2ª de feria en Quito. Álvaro Samper, listo para su alternativa

Feria de Quito “Jesús del Gran Poder”. 29 de noviembre de 2009. 2ª de abono. Primera novillada de Feria. Casi lleno en tarde de clima variado. Se lidiaron 6 novillos de Mirafuente, correctos de presentación, de juego variado y con poco fondo en línea general. Álvaro Montes, ovación con saludos y dos orejas. Álvaro Samper, de rioja y oro, oreja y palmas. Javier Cortés, de azul marino y oro, silencio en ambos.

 

Abrió plaza el rejoneador Álvaro Montes, quien tuvo que hacerle frente a “Danzador” de 417 kilos, enemigo poco grato para el caballero pues casi no se enteró de la presencia del jinete durante toda la lidia. Ante eso, el de Jaén echó mano de una excelente doma para conectar con los tendidos y realizó una limpia labor colocando rejones de castigo y banderillas prácticamente a toro parado. Mató de un mete y saca, trasero y fue ovacionado.

 

Con el segundo de su lote, “Vividor” de 490 kilos, aumentó su entrega y lucimiento, gracias también a que el de Mirafuente se movió más, sin llegar a entregarse. Montes arriesgó mucho y estuvo bastante aseado en la colocación de las banderillas, metiendo al público en el bolsillo gracias a una depurada doma de sus caballos toreros. Curiosamente, el año anterior casi no vimos al colocado de la cuadrilla del jiennense. Pues en esta tarde lo vimos mucho y en más de una ocasión pudo ocurrir una colisión con el peón de brega. Ejecutó Montes la suerte de la rosa con mucho lucimiento y volvió a matar de mete y saca, efectivo pero que ciertamente desluce cualquier labor en el ruedo. El novillo cayó pronto y el público pidió la oreja. El presidente, Don José María Morán, la concedió muy pronto y la parroquia pidió la segunda, amenazando con la bronca a Usía, quien concedió, luego de pensárselo un rato, otro apéndice, algo excesivo para lo que se vio en el ruedo. En mi opinión, una cosa es la doma espectacular, la voluntad y la conexión con el tendido y otra es el salto de los cánones del rejoneo y de juzgar también las condiciones de la res para conceder un segundo trofeo, cosa muy seria cuando la Monumental de Iñaquito es plaza de primera categoría.

 

Álvaro Samper se despedía de novillero, exactamente a 24 horas de tomar la alternativa en esta misma plaza, hecho poco común en el mundo de los toros. Y creo yo que mejor despedida no podía tener Álvaro. Porque más allá del triunfo, el hasta hoy novillero demostró una madurez y oficio que hacer sentir esperanza a los aficionados de cara a su alternativa y a su futuro como Matador de Toros ecuatoriano. Una importantísima tarde que comenzó a estructurarse con la lidia a “Luctuoso” de 430 kilos, un buen ejemplar de Mirafuente que demostró mucha clase en el capote, cumplió plenamente en varas y que tuvo un gran pitón derecho. Samper se gustó con el percal, saludando por verónicas de muy buena factura y ejecutando un excelente quite por chicuelinas. Ya con la muleta, aprovecho el buen pitón derecho del novillo en varias series de toreo largo y templado. ¡A ese punto debía llegar Álvaro! Hubo momentos de muchísima calidad, series de toreo lento y reposado que llegaron al tendido. Lastima que la estocada, que hizo guardia, le privó de las dos orejas, pese a estar bien colocada. Descabelló muy bien al primer intento y el público le premió con una oreja de mucho peso.

 

Con el quinto de la tarde, “Salmonero” de 461 kilos, Samper mantuvo la actitud y buenas formas, a pesar de que el novillo era muy complicado. Desde las banderillas se evidenció las pocas condiciones del toro, el cual sacó genio y peligro en la muleta. No se inmutó Álvaro y le plantó cara en una faena de cercanías, muy embraguetado y valiente, extrayéndole pases de buena calidad, sobreponiéndose a las condiciones del astado. Una pena el reiterado fallo a espadas, pues la meritoria labor de Samper era como para obtener el apéndice que le abriría la puerta grande. Hubiera sido un premio merecido, pero la cosa quedó en una calurosa ovación.

Cerraba cartel el madrileño Javier Cortés, quien llegaba a Quito después de ser el triunfador del “Ciclo de las 8 naciones” de Las Ventas. Con su primero, “Enamorado” de 453 kilos, casi nada  que destacar. En mi opinión, equivocó la elección de los terrenos y los tiempos en los cites, a tal punto que resultó espectacularmente volteado, menos mal sin consecuencias graves. Silencio.

 

Con el que cerraba plaza, “Ropablanca” de 410 kilos, salió más dispuesto ante un novillo bastante incierto y violento en sus embestidas. Se arrimó con mucha verdad y además de las condiciones negativas del novillo tuvo que hacer frente a un molesto viento. Se lo paso muy cerca al de Mirafuente y su esfuerzo logro calar en los tendidos. Media estocada que no hizo ningún efecto y tres golpes de descabello redujeron cualquier posible premio al silencio de un público que prefirió buscar la salidas de la plaza con prontitud. En todo caso, la novillada dejó mejor sabor de boca. La Feria “va para arriba”.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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