talavante

2ª de la Feria del Sol en Mérida (Venezuela). Talavante redime a Hugo Domingo con «Frontero»

Interesante tarde del diestro extremeño, en la que también destacó un Erick Cortés inspirado y un Luque con ansias de triunfo, cada uno con el corte de una oreja.

Fue una tarde con todo a favor, empezando por la gran entrada que registraron los tendidos altos. La rebatiña de mitad de precio para los estudiantes, ha surtido efecto, volcando en masa a la juventud en los atiborrados escaños, donde el Dios Baco era más importante que lo realizado en el ruedo. Mientras en la arena emeritense, un anovillado encierro, nuevamente del hierro del novel hierro de la familia Molina Colmenares, a nombre de La Consolación con el remiendo de un toro de su hierro prócer, Rancho Grande, fueron protagonistas del triunfo incontestable de un inspirado Alejandro Talavante, al que le correspondió un toro “de bandera” que supo dosificar fuerzas para lograr luego el reconocimiento del merecido indulto. Por su parte, Erick Cortés y Daniel Luque han saldado su presencia con una oreja, dejando destellos a destacar.

La chuflada del cohetón para anunciar la salida de cada toro, novedad pueblerina por demás, dio pie a que el primero de la función corriera a cargo del veterano Erick Cortes, espada a quien correspondería el mejor lote del envío. Las verónicas de saludo fueron preludio a la variada labor que el moreno coleta se dispendió, en especial por el pitón derecho, en series cortas, templadas y mandonas, que metieron en vereda los presentes. Superior por la zurda donde ofreció reposo y distancia al noble astado. La estocada desprendida y un descabello, dejaron en palmas su labor.

Mejor se le vio ante el jabonero que hizo segundo de su lote, animal agradecido al trato y pulso con la que el “achocolatado” diestro de Maracay supo entenderle desde la segunda tanda sobre la derecha le enjaretó el espada en mención, con intermitencias y ramalazos de buen toreo (en especial derechazos embarcando en las bambas de la pañosa) que caracterizan al veteranísimo coleta en mención. El soberbio volapié, todo un recital en la interpretación de la suerte suprema, fulminante, para la concesión por sí solo por el espadazo, de una merecidísima oreja.

El famélico Alejandro Talavante no había contado con suerte ante el segundo de la tarde, un “chotito” súper afeitado, al que saludó con larga cambiada de pie, para degustarse por chiculienas en los medios. Sería esto lo mejor, pues luego las mansurrones condiciones del astado, perseverancia y entrega por parte del torero fueron las cualidades que adornaron una labor de mero trámite. Dos viajes con el acero, y dos golpes con el verduguillo, para ser silenciado.

Pero lo grande de la tarde vino ante el más seriecito toro que saltó a la arena ayer y de los pocos que le vimos a Don Hugo pasar por el fielato de los aun pocos aficionados integros que quedamos por estas tierras, «Frontero», negro mulato, al que en soberbias verónicas recibió Talavante. Allí comenzaría el recital de toreo de todas las maneras y formas que sabe este torero, de rico repertorio amexicanizado. El quite por gallosinas, también llamadas crinolinas, dio pie a la entrega de los tendidos, entendiendo la nobleza, fijeza y recorrido con las que salió de varas en certero puyazo de largo, y buen par de Mauro Pereira, tras la brega meticulosa del banderillero de Talavante, Juan José Trujillo. Y se vino el Talavante de las faenas improvisadas, donde la arrucina y el pase de las flores eran prólogo a la pinturería con la que pasaba por la derecha y zocata al noble y codicioso «Frontero». Faena de ensueño, que contó con la conjunción de toro y torero en estado de gracia ante una afición entregada al paroxismo. Era unánime la petición del indulto, por lo que tras dicha petición se concedería entendiendo que toros de estas cualidades son los que en parte puedan servir a la exigua camada brava venezolana, la misma que vemos en delicada crisis.

Por su parte Daniel Luque con el que cerró plaza, espoleado por el gran triunfo de Talavante, salió a por todas. El singular inicio de faena, rodillas en tierra, por luquecinas, fue el pistoletazo para que la faena poco a poco no perdiera el interés que si lo demostró el toro. He ahí el Luque encimista, buscando suplir lo que al toro le faltaba en la muleta, por ambos pitones. El pinchazo previo al espadazo caído con la que le despachó a «Cronista» valió para el corte de una oreja. En su primero, poco a gusto se le vio al sevilllano, incluso atropellado ante sus evidentes ganas de triunfo poco correspondidas con la embestida mansurrona del anovillado ejemplar. Los tres cuartos perpendiculares, con profusa hematemesis, para ser silenciado.

En volandas se llevaban a Talavante, torero de enigmático misterio que en cada actuación suya es una lotería lo que nos pueda ofrecer. Y para ello, la tarde de ayer, el que se consiguiera un gran «Frontero». Por cierto, por la mañana en la Jornada Cultural de la Fundación Girón se dijeron muchas verdades que ojalá y pudiéramos llevarlas a hechos, para bien de esta fiesta que adolece de muchas cosas, y se trata, de defenderla con la verdad y pureza que consideramos nos merecemos como aficionados.

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