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1ª de feria en Valladolid. Gris celebración del CXXV aniversario de la plaza de toros del Paseo Zorrilla

Pese al par de orejas que cortó El Fandi y a la que consiguió Enrique Ponce de su segundo toro, la tarde resultó decepcionante dada la intención de celebrar brillantemente el aniversario del Coso del Paseo Zorrilla con una corrida goyesca en la que lo único que caracterizó el especial evento fueron las vestimentas de los participantes y del servicio de plaza al completo. Falló el público que apenas cubrió media entrada y falló el ganado de Charro de Llén además del sobrero de Tapatana que reemplazó al inválido sexto que fue devuelto.  Los tres toreros anduvieron por encima de tan desairada situación. Ponce solemnizando la única faena que pudo hacer, El Fandi apurando hasta más allá del límite su variado repertorio en los tres tercios y Miguel Ángel Perera tirando de su impresionante valor frente al peor lote.

El gato al agua se lo llevó el espada granadino. En parte porque sus dos toros fueron los que más duraron pese a su falta de clase y, sobre todo, por como desplegó su repertorio con el capote, con las banderillas y con dos largas labores muleteras de puro destajo aunque bien cerradas con certeros espadazos. A público le bastó la suma de tantos quehaceres y solicitó las orejas que la presidencia concedió por lo que pudo salir a hombros.

Los toros de Charro de Llén ya no proceden de la famosa ganadería de don Atanasio Fernández. Ahora llevan sangre Domecq, como tantas y tantas con resultados diluidos. Por eso siempre recordaremos la histórica lidia que dio Enrique Ponce en la nueva plaza de San Sebastián  a un gigantesco toro de esta ganadería. Un manso de libro, a la postre más interesante que los que ayer le cupieron en suerte al valenciano. Con el que abrió plaza casi nada pudo hacer Ponce porque, al salir de un capotazo en el recibo, se pegó un volteretón y quedó irremisiblemente lastimado. Pero con el cuarto vimos lo mejor del festejo pese a que solamente se prestó por el lado derecho. Ponce se explayó con el capote en un brillante recibo por verónicas y en un quite por delantales a pies juntos que dieron paso a una solemne faena que arrancó con soberbios doblones rodilla en tierra y con tres tandas por redondos señoriales, armoniosos,  sencillamente ejecutados con el temple y la elegancia que atesora el valenciano. Apenas lo intentó por el lado izquierdo por donde el animal sacó guasa. Hizo bien en no insistir por ese pitón. Pero, al regresar al lado diestro, el animal ya había perdido su brío inicial y el trasteo no tuvo el alto vuelo con el que había comenzado. Ponce lo solucionó con hábil maestría espaciando los últimos muletazos hasta concluir con un abaniqueo y una estocada que no tuvo efectos rápidos. Le fue concedida una oreja.

Trofeos que perdió Miguel Ángel Perera por fallar a espadas tras dos faenas marca de la casa en las que sobresalieron la firmeza y el seco e inagotable valor que nunca le faltan. Ayer con dos animales muy deslucidos a los que se impuso incondicionalmente. Al final de su faena al peligroso sobrero de Tapatana que sustituyó al devuelto por derrengado sexto, un patoso espectador le gritó ¡arrímate¡ y Perera le respondió con uno de los arrimones más largos e inquietantes que le hayamos visto. Actitud que le valió al extremeño la mayor ovación de la tarde.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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