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9ª de la Temporada Grande en La México. Dos vueltas al ruedo para Fermín Rivera

Bajó considerablemente la afluencia al coso de Insurgentes, unas seis mil personas, si bien no era un cartel comercial no dejaba de ser un cartel muy atractivo por el momento que viven los anunciados la tarde del domingo: Fermín Rivera, Daniel Luque y Sergio Flores, acompañados del caballista Rodrigo Santos.  Se lidio un encierro de Villa Carmela bien presentado al que le faltó casta y no permitió el lucimiento de los coletas. Salvo el lote de Fermín Rivera que se dejó meter mano pero tuvo escasa fuerza el resto del encierro fue complicado. Saltó a la arena un sobrero de Marco Garfias para el caballista Santos.

Fermín Rivera fue el triunfador de la corrida al dar dos merecidas vueltas al ruedo, de haber fulminado a sus enemigos con certeras estocadas se abría llevado la oreja de cada uno de ellos y por ende una Puerta Grande.  Los fallos con el acero han impedido que Rivera consiga esa ansiada salida en hombros.  En su última actuación dejó un buen sabor de boca al cortar una merecida oreja después de una faena riñonuda llena de actitud.  Esa seguridad la demostró durante toda la lidia, se le vio confiado con las ideas claras y resolviendo en todo momento la papeleta que tuvo enfrente.  A su primero entendió que había que torearlo suave, desde los lances con el capote y  después con la muleta. Pases muy ajustados a media altura respetando las condiciones del animal, se escucharon los primeros olés de la tarde y la faena parecía que podía subir de tono. Muy buenos muletazos, de mucha clase, a un astado con poca fuerza que no terminó de romper lo que obligó a Rivera a despachar al toro dejando un pinchazo y después una estocada entera. El trasteo había sido bueno y el público lo reconoció al obligarlo a dar una vuelta al ruedo. Sin duda, mejor una vuelta al ruedo con fuerza que una oreja protestada. Con el segundo de su lote Rivera tuvo que esforzarse para meterlo a la faena. Desde el quite por chicuelinas se veía que el toro tenía su genio y que no sería fácil en la muleta. A base de mostrarle los caminos lo comenzó a meter por derecha, muy buenas tandas, todo indicaba que no iría por izquierda pero había mando, lo fue sometiendo hasta que el toro terminó por ir aunque regateando cada embestida. Cuando el toro se sintió sometido rehuyó a la pelea y eso obligó a Fermín a despachar al burel. Una estocada atravezada y una entera provocaron ligera petición de oreja que no fue suficiente. Una vez mas la aclamación para dar la vuelta al ruedo con el reconocimiento del respetable.

Daniel Luque tuvo mucha actitud pero muy pocas opciones. Con el primero destacaron sus lances con el capote y su remate soltando el capote a una mano.  Quite por chicuelinas bien terminadas con una larga. Se fue  a los medios a brindar a todo el tendido lo que indicaba que veía condiciones al toro. El astado se fue quedando parado lo que obligó a Luque a meterse entre los pitones en una faena llena de valor que logró captar la atención del público.  No hubo muletazos cadenciosos sino muletazos que se sacaron a base de insistir y de ponerse en la cara del toro. Actuación meritoria por encima de las condiciones del toro. Pinchó y todo quedó en una ovación. Menos suerte tuvo con el segundo de su lote que no se dejó, Luque trató de agradar pero este enemigo no le permitió hacer prácticamente nada.  Se despidió con una ovación, el público se quedó con las ganas de verle triunfar.

Sergio Flores reaparecía después de haber indultado a un bravo toro de Xajay la temporada pasada, ese triunfo le consiguió varias fechas que sin duda le han ayudado a impulsar su carrera.  Desafortunadamente Flores tampoco tuvo tela de donde cortar, solo con el primero de su lote logró sacar algunos muletazos, destacando una serie templada; sin embargo, las condiciones del cornúpeta no dejaron estar cómodo a Sergio que sufrió una voltereta sin consecuencias por estar insistiendo en medio de los pitones.  Buscó por ambos lados y logró que le corearan varios muletazos, faena intermitente, que no llegó a romper. Falló con la espada perdiendo un posible trofeo. Fue ovacionado. El cierra plaza no se dejó nada, por voluntad no quedó y Flores sudó la gota gorda para despachar al descastado animal. Se fue silenciado. Lastima que en esta ocasión el público no pudo apreciar los verdaderos avances de Flores.

El astado de Villa Carmela que tocó al caballista Rodrigo Santos fue sustituido al romperse un pitón con un burladero. El reserva de Marco Garfias evidenció el tiempo que estuvo en el corral lo que no ayudó al desconfiado caballista. Una actuación para el olvido.

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