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8ª de la Temporada Grande en La México. Oreja de peso para Castella

Aproximadamente quince mil personas acudieron a la Monumental Plaza México para ver al rejoneador Jorge Hernández, Eulalio López “Zotoluco” (ciruela y oro), Sebastian Castella (grana y oro) y Diego Silveti (negro y oro) anunciados con siete toros de Xajay. Estuvieron bien presentados salvo el último de la tarde que fue protestado. Cumplieron con el caballo, destacando el toro para rejones y los primeros tres para los de a pie. Desafortunadamente el juego de los tres últimos no fue bueno y complicó el lucimiento.

La tarde del domingo puso en evidencia el mal momento por el que está pasando El Zotoluco.  En la corrida inaugural las cosas no le habían ido bien, en su momento reseñamos que lo habíamos visto desconfiado y con falta de sitio.  Estuvo igual desconfiado y demostrando el mal momento por el que atraviesa lo cual ya nos hace pensar que es solo una mala tarde sino una crisis de este torero que muchos años se echó al hombro a la fiesta mexicana. El primero de su lote tuvo mucha clase y nobleza aunque poca fuerza, pero Zotoluco no traía ánimo para pegarse un arrimón, toreó de lejos sin quedarse en el sitio.  Daba el muletazo pasándoselo lejos, se alejaba más para el siguiente, la gente con paciencia esperaba que la faena rompiera, tímidos oles se comenzaron a escuchar; sin embargo, estos se diluyeron conforme pasó la faena.  Para colmo se puso pesado con la espada y escuchó un aviso. Se fue en silencio. El segundo de su lote parecía que se podía mover pero un torero desconfiado no sirve para hacer faena a este tipo de toro.  Sencillamente no se acomodó, se fue pronto tras el acero y después de un pinchazo despachó al burel en medio de protestas. Es el momento de replantearse las cosas y ver qué es lo que está pasando por la mente de este torero.

A pesar de que se llevó el peor lote, lo más torero de la tarde vino con Castella.  Cuando se tiene el sitio y la confianza en sí mismo,  un mal lote no es suficiente para que no llegue el triunfo. El francés recibió con suaves verónicas al alegre toro de Xajay, al inicio parecía que el toro sería de lío, hubo unas ceñidísimas chicuelinas, muy muy ajustadas, todo indicaba que el toro se iría para arriba.  No fue así, en el último tercio, el toro tuvo su genio en las embestidas, tuvo peligro, pero ahí había mando una muleta que estaba dispuesta aguantar las tardas embestidas del toro.  Al inicio se citó de largo y se fueron acortando las distancias. El astado fue regateando las embestidas hasta que obligó a Castella a ponerse en medio de los pitones para sacar valiosísimos muletazos. Puso a la plaza en silencio, que no es fácil, fijando la atención de lo que se estaba realizando.  Se fue tras el acero y dejó certera estocada de rápidos efectos. Se pidieron las orejas, el Juez aguantó la presión y solo concedió la primera. Una oreja de peso.  Con el segundo de su lote, un toro muy complicado lo intentó por todos lados, lo trató de meter a la muleta y simplemente el toro descastado y soseando no se dejó. Dejó claro que venía a defender  su sitio y a recordar las razones por las cuales está ya anunciado en la codiciada corrida de aniversario.

Diego Silveti tuvo otra oportunidad que desaprovechó. El primero de su lote tuvo embestidas claras que solo pudo aprovechar con dos series.  Me queda claro que no es un problema de actitud, es un tema de entendimiento a las condiciones del animal que tiene enfrente. Muchos pases malos para que lleguen pocos buenos. En esta ocasión solo dos buenas tandas,  destacaron el trasteo, lo cual es insuficiente para triunfar. Después de su última presentación de la cual dimos cuenta, mucha de la prensa de dedicó a darle coba a su “valor” y a las condiciones en que terminó despachando a sus enemigos. Esa prensa no puso en evidencia de que dejó ir al que hasta ahora para muchos ha sido el toro de la temporada.  Las falsas adulaciones en la prensa no ayudan pues si se vuelve a tener a un buen toro enfrente en una plaza de importancia y no se logra concretar una faena, el resultado lo termina juzgando el público. A pesar de que Silveti sigue siendo consentido por una parte del tendido, no logró la mayoría necesaria para conseguir una oreja. Su alternante había puesto ya el listón muy alto y sin duda el propio público comparó trasteos y con su pañuelo decidió que la faena de Diego no merecía la oreja. Todo quedó en un saludo en los medios, ni siquiera para vuelta al ruedo alcanzó.  Con el que cerró plaza poco pudo hacer, un toro con menor presencia, que no le permitió lucirse.  Dejó otra certera estocada y se fue con palmas. Seguramente se fue contento con su actuación, pero así no llegará a ser la máxima figura si es que eso lo anhela.

El rejoneador Jorge Hernández tuvo en suerte un bravo toro de Xajay con el que lució en banderillas, sus fallos con el rejón de muerte ensuciaron su actuación que pudo haber rematado con alguna oreja.

1 Resultado

  1. joselito dice:

    ¿Diego Silveti? Si no fuera por el apellido…

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