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Petardo torista y maltrato torerista

El indisimulable pésimo juego que han dado las ganaderías llamadas toristas en la feria de San Isidro que mañana termina con una corrida de Miura que espero y deseo  no se sume al desastre ganadero que acabamos de padecer en un ciclo que, hasta que llegaron estas famosas divisas, iba francamente bien, debería provocar una reflexión general acerca de la conveniencia de prescindir de estas ganaderías que, en su mayoría, viven de los recuerdos. Lamentablemente, la impresión que han dado es que sus criadores, también. Y es que la  afición más recalcitrante les sigue perdonándoles todo. Al contrario, a las demás, no les personan nada. Dejo aparte a la de Victorino porque continúa echando toros estupendos. Lo de ayer fue una desgracia que nadie esperaba y creo que los nadaderos tampoco. Pero, alto. Ni una ganadería más entre las toristas.

En esta desdichada plaza de Las Ventas, parece que las  cosas se ven del revés. Comportamiento que incluye a la manera de ver a los toreros. Este año hemos tenido que volver a soportar la violenta enemiga contra algunos diestros con cualidades excepcionales de fondo y de forma a los que no se les ha dejado ni respirar, mientras que a otros que han dejado escapar reses francamente aprovechables, han pasado digamos cómodamente. Los casos más extremos han sido por los denostados, José Maria Manzanares; y por los favorecidos y hasta mimados, Iván Fandiño y Diego Urdiales. Este último ha sido incapaz de triunfar por todo lo alto con varios toros que llevaban descolgadas sus orejas.

He dicho que todo se ve, se juzga y, consecuentemente, se contrata al revés, porque es vergonzoso que mientras Manzanares solo ha actuado en una corrida, sin duda para que no digan que no quiere torear en Madrid cuando la realidad es que, si no actúa más, es por el desprecio con el que se le mide – y en esto también tienen la culpa muchos críticos -, a los Fandiños y Urdiales  les han dado tres oportunidades, los más exigentes de Las Ventas les han tratado con vaselina perfumada y la mayor parte de la prensa también.

Y, claro, la empresa se frota las manos porque los favorecidos son mucho más baratos que los mimados.

Siguiendo con el juego que han dado los toros, hay que celebrar como se merece el enorme triunfo obtenido por la ganadería más denostada por los intransigentes y por gran parte de la prensa taurina que se la han tenido que envainar…

La corrida de Juan Pedro Domecq ha sido un monumento vivo a la presencia, a la esencia y a la potencia. A la bravura auténtica, a la casta que para nada tiene que ver con el genio y a la nobleza más cara porque solamente lo es cuando viene acompañada de las dos virtudes anteriores.

Dicho quede.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

11 Resultados

  1. Ecuanime dice:

    El problema es el de siempre, si la gran mayoría del público es capaz de imponerse a la minoría reventadora. Cuando esto ocurre incluso hemos visto triunfos importantes. Sr Del Moral, es sorprendente su facilidad para incluir a Ponce y Manzanares en todas sus crónicas y artículos, venga o no al caso. Y ya que menciona al maestro alicantino, del que deseo fervientemente una pronta recuperación, me reitero en lo dicho cuando conocimos los carteles de San Isidro: se ha equivocado viniendo una sola tarde, y seguro que él también lo piensa sobre todo después de comprobar la reacción y como le ha esperado ese gran público mayoritario. Esperar a estas alturas, y no sólo Manzanares, que esa chusma no intente reventar es algo utópico

  2. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    Yo nombro a Enrique Ponce y a Jose Mari Manzanares todas las veces que me da la gana porque son los toreros actuales que más me gustan y, además, son muy amigos míos. Además, me cuesta mucho dinero serlo. No tengo por qué taparme ni disimular. Desde que empecé a escribir de toros, hace ya 50 años, nunca oculté mis preferencias empezando por Antonio Ordóñez. Es así y lo sabe todo el mundo. Y si a usted no le gusta, pues lo siento. Pienso seguir siendo fiel a mis gustos y quien no quiera aceptarlo o pretenda que modifique mis valores, creencias y afectos, mejor que no pierda el tiempo leyéndome.

  3. Carlos Barriga dice:

    Esta apreciación critica no puede ser mas certera respecto de lo acontecidro en este San Isidro y hay que reconocer a J.A. del Moral ser uno de los pocos o único capaz de decir la verdad, Fandiño no va a ningún lugar mas allá, alcanzo su “cima” hace mucho tiempo y Urdiales, por algo no es figura después de tantos años de alternativa. Se equivoco en la lidia, se echo al Adolfo al cuerpo por estar mal colocao, Discrepo con el tituo de la crónica porque una figura, Castella, es el gran triunfador de San Isidro.

  4. Carlos Santiago dice:

    Esta apreciación critica no puede ser mas certera respecto de lo acontecidro en este San Isidro y hay que reconocer a J.A. del Moral ser uno de los pocos o único capaz de decir la verdad, Fandiño no va a ningún lugar mas allá, alcanzo su “cima” hace mucho tiempo y Urdiales, por algo no es figura después de tantos años de alternativa. Se equivoco en la lidia, se echo al Adolfo al cuerpo por estar mal colocao, Discrepo con el tituo de la crónica porque una figura, Castella, es el gran triunfador de San Isidro.

  5. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    A usted desde luego que no aunque su persistencia en leerme es en su caso más que meritoria.

  6. joselito dice:

    Hablar de hierros “toristas” y de hierros “comerciales” indica, principalmente, dos formas bien diferentes de criar toros bravos. Veamos. Los toros de hierros comerciales, aún con trapío, suelen tener una presencia agradable para los toreros, mucha nobleza, mucha humillación y mucha, pero muuuucha bondad. Expresiones como “manejables”, “colaboradores”, “se dejaron”… , es habitual leerlas en cualquier crónica refiriéndose a estos toros. Es fácil deducir pues, que son toros de poca personalidad, pues de lo contrario no se dejarían “manejar” y esto no significa que no tengan peligro, ya que no dejan de ser toros bravos, pero las posibilidades de éxito son mucho mayores que las de llevarse una cornada. No es de extrañar que con este material, los diestros actuales puedan lograr faenas larguísimas y de tal plasticidad que, probablemente, figuras de antaño no habrían podido ni soñar… con el toro que lidiaban entonces, claro. Y por otro lado, los hierros “toristas” suelen ser toros de una presencia bastante más agradable para los aficionados que para los toreros y salvo excepciones, no destacan por su nobleza, a veces les cuesta humillar y no es difícil que en toda corrida salga alguna “alimaña” o medio alimaña que se las haga pasar canutas a los toreros. Pero sobre todo, son toros que tienen una personalidad propia. la personalidad propia de un Miura, de un Cuadri, de un Albaserrada, de un Cebada… Con este material, el torero que los lidia aspira, en primer lugar a no acabar en la enfermería y luego ya, a que le toque alguno más noble para hacerle una faena corta pero intensa que le permita el triunfo. Es cierto que con las corridas “comerciales” los triunfos son mayores y desde el punto de vista estético, uno se lo pasa muy bien. Bueno, no siempre. A veces se pasan de blanditos y si el torero se empeña en darle decenas de pases sin sustancia alguna, acaban aburriendo hasta a las ovejas. Con las corridas “toristas” las posibilidades de éxito se reducen bastante y solo algunos aficionados disfrutamos del toreo nada brillante pero arriesgado y poderoso que hay que hacerle a estos bureles. Pero cuando sale un toro que rompe y cae en unas manos que lo entienden, es tal la emoción que trasmiten que un éxito con un toro de éstos vale por 10 con toros de los otros, por una sencilla razón, el peligro. Las figuras de todos los tiempos lo saben y por eso, de diario han lidiado los hierros comerciales del momento y cuando han querido hacer algún gesto, se han apuntado a una corrida de las toristas o duras. Si eliminamos de las ferias los hierros toristas solo porque como no permiten el toreo preciosista de hoy en día, hay gente que se aburre, creo que estaremos matando la esencia del toreo. Yo sigo apostando por todos estos hierros que espero no desaparezcan nunca por el bien de la Fiesta y ójala se puedan recuperar más encastes, me da igual toristas que comerciales, como Villamarta, Pedrajas, Vega Villar, Coquilla… para que haya la mayor variedad posible en todas las Ferias y podamos disfrutar de todo tipo de toreo y de comportamientos del toro.

  7. ansilga dice:

    Joselito, no se puede explicar mejor ni con mayor clarividencia las diferencias que existen entre los toros y los toritos. Y la comparación que hace de los triunfos conseguidos con toros y los conseguidos con toritos. No voy a decir ni una palabra al respecto porque no hace falta más. Sólo quiero decir que nunca me he aburrido en una corrida en la que saltan al ruedo toros y me aburro en casi todas las que se celebran con toritos , en éstas últimas me aburro incluso cuando se conceden orejitas y más orejitas.

  8. joselito dice:

    Una vez más, pensamos igual, Ansilga

  9. Carlos Santiago Barriga dice:

    Los petardos de las toristas de este san isidro son para aburrirse, hay que dejar de hablar de ideales o pareceres, y atender a la realidad. La bravura encastada y la emoción las ha puesto las comerciales. Puede que algunos tenga vocación de martires y puedan pasarse la vida viendo petardos toristas… aplaudimos su afición, pero elo son una minoria pequeña, (siempre lo han sido) el gran publico no es de ese gusto. Tienen que existir si, pero ajustadas al toreo moderno,

  10. joselito dice:

    ¿Entonces enviamos al matadero a todas las ganaderías toristas? O mejor aún, las enviamos a todas y que solo lidien Juan Pedro y Garcigrande, como son las únicas que, parece ser, que distraen al gran público. Pero si de 31 festejos solo han habido 6 de ganaderías toristas o duras, contando a Baltasar Ibán que no sé porque narices la consideran dura cuando Camino y el Viti la lidiaban en los años 70 sin ningún problema. Bueno, tal vez sea ese el problema, que hay que lidiarla, algo que no saben hacer el noventa y tantos por cien de los matadores actuales, consecuencia del toro de embestida cómoda y suave, por no decir boba, al que se han acostumbrado. Hoy en día, cuando sale un toro que presenta algún problema, ya no les vale y a nadie se le ocurre machetearlo, como siempre se ha hecho y darle su lidia e incluso sacarle faena. ¿Y qué es ajustar las ganaderías toristas al toreo moderno Carlos? Si es hacerlas tan pastueñas y previsibles como las otras pues que lo hagan, si eso es lo que queréis la mayoría. Mi mujer saldrá ganando porque en vez de irme a los toros me iré a pasear con ella a la playa.

  11. Ecuanime dice:

    Esto va por barrios, poca gente se acuerda del petardo de los Juan Pedro, Zalduendo, Victoriano del Río y compañía en la Feria de Sevilla

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