DSC04960

4ª de la Feria del Sol en Mérida (Venezuela). Ponce, el sublime encanto del toreo eterno

Por Víctor Ramírez “Vitico”

Tarde para la historiaEnrique Ponce ha sido sin duda el torero estrella de la feria, por capacidad, entrega, inteligencia, recursos, oficio y torería

Hay tardes en las que las orejas están de más, cuando el sublime encanto del toreo eterno, aparece en el ruedo, como en esta corrida en Mérida, que pasará por derecho propio a los anales del treo. Los toros de permitieron ver a tres toreros que salieron a por todas, cada uno con su estilo, pero dejando sobre el albero faenas para el recuerdo.

Enrique Ponce ha sido sin duda el torero estrella de la feria, por capacidad, entrega, inteligencia, recursos, oficio y torería. Una soberbia actuación ha tenido el maestro valenciano. Lanceó con facilidad al primero, un toro noble y con clase, al que toreó con estética, gusto y temple. Inteligente, abrió con finos ayudados por alto, para afianzar al toro, al que llevó con mimo en series con ambas manos, delicadas, perfumadas con torería. Relajado el diestro, deslizaba la muleta con ese sutil temple que sólo tienen los grandes. Varios cambios de mano fueron de órdago, por lo que tras una estocada, cortó dos orejas.

Lo del cuarto, es otra dimensión. Ponce abrió su enciclopedia y dictó otra clase de lo que es torear. Soberbios doblones del maestro, que así desengañó al buen “Demorado”, un toro que permitió al diestro una faena de altos vuelos. Ponce hace todo con cadencia, no hay un mal movimiento, todo tiene un envoltorio estético y técnico de lujo, su obra es un acabado perfecto. Estupendos los muletazos con ambas manos, relajado el torero, sacando el engaño por debajo de la pala del pitón, llevando largo al toro, que fue a más a medida que Ponce, le toreaba. Naturales y derechazos llenos de buen gusto, con clase, exquisitos. Una obra de arte, de un excepcional torero, que a veces es tan perfecto, que incluso pone a cavilar a más de uno. “Demorado” fue indultado, y al matador le concedieron las dos orejas y el rabo simbólico, éste un trofeo excepcional.

Alejandro Talavante ha cortado las dos orejas al segundo, un toro terciado, que se movió con nobleza. Buenos lances a pies juntos y quite por saltilleras del extremeño, que cuajó una faena con momentos muy buenos, ligada y templada. Tandas de muletazos largos y hondos por ambos pitones, caldearon el ambiente. Péndulos intercalados en las series y adornos ceñidos dieron variedad a la faena, esa variedad que tanto se agradece en este torero. Una estocada caída pero fulminante fue el colofón de una obra premiada con el par de orejas. Una más paseó del quinto, y esto porque el puntillero le levantó dos veces al toro y enfrió al público. La faena, voluntariosa, tuvo momentos buenos, correctos y aseados, con el diestro entregado y valeroso. Varios naturales fueron buenos de verdad. Sin ser un trasteo redondo, la gente, ya muy entusiasmada, lo siguió con emoción.

Aguerrido y entregado, El Califa de Aragua triunfó en buena lid con el bravo tercero, “Harry’s”, al que lanceó con buen aire a la verónica. Quite por gaoneras y buenos pares de banderillas del diestro, que toreó por ambos pitones en varias series de muletazos ligadas y templadas. Emotivo y resolutivo, El Califa cuajó al bravo y encastado toro con emoción. Una vez indultado el toro, el diestro le toreó estupendamente en una serie con la mano derecha, abierto el compás, bajando la mano y llevándolo muy largo. Sin duda fue lo mejor de toda la faena. El sexto fue el garbanzo negro del encierro, manso y rajado, se aconchó en tablas. El Califa de Aragua, que fue arrollado en banderillas y golpeado en el suelo, volvió a la cara del toro, pero no pudo darle un solo pase, pues el astado se refugió en los maderos, de donde no salió. Se limitó el diestro a cumplir.

Enrique Ponce salió a hombros tras finalizar la lidia del cuarto, y sus compañeros junto con el ganadero hicieron lo propio al término de la corrida.

FICHA DE LA CORRIDA.- Plaza de toros de Mérida. Lunes 8 de febrero. Cuarta corrida de feria. Lleno de “no hay billetes” en tarde fresca. Toros de Los Ramírez, desiguales de presentación, de buen juego en general. Bravo, encastado y con clase el tercero, “Harry’s”, número 242, castaño ojalado listón, indultado. Bravo y noble el cuarto, “Demorado”, número 230, negro, indultado. Noble y con clase el primero, encastado el segundo “Delicado”, número 250, castaño oscuro, premiado con la vuelta al ruedo. Soso y noble el quinto. Manso y rajado el sexto. Pesos: 437, 430, 430, 445, 460 y 430 kilos.

