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13ª y última de Feria de San Marcos en Aguascalientes (México). Oreja de ley para Daniel Luque

Por: Sergio Martín del Campo

Adiós al serial taurino San Marcos 2015. Tarde de la despedida en la que el coso Monumental de Alberto Bailleres se vio con escaso público. Y para dar desarrollo a la postrera función se anunció un encierro de Barralva, cuyos amos de tal divisa mandaron seis bóvidos de irregular tipo e idéntico juego. Todos acudieron con fuerza notada a la severa suerte de varas pero en el último tercio los tres primeros fueron indeseables, no así el resto pues dieron vértice al éxito. El cuarto incluso fue halagado exageradamente con el arrastre lento. Vaya el aplauso y el franco reconocimiento al joven piquero Guillermo Cobos por un puyazo señorial al segundo bicorne; estampa torerísima protagonizó, primero poniendo la almendra por todo lo alto y aguantando la recia acometida de la res hasta que finalmente fue derribado con todo y jamelgo, afortunadamente sin réditos que llorar.

El dueño de la tarde fue el sevillano DANIEL LUQUE; torerazo fino, serio, oficioso y artista que tiene talento y es dueño de cabeza más que suficiente para hacer notar su nombre en el gigantesco libro de la historia taurómaca mundial. Lección para profesionales dio en sus tres salidas al escenario, este domingo 10 de mayo del 2015, practicando la lidia de modos estéticos y punto más que correctos. No necesita de la música para llegar al ánimo, así de entendidos como de neófitos. Su paso por el serial fue de más sustancia que la oreja que empuñó, ya que su título quedó grabado en alto relieve en la mente colectiva del monstruo de mil cabezas.

Bonito ejemplar soltaron para abrir plaza, pero malo, complejo y topón, de medias embestidas en las que al final derrotaba poderosamente. Sin embargo el sevillano DANIEL LUQUE  (silencio, oreja y vuelta en el de obsequio), en torería pura lo aguantó y con una sarga mandona lo venció hasta quedar encima de él, lográndole un partido que se antojaba casi imposible. Firme y valiente se manifestó con el engaño en ambas manos antes de acabar el ajetreado hacer con media estocada pasada y tendida más un certero descabello.

Hondamente torero se abrió Daniel Luque de capa, con su segundo, dando luz a un par de atributos: la técnica y el lucimiento; con lo primero resolvió las complicaciones de un toro que arrancó con poder tras su percal; con lo segundo imprimió estética y arte a la suerte de la verónica. Mismo sistema aplicó en su valioso quite por chicuelinas antes de la profunda, torera y aleccionadora faena en la estación muletera, la cual fue dinámica, intensa e interesante y en la que el toro, de correosa bravura y demandante, obligó a desenvolver al ibérico coleta su recio y mandón engaño. Se le observó un quehacer variado y en dos episodios: el poder primero, luego el asentamiento. Consumada su excelente obra se fue entregadamente tras el acero dejando éste en zona pasada para luego usar la de cruceta en una ocasión. Una oreja.

No satisfecho obsequió un séptimo, segundo reserva, arribó de los alambrados de Celia Barbabosa. Toro al que desde el inicio Daniel Luque metió al centro del engaño para luego darse con entrega, oficio y plasticidad a torearlo con belleza y cargando la suerte hasta dar vida a una faena intensa, entendida, de torera inteligencia y sustancia, repercutiendo, por, su puesto, en el ánimo de los espectadores. Lamentablemente vinieron algunos errores al empuñar la espada y en sus malos filos se diluyeron quizás las orejas del prestado burel. Vuelta al ruedo.

Un toro corrosivo fue el segundo de la función. Potente y malicioso, jamás bajó la testa y pasó tras los avíos fuertemente, demandando una muleta poderosa y tornando el asunto en interesante y dramático por la peligrosidad que traslució. GERARDO ADAME de Aguascalientes (al tercio en ambas intervenciones) por su lado se vio dispuesto y entregado, desenvolviéndose con vehemencia y sorteando el palpable peligro con atino y matando hábilmente de una estocada delantera. Toro bravo, de embestidas exigentes fue su segundo; pedía a gritos distancia, esto en un lenguaje que el diestro no entendió; a su favor, olvidando las incorrecciones técnicas como réditos de su escaso rodaje, le puso corazón al asunto y ello fue agradecido por la clientela hasta que terminó la labor matando defectuosamente al segundo intento.

SERGIO FLORES de Tlaxcala (silencio en ambos) sacó en el sorteo lo menos propicio del encierro. Par de astados de verdad casi imposibles con los que nada pudo hacer si no mostrar ánimo de agradar. Mucho arriesgó, sobre todo ante el sexto, no obstante los reunidos poco interés le dieron y por esta feria, el tlaxcalteca pisó el anillo de la Monumental como si fuera el limbo (Fuente: “noticiero taurino mx”).

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