Spanish bullfighter Enrique Ponce performs a pass during a bullfighting festival at the Canaveralejo bullring in Cali, Colombia, December 29, 2015. REUTERS/Jaime Saldarriaga
Spanish bullfighter Enrique Ponce performs a pass during a bullfighting festival at the Canaveralejo bullring in Cali, Colombia, December 29, 2015. REUTERS/Jaime Saldarriaga

5ª de abono en Cali (Colombia). Oreja para Enrique Ponce en faena de dos, embarronada por la espada

Cartelazo en Cali, tres cuartos de plaza, con el maestro de Chivas – Valencia Una oreja a Enrique Ponce, la máxima figura del toreo (de espuma de mar y oro), ovacionado Castella, triunfador de San Isidro (de grana y oro) y sin suerte en el sorteo Paco Perlaza (de caldero y oro), lidiándose 4 toros anovillados algunos de ellos, sin empujar por falta de fuerza, de Ernesto González Caicedo (de encaste Santa Coloma), y dos también anovillados, descastados de Ernesto Gutiérrez, segundo y sexto (de encaste propio con Santa Coloma y Murube).

El primero para Ponce, con 482 kilos, cárdeno claro, con complicaciones, sin encelarse en el percal; justo de fuerza, sin transmisión, apenas señalado en un escaso puyazo en varas. El toro se dobló de las manos al inicio de faena. Ponce dándole las ventajas al encelarlo; primeros derechazos y se recostaba con peligro al final del viaje, mostrando desdén por embestir a los engaños. Serie de 4 naturales por la izquierda. Muy entregado el valenciano, pases coreados en dos series en redondo, el toro entregándose al poderío de su muleta, pero no pudo ligar por las condiciones del toro. Pincha en hueso y estocada en buen sitio. Ovación.  Declara Enrique Ponce: “No hubo lucimiento, al no embestir entregado el toro y colándose mucho, con la cara alta; el viento sin ayudar, había que traerlo muy toreado, le he robado los pocos muletazos enganchándole adelante, llevando tapada la muleta”.   

Paco Perlaza en su reaparición en los ruedos, con el segundo, muy justo de presentación, el torito lavado de cara; larga cambiada de rodillas en los medios y por delantales en el saludo capotero. El toro con lesión en el pitón izquierdo que colgaba, fue devuelto. Salió sobrero bis de Ernesto Gutiérrez, lavado de cara y escurrido de carnes. Un toro con poca identidad frente a las figuras del toreo presentes en la Cañaveralejo. Brindis a Manzanares lesionado de la espalda. Nobleza del toro al pasar con poca fuerza, en tandas de muletazos coreados por el respetable. Molestaba el viento, animoso el torero por derechazos, el toro tomaba bien el engaño. Cuarta serie con la música en las alturas; enrabietado el torero buscando el triunfo, muletazos sin concluirlos quedaban embarullados. Faena desajustada, por la falta de casta, Paco Perlaza acertó recibiendo en la suerte suprema, espada quedó contraria. Palmas. Declara Perlaza: “Por el viento no se podían engarzar los muletazos; estuve todo un año sin ponerme el traje de luces, nací torero, llevo 16 años de alternativa, y seguiré siendo torero”.

El tercero para Castella, ante un toro de Ernesto González con 446 kilos, mejor hecho, bien conformado, cárdeno oscuro, con fijeza, que galopaba haciendo cosas de bravo; cinco verónicas de calidad del torero francés, el animal tomando bien el vuelo del capote.  El piquero español José Moreno apenas señaló el puyazo. Coge las tablas el francés al inicio de faena, muy asentado y firme, desmayado Castella, el toro humillaba bien. Siguieron muletazos de mano baja, llevando sometido al animal, acompañado por el pasodoble. Castella quedaba descubierto por el aire en series de naturales, pero expuso su dominio, los olés presentes; el toro atento a los movimientos de la muleta, terminó entregado. Pincha, media y descabello. Ovación importante al torero francés.

Cuarto toro de la corrida, con 442 kilos, cárdeno, con bondad y acometividad, en el tipo de Santa Coloma, cuajado, bien criado, para Enrique Ponce. Se destempla en el capote el toro al dudar su embestida, el valenciano sin poderse acomodar. Luis Viloria con el toro sin emplearse en varas. El toro mide en banderillas, queriendo hacer hilo. Brindis al público. Ponce inicia con trazos sin obligarle demasiado; la música en las alturas. El maestro valenciano regresaba después de varios años a Cali, y puso la plaza boca abajo, construyó una faena típica de estética y calidad con el sello de la casa.  Torea por naturales, con suavidad, garbo, empaque; con naturalidad absoluta, sin violentar al toro, llevándolo al ritmo que el toro quería. Derechazos de calidad en medio de un hervidero que era la plaza, y un trincherazo de cartel con el empaque de Ponce. Faena aplicada de arte, el viento presente en la ecuación, lo llevaba empapado, y ejecuta la poncina en medio de los olés. El toro protestaba un poco, molinetes y muletazo embarullado por la cara alta. Magia en el accionar de Enrique Ponce a un toro de menos a más. Espadazo en todo lo alto que salió 4 dedos por un lado, por accidente al atragantarse de toro. Oreja. Vuelta triunfal. Declara Enrique Ponce: “He toreado muy despacio, el toro pedía suavidad, he podido parar el toro en la embestida, el viento molestó, me atraqué de toro en el embroque de la suerte suprema por un extraño del toro, pero fue en todo lo alto, no lo esperaba, una faena que es de dos orejas, quedó en una, y que fue protestada por un sector de la prensa. Lo bonito es el sentimiento, lo que la gente ha sentido. Lo importante y difícil es torear bien. Lo de las orejas, tuve mala suerte en la suerte suprema, pero fue ejecutada en todo lo alto y con verdad”.       

Quinto de la tarde, para el colombiano Paco Perlaza, toro con más kilos y más lleno, alto, con cara de toro y con casi nada de fuerza como característica principal en su comportamiento. Lo cuida en exceso para que no se derrumbara. Al faltarle fuerza al animal produce consecuencias, el torero sin poder hacer faena, nada de nada. Espada completa. Silencio. Declara: “no tenía el empuje, agarrado al piso, di la cara, pero el toro no permitía que lo obligara”.  

Sexto de 510 kilos de Ernesto Gutiérrez, un toro lavado de cara, para Sebastián Castella. Queriendo agradar al cierre de la corrida, brindis al público y despliega  su tauromaquia de inicio, en cambiados por la espalda, el toro embistiendo con poca clase, sin fuerza. El toro pasaba pero sin embestir, sin emplearse. Castella sin poder lucirse, se estrelló con lo imposible, con un toro apagado. Estocada casi entera. Mañana cierra la feria con Talavante, no estaremos para la crónica, regresamos para Manizales.       

Pedro Abad Schuster

Pedro Abad Schuster

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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