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La exhibición de toreo de salón en Sevilla se convierte en un acto reivindicativo

Publicado en El Correo de Andalucía

La empresa Pagés convocó en el Palacio de la Buhaira a los profesionales y aficionados bajo la batuta de Eduardo Dávila Miura para devolver el toreo a las calles

La exhibición de toreo de salón se convierte en un acto reivindicativoEl palacete neomudéjar de Aníbal González sirvió de telón de fondo a la exhibición de toreo. / Pepo Herrera
La exhibición de toreo de salón se convierte en un acto reivindicativo
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Se había preparado como un acto promocional más. Se quería devolver el toreo a la calle, crear cierto ambiente antes de la presentación de los carteles de la Feria y ¿por qué no? reivindicar las bondades de una cultura ancestral que atraviesa un delicado momento de contestación. Pero la reciente polémica creada en torno a la fotografía de Francisco Rivera toreando con su hija en brazos dio un giro totalmente inesperado a un evento que tuvo un claro destinatario: el público familiar que se congregó en la Buhaira.

El lance prestó los comentarios más recurrentes a la iniciativa, definitivamente reconvertida en un gesto de reafirmación de la identidad de un sector social que se resiste a ser confinado en un gueto. La empresa Pagés había vuelto a contar con Eduardo Dávila Miura y su equipo del Club de los Aficionados Prácticos para dirigir estas lecciones prácticas de toreo de salón de las que disfrutaron grandes y pequeños manejando los trastos de torear, subiendo al caballo de picar de la cuadra de Peña con parecida ilusión.

Antes de comenzar, Dávila destacaba que «la gente está deseando coger un capote y una muleta; hay mucha inquietud en la gente». El diestro sevillano, que fue uno de los primeros en apoyar a Rivera Ordóñez a través de las redes, pedía «sentido común» explicando que «para nosotros se trata de algo cotidiano y minimizamos el riesgo para que no pase nada». Dávila Miura fue más allá y reflexionó sobre la radicalización de posturas a la que ha llevado la marea abolicionista. «Están muy pendientes de nosotros; de cualquier cosa que hagamos, de lo que dicen o hacen los toreros, de lo que habla un aficionado… se demuestra que aquí hay una persecución orquestada y organizada porque a raíz de cualquier movimiento de un torero atacan al instante», afirmó el matador señalando que «para ellos somos más importantes de lo que un principio pensábamos». El torero sevillano marcó una raya rotunda: «Hay un hasta aquí hemos llegado; los toreros y aficionados no son menos que otros; posiblemente ha llegado el momento de dar un paso al frente de verdad».

En esa línea el matador ecijano Pepe Luis Vargas aludió a la «falta de respeto y libertad» dentro de «una nueva coyuntura política». El veterano diestro defendió el «derecho de una mayoría» para disfrutar del toreo y aplaudió la iniciativa de «devolver el toreo a la calle» recalcando que «muchísimos españoles tenemos el derecho de practicar y deleitarnos con lo que nos gusta». Curro Camacho, director de la escuela taurina de Amate, defendió la cotidianidad de la cultura taurina evocando su infancia: «Tengo 70 años y con 4 o 5 jugaba al toro en la plaza del Museo; inventábamos los toros, poníamos banderillas y hasta le pedíamos permiso a la estatua de Murillo. Lo vivíamos tan intensamente que seguimos esa carrera». Camacho anunció que su escuela repetirá la iniciativa en Plaza Nueva.

Mientras tanto, la explanada del antiguo palacete neomudéjar de Aníbal González se iba llenando de profesionales. No faltaron los matadores Curro Durán, Pepe Moral y Manuel Carbonell; el prometedor novillero Pablo Aguado; El Almendro al frente de su escuela de Camas; la torera algabeña Joaquina Ariza… el parque de la Buharia se había convertido en una plaza abierta y en un canto a la afición.

A. R. del Moral

A. R. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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