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2ª de San Fermín en Pamplona. Aleccionador Hermoso de Mendoza que cortó la única oreja de la tarde

Plaza de toros de Pamplona. Lunes 6 de julio de 2015. Tarde extremadamente calurosa con  de entrada.

Seis toros excesivamente despuntados para rejones de El Capea. Dieron juego desigual con predominio de los deslucidos.

Pablo Hermoso de Mendoza (casaquilla rioja y calañés): Marronazo, tres pinchazos y rejonazo, silencio. Dos pinchazos y rejonazo, oreja.

Sergio Galán (de corto con chaquetilla azul acero): Pinchazo hondo perpendicular y descabello, silencio. Rejonazo y descabello pie a tierra, palmas con saludos.

Roberto Armendáriz (de Luís Mariano): Cuatro pinchazos, y medio rejonazo, silencio. Rejonazo de muy tardíos efectos y no sé cuantos descabellos pie a tierra, palmas.

 

La inagotable estrella del toreo a caballo, Pablo Hermoso de Mendoza, no hay quien pueda quitarla de en medio en su casa que es Pamplona. Además, la inclusión de una corrida de rejones en los Sanfermines se debe sola y exclusivamente a su clamorosa irrupción en los ruedos. Por eso se celebran los eventos a caballo cada 6 de julio y la siempre habitual novillada fue adelantada a cada 5, todavía sin fiesta alguna coincidente.

Pero quienes le acompañan para hacer terna, deberían cambiar por buenos alumnos que sean del maestro. Ya son muchos años viendo a los dos que completan el trío y creo que va siendo hora de darles un descanso y, de paso, que nos dejen descansar de su presencia a los aficionados. Esto del mismo chocolate con los mismos bizcochos cada año se está poniendo insufrible. Me da igual que triunfen o no. Estamos hartos de Sergio Galán y de Roberto Armendáriz porque ambos son un calco malo de don Pablo. Dicho sea con todos los respetos.

Ayer, los tendidos aparecieron tapizados de blanco. No creo que hubiera alguien que no vistiera totalmente del color predominante en estas fiestas. El cohete aconteció sin incidentes y sin más diferencia que la ilegal colocación de una ikurriña junto a las banderas oficiales. Tengamos la Fiesta en paz…

Hoy voy a ser breve en lo posible aunque intentaré entretenerles. Ya saben mis amigos que no me gustan demasiado las corridas de rejones. Seis seguidos de a caballo es mucho para mí.

Ni que decir tiene lo que Pablo Hermoso es en el rejoneo: El Ponce del toreo ecuestre. Ponce torera mucho últimamente con Pablo por delante para no abrir la corrida. Pero en mi opinión, casan muy mal las mixtas porque es muy distinto torear desde un caballo con toros sin apenas pitones – últimamente salen demasiado romos – que hacerlo a cuerpo limpio con toros en puntas. ¿Verdad? Dicen que es para que los caballos no sean heridos. Y porque son carísimos… Y digo yo que por poner un caso especial como banderillero, el de El Fandi. Si un caballo de rejones vale un potosí, ¿Cuánto vale El Fandi”? Incalculable.

Bueno, dejémonos de historias y al tajo.

Pablo estuvo sencillamente genial con el primer toro de la tarde.  En Pamplona siempre lo está. Pero el año pasado, sus paisanos no supieron apreciar una de las mejores labores de su vida. Ayer, tras bordarlo, lo estropeó todo al fallar con el rejón de muerte y la gente, que estaba tan caliente como la tarde o más, se enfrió. Y algunos hasta pitaron. No hay derecho. Con lo difícil que es matar desde un caballo. Hay que acertar un blanco móvil desde la movilidad…

No fue mejor el cuarto toro que los dos anteriores. Pero la abismal diferencia entre lo que le hizo Pablo con lo que llevaron a cabo sus alumnos, quedó marcada aunque decir marcada es muy poco. La maestría, la facilidad, la naturalidad, la elegancia… Soberbio Hermoso. Pero como el público anduvo algo frio, Pablo tuvo que tirar de recursos para la galería. No obstante, estuvo sensacional. Lástima que volvió a fallar con el rejón de muerte. Le concedieron una oreja por su labor de conjunto.

Sergio Galán no tuvo suerte con un segundo toro, sin fuerza, distraído y muy a menos. Sergio anduvo mucho más tiempo cabalgando que toreando. Cubrió discretamente el expediente en banderillas. Saludó más que Ventura en sus años primerizos y se dejó enganchar tras clavar una farpa. Fallo garrafal. Pero bueno, el toro fue muy deslucido y se le deben perdonar las faltas. Las tres rosas le costó clavarlas porque el animalito apenas se movía. Mató de pinchazo hondo trasero y más perpendicular que la ikurriña de la mañana en el Ayuntamiento. Como no dobló el toro, Sergio tuvo que descabellar pie a tierra. No pasó nada con respecto al público. Oigan, dos silencios seguidos no se oían hace siglos en Pamplona.

Lo muy suelto que salió el quinto, deslució el recibo a porta gayola de Galán. Puso dos rejones de castigo como antes y el animal lo acusó perdiendo las manos. Claro que a Galán le aplauden todo en Pamplona. Lo malo y lo bueno como un par de farpas. Predominaron las cabalgadas y los saludos como de costumbre. No faltaron las imitaciones a Hermoso cabalgando de costado. Y  dos pares citando desde lejos yendo al toro con buen ritmo, mas un par a dos manos, fueron acogidos como algo nunca visto. Y las rosas, el desideratum. Tantas carreras y tantas agresiones no las soportó el burel que estuvo a poco de echarse entes del rejonazo mortal. Tardó mucho en doblar y, pie a tierra, barrenó con el descabello. Adiós Madrid…

El paisano de Noain, Roberto Armendáriz, llamó la atención por su vestimenta. Una chaquetilla que ni las que se ponía Luís Mariano cuando cantaba en los teatros de Paris. Acojonante. Le ha debido costar un dineral.  Y otro toro distraído no sé si por su propia naturaleza o por los reflejos de las lentejuelas de la estrafalaria prenda de Armendáriz.  Cambió de caballo rápidamente y tardó en encelar al animal. Lo hizo imitando al maestro, solo que con efluvios autoadmirativos de pésimo gusto. Señor, qué cruz con tantos saludos y tantos ofrecimientos. Fatal al clavar una farpa en el brazuelo. Demasiadas pasadas en falso. Y clavando, a la grupa…  Y la gente encantada con su paisano pobre. Aunque decir pobre no es justo. La chaquetilla era de millonario.  Un quiebro le salió muy bien que todo hay que decirlo. Y las cortas. Se le cayó la primera. Exhibición de doma y otra con el pañuelico de San Fermín. Pero, vaya por Dios, pinchó en varias agresiones. Esta vez se le fue el rabo. Una pena.

Muy distraído salió el sexto. A Armendáriz no le hizo el menor de los casos. Ni siquiera tras clavar de pasada y trasero un rejón de castigo. Un par de quiebros nos despertó algo del muermo. Luego nos entretuvo con más intentos estando más pendiente de él mismo y de los aplausos que del toro. Por presumido le doy un 10. Este chico parece estar encantado de haberse conocido. Pura galería antes y después de las cortas. A ver si hay suerte con el rejón de muerte. El toro no ayudó nada, pero tras varias vueltas a su alrededor, clavó a la primera. Desplatado pie a tierra en la creencia de que el toro no tardaría en doblar, tuvo que descabellar y falló en varios intentos. Otra pena.

De la plaza salimos como de una sauna. Qué manera de sudar, señores.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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