DSC_6025

4ª de la Temporada Grande en La México. Grata impresión de Diego Urdiales

Aproximadamente ocho mil aficionados se dieron cita a la cuarta corrida del serial. Bajó la afluencia del tendido y ello básicamente lo explican dos factores: la ausencia del maestro Enrique Ponce que no se recuperó de su lesión muscular y el fin de semana largo del que gozaron los capitalinos con motivo de la revolución mexicana.  La empresa apostó por Diego Urdiales para sustituir al torero de Chiva, una apuesta arriesgada considerando que el riojano ni siquiera había confirmado su alternativa.

Gracias a las bondades de la televisión de paga y el internet, los más asiduos y conocedores habían gozado de sus recientes actuaciones en Bilbao y Logroño pero para muchos de los aficionados capitalinos Urdiales era prácticamente un desconocido y eso se reflejó en la taquilla. Acompañaron a Diego Urdiales, los diestros Fermín Rivera y Fermín Espinoza “Armillita IV”, abriendo el festejo el caballista Alejandro Zendejas.  En la lidia ordinaria salieron 6 toros del hierro de Bernaldo de Quiroz, por lo que hace a su presencia, apenas pasaron el examen,  los toros gordos que no fuertes, lo que se reflejó en su juego duraron poco, tuvieron poca transmisión y les faltó casta. Se salvó el primero de la tarde con el que Urdiales realizó una gran faena.

Con el toro de su confirmación Urdiales se gustó con el capote, pudo lancear a la verónica con clase escuchando los primeros olés de la tarde.  Vino la ceremonia, acto seguido el riojano buscó fijar al animal y una vez logrado su cometido comenzó a correrle la mano por derecha.  El toreo de Urdiales es de corte clásico y eso se extrañaba en la México, pases templados, mostrando el pecho de la muleta y sobre todo hilvanando las series, uno de tras del otro, realizando la faena en un palmo de terreno. Sin aspavientos y sin electricidad, toreo puro y duro. En el mismísimo platillo de la plaza, Urdiales se deleitó toreando por derecha y rematando las series con largos pases de pecho. Lo intentó con la zurda y también pudo sacar pases de gran valía. La plaza estaba rendida a sus pies, a muchos los tomó por sorpresa ver cómo un torero español que a media semana había aterrizado en México era capaz de entender a la perfección la embestida del toro mexicano, mucho temple en toda la faena y series largas, lo cual no es común para quien pisa por primera vez ésta plaza viniendo de la península ibérica. Llegó el momento de matar y para mala suerte de todos pinchó en dos intentos y el toro dobló después de dos descabellos. Aun así, el público lo coreó y lo obligó a dar una vuelta al ruedo. Con el segundo de su lote un toro con una embestida más complicada poco ayudó a Urdiales quien no estuvo cómodo con el capote. Con la pañosa tardó en fijarlo, toro con embestida brusca al que Urdiales le pudo,  se corearon con fuerza los naturales guiados por el ayudado. De nuevo no estuvo certero con el estoque y se fue con palmas.

Fermín Rivera, otro torero de corte clásico, cortó la única oreja del festejo. Ataviado de un elegantísimo terno negro y oro, con el primero poco pudo hacer ante un animal que soseaba y no transmitía nada. Lo mejor de Rivera vino con el segundo de su lote, si bien fue otro toro sin casta que terminó rajado, las ganas de triunfar de Rivera lo guiaron al triunfo. Rivera realizó una faena riñonuda y a base de insistir logró que el toro le embistiera provocando que sacara pases emocionantes al hilo de las tablas, poniéndose enfrente del toro después de cada muletazo para obligarlo a embestir. Se extrañó la ligazón pero las condiciones del astado no lo permitían, el toro no iba había que obligarlo y después de cada muletazo había que encelarlo para que el toro repitiera. Eso fue lo que realizó Rivera en su trasteo, mostró cualidades que no se le habían visto en esta plaza, demostró que tiene valor y que sabe dónde ponerse. Dejó pinchazo en lo alto y después una entera, recibió una oreja que fue protestada por parte del público.

Fermín Espinosa no tuvo suerte en el sorteo pero tampoco tuvo la fortuna de transmitir algo al tendido. Lo único que dejó fueron reproches y caras a un público que le exigió y que esperaba algo más de él.  Con el primero de su lote un toro complicado que parecía que pasaba; sin embargo, Armillita no se acomodó y parte del respetable creyó que podía dar más. Lo presionaron, des deshizo del burel y se despidió en medio de una división. Con señas decía esperen al siguiente, lo malo es que con el que cerró plaza tampoco pudo hacer mucho. El público se volvió a meter con él con justicia y desafortunadamente el torero se enganchó y encaró a parte del tendido. Mal por el menor de los Armilla, hay que aprender de los malos tragos y saber que no todas las tardes pueden salir toros de triunfo. Para mantenerse en esta profesión hay que salir a darlo todo siempre y no solo cuando gusta lo que sale de la puerta de toriles.

Abrió el festejo el caballista Alejandro Zendejas dejó una grata impresión, tuvo una actuación arriesgada que finalmente dejó emoción en el público, lástima que malogró su trasteo con el rejón de castigo y todo quedó en palmas.

Al final del festejo Urdiales se despidió con una gran ovación, Rivera recibió sus palmas y el menor de los Armilla con música de viento.

3 Resultados

  1. jetopa dice:

    Urdiales ha soñado el toreo, y nos ha hecho soñar. Gracias

  2. aficionao dice:

    Gran faena. Espero que mantenga este nivel la temporada próxima

  3. Mariano dice:

    Buena faena a un toro de rabo. A ver cuando Urdiales vuelve a hacer algo parecido

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

También puede interesarte: