martín del Campo

Más de media entrada recibió la plaza Monumental de Alberto Bailleres en sus escaños amplios y cómodos, este sábado 9 de mayo del 2015; esto para que se desenvolviera la décimo tercera función del serial taurino más importante de México. Fernando de la Mora, dehesa distinguida por sus astados amables de casta y presencia, fue la que desembarcó para esta tarde seis rumiantes de pobre trapío y desigual tipo.

Es de señalar que dos de los bovinos merecieron halagos oficiales de parte del juez, el soltado en cuarto turno, “Platero” de nombre, No. 146 y, según el cartón, de 523 kilogramos. Res con presencia de poca monta, bajito, recortadito, “descolgadito”, humilde de cabeza pero bueno como él solo, que fue indultado; y el cierra plaza, que para el juez fue motivo de arrastre lento, cuando era evidente su acentuada intención de buscar el patrocinio de las maderas, querencia natural de las reses que carecen de raza. Se llamó “Marinero”, estaba quemado con el No. 159 y dio en la pesadora 506 kilos.

Al toro basto, pero sin gracia, que fuera el de la presentación en Aguascalientes de RIVERA ORDÓÑEZ (al tercio y vuelta al anillo con división), lo acogió con buenas verónicas, mejor firmadas con un par de medias estupendamente bien manufacturadas. Como el animal fuera bobo y dúctil, el espada extranjero, experimentado, amo de oficio, técnica y escuela sólida, “sin apuros” le burló en un trasteo nada más que regular, resaltando sus pases en los que cargó la suerte, empero denotando su pobre expresión artística y plástica. Escuela reseca y ácida la de él, con la que poco y sordamente dice de lo que en México emociona. Bajó el telón a la intervención con un pinchazo en lo alto y estocada delantera y caída más un golpe con el arma de cruceta.

Torito de sololoy, “Platero”, soltaron en cuarto turno; bien cortado, de inocente carita y amable presencia e ideal comportamiento; como de novela melosa para los coletudos. Fijo al engaño, hasta él se arrancaba con casta, calidad y recorrido interminable. Fue el modelo pues de lo que sueñan los actores de seda y brocados. Rivera Ordóñez, bisnieto del “Niño de la Palma”, nieto de Antonio Ordóñez – de acentuada escuela rondeña -, y vástago del denodado coletudo de Zahara de los Atunes, Francisco Rivera Pérez, en una palabra, coleta de estirpe toreramente acendrada, le cuajó una faena variada, bien pensada, excelentemente diseñada y descansada en la escuela ya acotada rayas anteriores. Gama de suertes presentó el diestro, resaltando su modo clásico de banderillear y los pases de pecho echando al antagonista para adentro, así como manda Dios. Como el animal incansable no paraba de embestir, el europeo negoció y hasta solicitó el retorno de la res, y en atención a ello, el juez sacó el pañuelo verde, ya entre el gusto general. Y allá fue sin complicaciones hasta la puerta de toriles el de Fernando de la Mora, vivo, herido pero conservando su buena genética, esa que seguramente le hará gozar de un harem en alguna dehesa azteca.

Con variedad y gusto recibió a su primero ARTURO MACÍAS (palmas y oreja), pese a que el cuadrúpedo rebrincó incómodamente en sus primeras embestidas. Con decisión quitó por gaoneras. Ese ánimo fue el basamento del trasteo ante un animal soso y tardo aunque noblón. La variedad fue otro de los atributos del hacer del espada local, al que fue llenando de adornos aunque dictando una gráfica zigzagueante, es decir, de altibajos y carente del son pleno. Faena regular iniciada con un par de arriesgadas arruzinas en el mismo eje del anillo pero terminada con el inadecuado empleo de la toledana.

Su segunda intervención fue igualmente variada, ya con el percal, ya con la tela roja. Dio batalla el diestro en un trasteo extenso, dinámico y de series limpias pero que sin embargo tuvo poca repercusión en el sentir de los espectadores; esto delante de un rumiante claro pero sin calidad y que acabó saliendo con la cornamenta arriba. De cualquier manera se le reconoció el esfuerzo realizado y tras despachar al bóvido con una estocada delantera, caída y tendida paró en su puño el auricular ya descrito.

Toro basto fue el tercero, de fea cornamenta, soso y probón de comportamiento, que pasaba con la testa ya adjetivada a media altura. Sin embargo ello no fue la desgracia, sino el apagado, desconcentrado y desubicado MARIO AGUILAR (discretas palmas y vuelta al anillo) quien fuera de sitio le hizo una labor aguada, escasa de chiste, con algunos desarticulados muletazos plausibles que el cotarro reconoció, pero en suma, sin ruta fija, aplicando evidente desconfianza en sí mismo. Faena jamás detonada y concluida con dos pinchazos, media estocada delantera y una tercia de golpes con el de cruceta. Cerró plaza un torito noble y de buen estilo. Ahora, en contraparte, se observó a un Mario Aguilar de Aguascalientes en mejor estado anímico, sintiéndose más torero, y por esto ejecutando formidables derechazos y naturales tersos, siempre rematados con inmejorables pases de la firma, haciéndole el honor a la tarde y a las virtudes de la res. Su trasteo variado tuvo instantes hondos y artísticos y merecía realizar bien la suerte suprema, empero interpretó un par de pinchazos antes de la estocada caída que se le vio, y las orejas que había ganado en su hacer con las telas, se diluyeron en el lago de la desilusión. Fuente: “noticiero taurino mx”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

También puede interesarte: