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No perder comba

En el toreo, tanto para llegar arriba como para mantenerse, sobre todo para mantenerse, no se puede perder comba. Y es que si, se pierde, das paso a los que pretenden lo que todos los fracasados pretendieron. Seguir en el machito pese a estar ya marchitados.

La historia del toreo está bastante más llena de los que perdieron comba que de los poquísimos que nunca la perdieron. Y eso es precisamente lo que más distingue a las grandes figuras de todas las épocas. Por encima incluso de las virtudes artísticas de cada cual.

El toreo activo de cuantos luchan por llegar arriba, de seguir ahí y, mucho más, de progresar continuamente sin desmayo, es como ir conduciendo un automóvil por una carretera que nunca se acaba y en la que circulan muchos más.

Hay que adelantar a los que van delante cada vez que se presenta la oportunidad de hacerlo. Los que dudan por miedo o incluso por prudencia, siempre quedan relegados y terminan por abandonar la ruta.

En la temporada que acaba de empezar tímidamente, vamos a ser testigos de una de estas apasionantes carreras. Y de ahí el interés que va a despertar.

En cabeza continúan los mismos que había desde hace muchos años. Cada uno con sus propias características y limitaciones pero todos sin querer desertar de ninguna manera.  El caso más insólito de permanencia en la cumbre es  el de Enrique Ponce. Paradigma histórico de cuanto trato de explicar.

Este año, por primera vez desde hacía mucho tiempo, contamos con dos nuevos diestros que ya desde la pasada temporada, lograron situarse en la primera fila en la que no perdieron comba hasta el punto de conseguir instalarse entre los más grandes. Son el madrileño Alberto López Simón y el limeño Andrés Roca Rey.

Ya están anunciados ambos en los carteles más importantes de las más importantes ferias por derecho propio y este año será el primero para los dos en el que tendrán que dar más pasos adelante en competencia con sus más distinguidos y temibles rivales que, por supuesto, no se van a dejar ganar la pelea. Y ay de quien se deje…

Pero en esta gran guerra también tenemos toreros que llevaban muchísimo tiempo intentando llegar arriba sin conseguirlo y que este año van a tener que demostrar si son capaces o no de ostentar el grado que, momentáneamente lograron en las últimas temporadas. Son dos: Iván Fandiño y Diego Urdiales.

Fandiño perdió muchos enteros y gran parte del crédito que había conseguido en la pasada temporada aunque, más allá de la mitad de la misma, pareció despertar. Esta del 2016, será la que marcará su más o menos definitivo su destino.

Diego Urdiales quizá haya sido el caso más notorio y particular gracias a dos grandes golpes de mano, conseguidos en dos plazas importantes, la de Bilbao y la de la capital de su tierra de nacimiento, Logroño.

Gracias a estos dos éxitos y a pesar de que en el Madrid del Otoño tuvo un grave contratiempo, Urdiales se anuncia en las principales ferias del arranque de la inminente temporada. Por eso también será tanto o más definitiva para él.

Ya no les valdrán los elogios que han venido recibiendo por parte de la prensa incondicional ni del apoyo de los acérrimos partidarios que los dos han disfrutado. Tendrán que ser ellos y solamente ellos los que den la cara por sí mismos.

Hemos pasado muchas temporadas con casos parecidos en los que algunos toreros han gozado de lo mismo y, a la postre, han terminado por ser residuales. No quiero dar nombres para no dañarles más de lo que ellos mismos se dañaron por su manifiesta incapacidad resolutiva que, en el toreo, repito, es lo más importante. Más que el gran concepto del toreo que han tenido y aún tienen los que no se van ni con agua hirviendo.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

1 Resultado

  1. Aficionao dice:

    No logro entender esa inquina hacia Urdiales. Parece como si tuviera la crónica hecha para su actuación sevillana: si está bien será la prensa que lo magnifica; si no triunfa se inventa un fracaso como el de Otoño en Madrid. Urdiales tiene su sitio en la Fiesta, como torero artista abriendo carteles (o acaso prefiere en ese papel a Padilla?) con un número limitado de actuaciones en plazas importantes. Nadie, al menos es mi caso, creo que quiera compararlo con una grandiosa figura como Ponce

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