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26ª de San Isidro en Madrid. ¿Hasta cuándo va a durar el timo de los Cuadri?

Pase de pecho de Robleño al segundo toro de la tarde

Madrid. Plaza de Las Ventas. Martes 2 de junio de 2015. Vigésimo sexta de feria. Tarde muy calurosa con media entrada larga.

Seis toros de Celestino Cuadri, bien presentados con muchos kilos. Noble aunque enseguida parado el primero. Manejable en casi parado el segundo. Lo mismo el tercero. Aunque manso en varas, muy manejable por el lado derecho hasta que duró el cuarto. Equivoco el mansurrón quinto. Horrible el sexto que desarrolló peligro.

Luís Miguel Encabo (turquesa y plata): Buena estocada, silencio. Estocada caída y seis descabellos, silencio.

Fernando Robleño (tabaco y oro): Estocada caída, aviso y palmas con saludos. Metisaca y estocada baja de rápidos efectos, silencio.

Alberto Aguilar (añil y oro): Tres pinchazos, silencio. Pinchazo, media estocada y cuatro descabellos.

En este último tramo de la feria se lidian las corridas llamadas toristas con mayor o menor motivo. Pero qué pocas son, no digo triunfales aunque en algunas ocurra, sino lucidas, entretenidas, soportables… Entre que algunas de estas ganaderías andan a la baja o están en baja definitiva y que los diestros que actúan con estas reses no son lo suficientemente capaces, lo cierto y verdad es que, casi todas, son un muermo para la mayor parte del público. No digo para mí porque veo todas – las buenas y las malas – con enorme atención y eso me libra del aburrimiento. Lo digo para los simples aficionados, muchos de ellos a la espera de que las leyendas se cumplan por el simple efecto de lo tópico.

Además, este año y en esta feria, hemos visto toros realmente estupendos de las mal llamadas  ganaderías “comerciales” y una de ellas, la de Juan Pedro Domecq, se ha cargado de un plumazo la fama que precede a las duras por su mayor fuerza, bravura, casta y nobleza. Dudo que no se lleve el premio a la mejor aunque habrá que esperar a las de Adolfo Martín y a la de su tío y primo, Victorino Martín. Pero permítanme ponerlo en duda otra vez…

La de ayer fue la incomprensiblente querida y admirada por los aficionados más recalcitrantes de Cuadri. Pero esto de Cuadri casi nunca da el juego que todos quisiéramos. Por eso no fui a la plaza con demasiada ilusión pese a que la ilusión nunca debe perderse en cualquier festejo taurino. ¿Quién sabe? Lo mismo salta una liebre. No saltó sino todo lo contrario. Veamos qué pasó.

El primero fue el de menos peso, 560 Kilos, negro y con cuajo. Tras salir, se paró delante de un burladero y se puso a escarbar. Y luego en otro con más escarbaduras. Pero repitió en el capote y con nobleza por el lado derecho. Buenos lances y media por ese pitón. Muy lucido Encabo en la brega. Cumplió en el primer puyazo aliviado. Puesto de lejos, no era para eso, tardó en arrancarse y salió suelto tras un picotazo. Amago de quite de Robleño. Encabo banderilleó en solitario. El primero de fuera a dentro. Esperó mucho el animal. Bueno el segundo. Y el tercero por dentro. Brindó al público. Muy torero arranque de faena por bajo, cambio y de pecho. Lástima que tardeara tanto el toro. No embistió para un natural aunque sí algo más  a derechas. Vana ilusión. Tras dar tres, el toro se paró demasiado. La prórroga de la faena consistió en citar inútilmente. Lo mató con mucha facilidad de buena estocada.

Vamos con el cuarto. El de más volumen. 606 kilos. ¡Dios, qué cruz¡ Menos mal que cambió el pelaje. Castaño. Un galán aplaudido al salir. A ver si le aplauden al final… Distraído. Buenos lances y media de Encabo en el saludo. Y eso que echó las manos por delante. La veteranía es un grado. Tardeó en la suerte de varas. La gente loca porque se arrancara. Hasta que lo hizo recibiendo un serio puyazo. Puesto de lejos, el animal empezó a mirar al palco presidencial.  Y el picador moviendo al caballo sin que el toro le hiciera caso. Este empeño en picar mansos como si fueran bravos es de lo más ridículo que se ve en Las Ventas. ¿La primera plaza del mundo, tíos¡ Y nada de nada. Por fin fue al relance derribando con caída del latiguillo del piquero. La gente encantada con la estampa solanesca. Esta vez no quiso banderillear Encabo e hizo bien. Gran par de Ángel Otero. Escuchó la ovación de la tarde aunque no clavó en el segundo. Le autorizaron a poner el tercero.  Bien Encabo en la brega en este cambio de papeles. Lástima. Solo clavó un palo. Las cosas no hay que sacarlas de madre. Macheteo a la antigua para empezar Encabo su faena. Tres redondos y el de pecho fozosamente acelerados. Larga la pausa. Y tres más mejores con el de pecho. Bien Encabo en el planteamiento de la pausada faena aunque en la tercera ronda ya no pudo templar las desclasadas embestidas del animal. Con la izquierda, no logró que brillara el trasteo como antes y cambio de mano. Como siempre ocurre, el toro también cambió a peor. Mató a la primera de estocada defectuosa y tuvo que descabellar en seis ocasiones. Y, señores, palmas al toro y pitos al torero. Encabo había estado muy por encima del animal. Vivir para ver.

El segundo, 581 y también negro. Tan parado como el que abrió plaza o más. Es aburrido darles más detalles. Y estos son los toros que tanto les gustan a los “buenos” aficionados de Las Ventas. Ni un lance ni nada que mereciera la pena en varas ni apenas en banderillas. Parecía de guisando. Esperó cual estatua de sal y no hubo manera de clavarlas decentemente. Fernando Robleño, que está acostumbrado a matar estos mansos irredentos, le robó medios pases con habilidad de experto y hasta alguno decente con la derecha cuando el animal sacó la puntita de nobleza que llevaba muy escondida. Lo malo es que se empeño demasiado. Hasta con la izquierda. Y éstos, junto a otros diestros, con mucho mérito. Se eternizó hasta cansar al personal. Y tanto esfuerzo para venir a otra de Cuadri el año que viene. Lo mató estocada caída.

576 el quinto. Negro, agresivo con astifinos pitones. Robleño capoteó ganando terreno. El toro echó las manos por delante y se defendió por arriba en cada uno. Derribo estrepitoso en el primer encuentro con el caballo. El segundo fue inocuo. Obligado petardo en banderillas. Muy descompuestas las embestidas del toro en la muleta con pérdida de manos añadidas. Cuasi el baldío el meritorio empeño de Robleño aunque excesivamente largo. Lo mató de metisaca y estocada baja.

585 kilos pesó el tercero. Negro listón. Se movió un poquito más al salir. Manos por delante y corto de viajes en el capote de Alberto Aguilar que capoteó con habilidad. Quite de Aguilar, solo pudo dar una chicuelina con el animal ya casi parado como sus hermanos anteriores. No quiso caballo. Desentendido. Uno de trámite, Levísimo el segundo puyazo. Si se lo hubiera pegado en serio, se hubiera acabado la triste canción. Otro deslucido tercio de banderillas con el marmolillo. Bien en la brega Rafael González. Aguilar es otro experto en estos menesteres cuasi imposibles. Tanto, que sacó partido lucido del burel con la derecha con la muleta siempre puesta. Bien el pequeño gigante hasta que el burel empezó a racanear.  Y los del 7 se metieron con él cual acostumbran cada vez que alguien pega buenos pases. Además, cortó a tiempo. Pinchó tres veces. Vaya por Dios.

El último se acercó a los 600 kilos. Negro también.  Monstruoso. Alberto, muy suelto y fácil con el capote. Muy regular el burel.  Cumplió manseando en el primer puyazo, dándole leña. Quite bien intencionado aunque frustrado de Aguilar. Manseó en el segundo, aliviado. Quite medio lucido de Encabo. Las banderillas, a la buena de Dios con el toro esperando. Brindó Aguilar en los medios. La esperanza es lo último que se pierde. Nada fue posible en tablas. Abierto el animal al tercio y con la izquierda, naturales enganchados. No había toro. Inútil seguir, Alberto. Menos aún por el derecho. No sé que le vio para brindarlo. Lo pasó mal para matarlo. Pinchazo saliendo de mala manera, media estocada y cuatro descabellos.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

6 Resultados

  1. joselito dice:

