1298674805_740215_0000000000_noticia_normal

Soy taurino, no cornudo

Se echó el manto de la temporada, ya del todo, y sólo podemos mirar dos cosas. La primera a América donde el emergente Roca Rey  quiere convertirse en el amo. Y la otra a España en la que sigue sin hacerse nada para defender la grandiosidad y verdad de este espectáculo. Parece que vamos a entretenernos con hablar de Sevilla y su posible normalización en la de abril, con los toreros volviendo donde dijeron que nunca más y quizá nuevo contrato y también insistiendo para 2016 que los nuevos tienen que entrar en muchos carteles : los viejos están muy vistos y no suscitan curiosidad caliente. Necesarios todavía y acompañados por jóvenes valores.

Pero lo más importante es que las estructuras se hagan sólidas y se defienda esto en todos los lugares y desde todos los despachos en los que sea menester. Y algunas manifestaciones para declarar que estamos al lado del espectáculo que más verdad ofrece hoy. Este año se resumieron poco y mal en un intento de proclamar   un “Yo soy taurino” mientras  se alzaba  la mano derecha dejando enhiestos los dedos índice y meñique y recogidos los otros tres.

No tuvo el menor éxito supongo que, entre otras cosas, por lo siguiente:

1.- Taurino es el término que mejor define a los profesionales del toro, a los que viven de él, desde el más brillante matador de alternativa hasta el ayuda más modesto. Los demás son aficionados a los toros, partidarios de la corrida y defensores del espectáculo. Los que la sostienen porque la pagan. “Soy defensor de la corrida de toros o partidario o aficionado a” habría sido un slogan más directo y, sobre todo, verdadero.

2.- Segundo, la mano con el índice y el meñique hacia arriba y los otros tres dedos hacia abajo ha sido desde siempre acusación de que él o ella eran cornudos, de que se los estaban poniendo. Lo que faltaba, taurinos y cornudos. Pero no. La inmensa mayoría puede decir “Soy taurino, no cornudo”. Nadie me los ha puesto. En todo caso, esa posición de la mano se relaciona con cuernos.

Y claro el fracaso por esperpéntico y patético fue descomunal. Con buena intención, pero les salió el tiro por la culata.

¿Y a qué viene ahora esto? Pues que, entre las cosas que debemos hacer para aprovechar el tiempo del invierno, hay que buscar un slogan que muestre a la sociedad, cada vez más débil y aborregada, que hay mucha, muchísima gente, que ama la fiesta de los toros y quiere que se enteren los demás. Sin complejo alguno y sin altanería. De forma sencilla y contundente. Y, si se quiere, valiente, que no creo sea necesario.

Cuando mis hijos están viendo cualquier espectáculo deportivo – sobre todo fútbol o baloncesto – u otro cualquiera, deportivo o no, de los muchos que hay, les recuerdo:

Los toros tienen más verdad que todo esto. Hay numerosas pruebas. No son toda la verdad del mundo, pero triquiñuelas y engaños aparte, inevitables por la condición del ser humano, los que más verdad ofrecen. Mirad los árbitros, mirad las grandes federaciones deportivas, mirad los grandes órganos –por ejemplo Fifa y Uefa –  podridos según repiten los medios informativos. Los toreros se juegan la vida, algunos han estado a punto de perderla estos años, grandes incluidos y, aunque no pase nada, el peligro siempre está ahí incluso con los toros parados del gran aburrimiento.

Así que tenemos tiempo para buscar el slogan, organizarse, darlo a conocer y que la masa taurina se manifieste y, de una vez por todas, sepan en nuestro país que hay muchos españoles que aman este espectáculo y que lo van a seguir haciendo.

Y que sepan también que taurino es una cosa, cornudo otra y aficionado otra más y diferente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

También puede interesarte: