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5ª de la Temporada Grande en La México. Oreja para Juan Pablo Sánchez

La peor entrada de la temporada, la corrida nocturna del viernes no tuvo el atractivo esperado para el aficionado que el próximo domingo seguramente se retratará en la taquilla. Los precios no bajaron como ocurrió la semana pasada y eso se reflejó en el despoblado tendido de la México. Juan José Padilla, José Mauricio y Juan Pablo Sánchez enfrentaron a un pobre encierro de Marco Garfias.  Llevamos cinco corridas y la tónica es la misma, el lector estará cansado de que repitamos una vez más el encierro estuvo justo de presencia, pero esa parece ser la costumbre de esta Plaza.  Al público que asistió ni siquiera le inmutó la pobreza del encierro, poca presencia y nulo juego.  Se salvó el castaño lidiado en tercer lugar al que Juan Pablo Sánchez pudo arrebatar pases muy templados, sin embargo, dicho burel -todos sus hermanos- terminó rajado huyendo de la pelea.

Juan José Padilla parecía acomodarse con el capote al lancear con gusto a su primero.  Colocó de manera desigual los palos y trató de realizar una faena templada. Este primero de la noche mostró lo que sería la pauta del resto de la corrida, embestía una vez y después con la cara arriba  y buscaldo las tablas. No hubo ligazón por la derecha ni por izquierda, lo que obligó a Padilla a acosar al animal en las tablas y ahí sin enmendar ligó una serie coreada por sus simpatizantes. Dejó estocada defectuosa, hubo ligera petición y al negarse el trofeo dio vuelta al ruedo en medio de protestas.  Al segundo de su lote lo toreó al hilo de las tablas sacó pases aislados y todo terminó con un saludo en los medios. Abandonó el coso ya que se presentaba al día siguiente en Ecuador, error del Juez al no informar al público del motivo de su salida.

José Mauricio estuvo empeñoso buscando un triunfo que no llegó, por ganas no quedó, lo intentó con el capote, buscó hacer quites, con la muleta pases cambiados y algunos largos, pero no tuvo enemigos a modo. La sosería de sus enemigos y también en ocasiones su falta de sitio provocaron que su trasteo pasara sin pena ni gloria. Salió al tercio en el primero de su lote y con el segundo escuchó silencio. Una actuación que no dijo nada.

Juan Pablo Sánchez tiene como virtud el temple y hoy lo demostró. Un torero que si tuviese regularidad y mejor administración llegaría más lejos. Pocas corridas toreadas  este año para un torero que sabe torear pero que no ha podido alcanzar un triunfo rotundo en plazas importantes. Hoy cortó una oreja al dejar pases largos y profundos al primero de su lote, sin embargo, no pudo redondear la tarde y esta actuación quedará en el olvido. Con el único toro que se dejó Sánchez logró templar la embestida del animal sacando los únicos olés profundos de la noche. Faltó hilvanar y ello se debió a las condiciones del astado que terminó por aburrirse y descompuso su embestida. Dejó estocada entera y el público pidió la oreja que fue concedida. Con el que cerró plaza poco pudo hacer y se fue silenciado.

Una corrida fría que no dijo mucho a los pocos aficionados que acudieron a pasar la noche del viernes a la Plaza.

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