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3ªde la Temporada Grande en La México. El Juli impuso su maestría

Regresó el público a la Monumental de Insurgentes, un atractivo cartel provocó prácticamente un lleno en el tendido numerado y un cuarto del general sumando aproximadamente 30,000 aficionados.  Mano a mano entre Julián López “el Juli” y Octavio García “el Payo” quienes lidiaron un encierro de Fernando de la Mora. Este tipo de carteles tiene su atractivo pues supone que habrá rivalidad entre los alternantes cuando éstos se encuentran en igualdad de condiciones; en otros casos, cuando se anuncia en el cartel a una figura consagrada con otro torero que quiere serlo, la tarde no deja de tener atractivo pues la figura saldrá a defender su sitio y el alternante buscará su tarde de consagración para demostrar que puede o está listo para llegar.  Algunos comentaban que el mano a mano no era parejo, desde luego que no lo era, no es posible comparar el nivel en el que está el Juli con el nivel que puede tener ahora el Payo, a pesar de estar en su mejor momento y arriba en el escalafón de corridas toreadas en México.

Desde que partieron plaza se podía notar la condición de cada uno de los toreros, el Juli (sangre de toro y oro) agradecía con una sonrisa la fuerte ovación del público nada más se asomó por la puerta de cuadrillas; en cambio, el Payo (canela y oro) partía plaza con el rostro adusto desencajado. Recordé aquél Payo de otras tardes que nada más salía por la puerta de cuadrillas uno notaba su nerviosismo e incomodidad con las circunstancias. Si se quiere ser figura hay que aprovechar las oportunidades y hoy el Payo dejó pasar la suya; en cambio el Juli vino a reiterar que es una figura consagrada y que le puede a todo lo que pongan enfrente.

Se lidio un encierro de Fernando de la Mora muy justo de presencia, tan justo que varios toros fueron pitados de salida y la paciencia del público se agotó con la salida del sexto de la tarde, provocando una fuerte bronca que obligó a la Autoridad a devolver un astado que previamente había sido aprobado.  Llevamos tres corridas y la tónica ha sido la misma, encierros con justa presencia. La empresa ha dicho que sería estricta, entonces quien tiene la culpa los toreros o el propio ganadero que manda lo que tiene listo en ese momento. Vista la presencia del encierro lidiado, me queda claro que don Fernando de la Mora tiene un criterio más laxo de selección si lidia en La México que si lidia en Guadalajara donde envía toros mejor presentados. En cuanto a su juego, en esta ocasión, el ganadero envió toros descastados sin ninguna transmisión, salvo el cuarto y el quinto de la tarde que tuvieron algo de nobleza y se dejaron meter mano.

El Juli está en un momento extraordinario de su carrera y hoy lo demostró con tres faenas distintas a toros totalmente diferentes. Con el primero de su lote comenzó lanceando a la verónica marcándole la embestida al animal. Realizó un suave quite por chicuelinas y cordobinas, calentando al tendido. El toro soso y descastado no permitía una faena hilvanada; sin embargo, el Juli lo supo llevar a media altura dejándole la muleta en la cara y realizando vistosos cambios de mano. Una gran faena para abrir plaza, con la oreja en la bolsa se tiró a matar dejando dos pinchazos antes de una entera. Saludó en el tercio. Con el segundo de su lote, todo indicaba que el Juli no podría hacer nada, un toro que regateaba las embestidas al que Julian a base de mostrarle los caminos pudo meter hasta el final de la faena. El propio Julian con señas pedía calma al público que impaciente veía que no habría faena. Lo mejor vino al final del trasteo, cuando el Juli entregado se pegó un arrimón para sacarle al toro pases que no fueron de la mejor calidad pero si de mucha emoción. Hoy el público quería emocionarse y el Juli con maestría supo entender lo que la gente quería y se lo dio, se pegó un arrimón en la zona de chiqueros. Dejó una estocada completa y recibió una merecida oreja. Una parte no mayoritaria del público insistió y el Juez concedió la segunda la cual fue protestada por una parte del respetable. Con el tercero de su lote el Juli consiguió los mejores pases de la tarde, llegaron los olés pero no la euforía, hoy querían emocionarse, una faena mejor lograda con más técnica y calidad en los muletazos que de haber matado le habrían pedido las orejas; sin embargo, no estuvo certero con el acero, la gente se enfrió y ni siquiera se logró la mayoría para convencer al Juez de otorgar la oreja. Con algarabía dio la vuelta al ruedo, sonriente y sabedor que había logrado lo que buscaba: salir por la Puerta Grande.

Ya hemos dicho que el Payo no se sentía cómodo, la situación se complicaría más, después de la firme actuación del Juli con el que abrió plaza y para colmo la presencia de su primer enemigo provocó enérgicas protestas del público. Con justa razón, muchos aficionados protestaron la pobre presencia del animal. A pesar de las protestas, de manera desacertada, el Payo brindó al público. Al dirigirse al centro del ruedo le faltó transmitir y contagiar emoción. Prefirió intentar un trasteo serio que no pudo realizar y que tampoco le llegó al tendido. Un revolcón parecía que despertaría al Payo de su letargo pero no fue así, despachó a su enemigo y se fue en silencio. El tercer toro de la tarde fue el mejor del encierro un toro claro por ambos lados, alegre, que se arrancaba de largo y al que el Payo no supo tomarle la distancia y por lo mismo no pudo estructurar una faena. Un toro que era para cortarle las orejas y poner el público loco. No fue así, comenzó de rodillas en los medios, el público respondió. El toro alegre iba, pero el Payo decidió torearlo encima, ahogando al burel, sin tomar la distancia adecuada después de cada muletazo. Cierto que hubo unas buenos muletazos que generaron olés del público pero no hubo ligazón y ya en la tercera seria intentaba torear por dosantinas cuando el toro pedía distancia.  No hubo acoplamiento entre toro y torero y por lo mismo todo quedó en pases aislados de calidad que acompañados por una estocada delantera provocaron una petición de oreja que fue concedida. Este toro lo desaprovechó el Payo. El último de la lidia fue devuelto por chico, salió otro hermano del mismo hierro que tampoco permitió lucirse al Payo, su enojo se transmitió al callejón, pero era demasiado tarde, no había enemigo para triunfar.  Se fue su oportunidad de jugarle al tú por tú al consagrado y demostrar sus avances, lástima que no fue una buena tarde para el queretano.

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