6ª de feria en Quito. Castella y Bolívar a hombros

Feria de Quito “Jesús del Gran Poder”. 4 de diciembre de 2009. 7ª de abono. Quinta corrida de Feria. Lleno de “no hay billetes”. Se han lidiado 5 toros de Triana y 1 de Huagrahuasi (6º). Justos de presentación, nobles pero enormemente faltos de fuerza. El presidente concedió el indulto para “Gitanito” de Triana de 472 kilos, lidiado en tercer lugar por Sebastián Castella. El Juli, de uva y oro, palmas en ambos. Sebastián Castella, de azul marino y oro, dos orejas y rabo simbólicos y palmas tras aviso. Luis Bolívar, de grana y oro, oreja y oreja. Confirmó la alternativa Luis Bolívar con “Lanudo” de Triana.

 

Vaya que hay corridas que se esperan con avidez por parte del público. Desde el anuncio de los carteles, esta fue vista como la tarde fuerte del ciclo. Una lastima que nuevamente el ganado se cargó un festejo que pintaba para triunfo grande y que si tuvo algún fundamento fue enteramente por lo que hicieron los espadas.

 

Sebastián Castella firmó lo mejor con una faena al tercero de la tarde, “Gitanito”. Labor de mucha inteligencia, temple y empaque por ambos pitones. Y de mucho mimo, siempre a favor del toro y de su noble pero muy corta embestida. Le pisó los terrenos el francés y lo llevó siempre a media altura, sin forzarle ni atacarle. Faena de larga duración y de mucho calado en los tendidos. De puerta grande por el merito del torero de Beziers. Pero no de indulto. Porque “Gitanito” estaba muy justo de trapío, fue una sola vez al caballo para simular una suerte de varas de medio puyazo, arreando con la cara alta y saliendo suelto. Porque en las banderillas demostró que no tenía recorrido, haciendo pasar más de un papelón a los banderilleros. Y porque a la muleta llegó muy justo de fuerza y de emotividad. Castella volvió a “inventarse” un toro y esta vez hasta se lo indultaron. Decisión errónea la de Santiago Terán porque esta es una plaza de primera categoría, donde el indulto es una decisión de mucho peso. Si sumamos que la petición fue minoritaria y tibia por parte del respetable, mayormente enfocada para que Castella toreara más, el panorama se ensombrece más. Y para rematar el petardo del palco, la corrida será televisada en diferido para España. Completo. Dos orejas y rabo simbólicos para Castella.

 

Con el segundo de su lote, “Pregonero” de 511 kilos, el francés echó mano de lo más característico de su repertorio. Toreo de cercanías, ligando series cortas ante un toro de escasa fuerza y de embestida sosa. Mucho tiempo para una faena venida a menos por la pobre condición del burel. Media estocada tras pinchazo y cuatro golpes de descabello, con un aviso. Palmas para cerrar el paso de Castella por Quito, quien acaricia desde ya el trofeo de “Jesús del Gran Poder”.

 

Entró en el cartel el colombiano Luis Bolívar, sustituyendo a Morante de la Puebla. Papeleta dura pues el sevillano era muy esperado por la afición capitalina. Y Bolívar no defraudó. Es más, con un mejor lote ahora estaríamos hablando de un triunfo grande del caleño. Confirmó alternativa con “Lanudo” de 475 kilos, en una faena donde los mejores momentos llegaron con el toreo al natural, gracias a la perfecta colocación y gran temple del torero. Mucho oficio y quietud ha demostrado Luis Bolívar en Quito, entendiendo muy bien las condiciones de su enemigo y dándole la faena que pedía. Estocada entera, ligeramente caída y una oreja de peso para el colombiano.

 

Con el que cerraba plaza, “Marianillo” de 494 kilos, Luis Bolívar salió a conseguir la llave de la puerta grande. Y lo logró a base de una faena de paciencia y tesón, pues la casi nula condición del bovino obligó al colombiano a plantear una faena de aguante. Tuvo el torero que “encerrar” al toro en su muleta, poniéndola siempre en la cara del toro que amenazaba con irse a tablas al salir del segundo pase de cada tanda. Una esforzada y casi “arrancada” oreja para su esportón y el premio de la puerta grande que le abre el derecho a ser tomado en cuenta para las futuras ferias.

 

A Julián López “El Juli” le tocó en suerte o, mejor dicho, en desgracia el peor lote de la tarde. Dos toros absolutamente vacíos que estrellaron la buena disposición y voluntad del madrileño. El segundo de la tarde, “Forajido” de 476 kilos, solo le permitió ejecutar un buen quite por chicuelinas y nada más. El toro se desfondó y Julián, con buen criterio, abrevió. Cariñosas y comprensivas palmas para el torero y sonora bronca al toro en el arrastre.

 

El cuarto, “Registrado” de 495 kilos, registró una mansedumbre evidente y desesperante, huyendo por el ruedo de los picadores. Toro para ser devuelto o para banderillas negras. Ni lo uno ni lo otro. Ante este nulo oponente, El Juli salió voluntarioso y en plan de justificarse. Algunos muletazos sueltos aprovechando el viaje del burel hacia tablas, hacia donde Julián le siguió enrabietado pero sin conseguir respuesta de un toro que lo único que buscaba era por donde abandonar el ruedo. Mucho tiempo para algo que no tenía sentido. Mató de buena estocada. Palmas para la voluntad de El Juli y, nuevamente, bronca en el arrastre. Así se fue la tarde más esperada del abono quiteño, mal aderezada por una decisión presidencial que desmerece la bien ganada categoría de esta plaza y de esta feria.

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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