    Yo no me sentí timado en absoluto. Cuadri envió un encierro impecablemente presentado y al que le faltó bravura en general,si bien el 4º y el 5º toro se pudieron manejar. A diferencia del día anterior, en el que, lamentablemente para la Fiesta, los “Pablo Romero” dieron un pésimo juego porque por no transmitir, no transmitieron ni peligro. Pero en la corrida de Cuadri ha habido toros duros y complicados que han generado tensión en todos los tercios y durante toda la corrida. Eso, también es una corrida de toros aunque a muchos les parecerá que no lo es porque hoy lo que se lleva es pegarle 100 muletazos a un torete que parece que esté “amaestrao” y que es incapaz de tener la más mínima reacción imprevisible. Los 3 matadores se han ganado el respeto de sobra porque lo que han hecho es de tenerlos muy bien puestos. Y especialmente Robleño, que en la de Ibán, el público no le reconoció del todo, lo digno que estuvo. ¡Me habría gustado ver a más de uno de los de “arriba” a ver qué hacía con el castaño de Cuadri! Pero eso dificilmente lo veré porque de sus Garcigrandes, sus Cubillos, sus Victorianos… elegidos a la carta por sus veedores, no salen. ¡Aún me acuerdo del Cuadri que lidió Rafaelillo en Valencia en la pasada Feria de Julio! ¡Que manera de vibrar la plaza! Y en Francia, es curioso pero estas ganaderías llamadas “duras” cuajan mejores toros que en España. Tal vez aquí se queden los saldos, no lo sé. En cualquier caso, espero y deseo que Cuadri siga sacando camadas durante muchos años porque habiendo un “tío” de estos en la plaza, sea cual sea su conducta, cualquier cosa que se le haga tiene mérito y yo así, nunca me aburro.

  2. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    Es cuestión de gustos. Y el mio no coincide en absoluto con esta clase de corridas. Mi ideal en el comportamiento de las reses de lidia es el que manifestaron los toros de Juan Pedro Domecq de hace muy pocos días en Madrid. No conozco a nadie que quiera comprar vacas y sementales de Cuadri para hacerse ganadero ni para mejorar lo que tengan. Sería un suicidio. Cuadri vive de pasadas glorias cada vez menos frecuentes. Cada tarde voy y regreso desde Las Ventas a donde vivo en el metro, atiborrado de aficionados y ayer todo el mundo echó pestes de la corrida de Cuadri… Yo ya llevaba escritas mis impresiones coincidentes con las de los que viajaban conmigo.

  3. Miguel Arias dice:

    Si Jose A. me lo permite, y aunque no tenga nada que ver, la noticia de hoy (Y que publica el diario El País) es la jubilación de Eduardo Canorea en los próximos meses. Parece una salida pactada con Maestrantes y Pagés, con la idea de renovar algunas caras en la desgastada empresa de Sevilla. Eduardo Canorea ha tenido algún problema de salud, en los últimos años, que junto al desgaste de la polémica de las figuras, ha hecho que la empresa tome esta decisión.
    Parece ser que en PAGÉS vienen cambios, que al frente quedará Ramón Valencia como hombre fuerte, y que seguramente, se nombre un GERENTE que apacigüe ánimos con los taurinos (apoderados, toreros y ganaderos), y que sea quien quien lleve las negociaciones con figuras y resto de toreros. Entre otros nombres, suena el de Dávila Miura. Veremos.

  4. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    Sería una buena solución. Pero hay que esperar a que se confirme por los interesados para escribir de ello.

  5. ansilga dice:

    No puedo opinar porque no vi la corrida y de los vídeos no me fío porque cada uno corta y pega por donde le parece oportuno. Pero en líneas generales, no digo de esta corrida, sino de otras que sí he visto como la de B. Iban el público festero, el que va dispuesto a aplaudirlo casi todo y va a ver “sus toreros ” se retira y quedan los abonados y aficionados más exigente. Por eso, creo yo, a la actuación de Robleño en su primer Ibán y primero de la tarde no se le acogió con el entusiasmo que debiera, por faenas de menor calado que esta que menciono, se ha pedido la oreja y se ha concedido en otras ocasiones. A Robleño se la pidieron una minoría pero para mi gusto tuvo más mérito que las pretendidas faenas de “ensueño” realizadas al bobito que va y viene 80 veces sin enterarse de quien es el que le engaña ni dónde está, a pesar de que sus “lidiadores “les están dando pistas casi continuamente con su mala colocacióny las ” ventanas abiertas” que a veces son ventanales.

  6. joselito dice:

    Coincido con Ansilga sobre el comentario que hace sobre Robleño y sobre los “bobitos”. Solo por los estoconazos que pegó ya se había ganado media oreja y estuvo muy digno ante toros que no pusieron ninguna facilidad. Pero así de injusto es, a veces, el público de Toros.

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