Enrique Ponce, de gris perla y oro: Dos orejas y dos orejas y rabo simbólicos.

Alejandro Talavante, de azul noche y oro: Dos orejas y oreja.

El Califa de Aragua, de rosa y oro: Dos orejas simbólicas y silencio.

______________________________

LA OPINIÓN DE RUBÉN DARÍO VILLAFRAZ

Tarde histórica de Los Ramírez, ante un lleno a reventar

Nueve orejas, así como dos toros de indulto de importante juego, las que se les han cortado a los toros del polémico ganadero tovareño ante bureles de limitado trapío pero de una bravura a destacar, de la que han sabido aprovechar la terna de diestros actuantes

De verdad que la corrida de ayer marca un antes y después. Un parteaguas, pues todos los elementos se dieron para que esta se convirtiera un acontecimiento. El lleno a reventar era para reafirmar que es la Feria del Sol una feria de gran salud a nivel de interés para el conglomerado merideño, a la que solo hay que colocarle un poquito de seriedad, tanto al toro como a todo lo que embarga en su intríngulis. El cartel era de campanillas, con un Enrique Ponce sublime, un Alejandro Talavante de denostada inspiración y un “Califa de Aragua” a la que la raza y entrega le hizo no desmerecer estar a la altura de sus portentosos compañeros de cartel.

Toros de Ricardo Ramírez que les faltó el remate del trapío que debe de lucir esta plaza y que desafortunadamente se le irrespeta, tarde tras tarde. Pero la inocultable bravura que demostraron cuatro ejemplares del mencionado hierro es digno de elogios, pues pocas veces hemos visto astados de un fondo de casta, raza, nobleza y recorrido como para soñar e inventar el toreo. Eso lo vimos ayer, y que bueno que esto sucediera en tarde de máximo interés, con un lleno “hasta la bandera”, literalmente hablando.

Ponce abrió plaza tras el ceremonioso paseíllo presidido por el bello caballo «As de Oro» de nuestro gran amigo Don Teófilo Rojas, de la cuadra Los Palenques, sacando faena ante un bravo y destacado novillote «Grumeta», al que metió en muleta tras un pulcro saludo por verónicas. Allí le vería Ponce cualidades para embarcar, mandar, templar y llevar largo las codiciosas embestidas de un astado que fue creciendo en emotividad e interés en las manos del “Messi” del toreo contemporáneo como lo es el maestro Enrique Ponce. El espadazo ligeramente desprendido, fulminante, con una lenta y enrazada muerte, para la petición unánime de las dos orejas que se concedieron, faltando el reconocimiento de la vuelta al toro, que luego el palco presidencial quiso remediar.

Su segunda faena, ante «Demorado», otro de los toros destacados de la jornada, fue nuevamente un tratado académico de cómo entender las virtudes y condiciones de un toro de una nobleza y bravura endulzada y atemperada por el sedoso látigo de una muleta privilegiada en la que las alturas, tiempos, distancias, cites, temple para potenciar las bondades del mencionado astado, dieron origen a una gran faena, preñada de torería, entrega, vergüenza y en especial profesionalismo. Era indiscutible que el toro tras el recital ofrecido por el Minotauro de Chiva se viera mucho mejor de lo que en otras manos podía verse, lo que genero la pañolada del indulto, para asomarse el pañuelo naranja y con ello coronar Enrique una feria soñada, pues en dos paseíllos en este edición sumó en su haber siete orejas y un rabo, por cierto premio este último que no se sabe quién ordenó, pues el veterano alguacilillo de plaza lo entregó bajo el desconcierto de muchos presentes. Las voces de ¡¡torero, torero, torero!! cuando se retiraba tras su faena al cuarto y sacarlo en hombros es una muestra de lo entregada de la afición por un torero de época irrepetible.

El segundo de la tarde fue un toro en el alegre saludo de capa de Alejandro Talavante hizo así mismo ver que había un elemento importante a destacar, como era el largo viaje y codicia que demostró en el percal. El medido castigo en varas, como para tomarle una muestra hematológica, generó que la buena brega que se le ofreció hiciera que en la muleta permitiera desplegar un recital de toreo variado de Talavante, por la diestra en series enroscándose a su cintura las nobles y engolosinadas embestidas, al igual que por la zurda, donde se vieron grandes momentos, donde destacó las arrucinas y pases de las flores como aditamento cada tanda. El espadazo ligeramente desprendido y traserito, bastó para mandar a las mulillas la res y con ello el par de orejas solicitadas con fuerza, así como la vuelta al ruedo al toro, no tan de mérito como si lo pudo haber sido el juego del que abrió plaza.

El quinto fue un toro que no fue fácil, pero que en las mano de Talavante se vio mucho mejor. Los vuelos del capote de Alejandro, templado y ganándole terrenos a los medios, dieron opción que en la muleta –iniciando de rodilla pegado a tablas- la sinfonía de series, templándole y mandándole, pisándole terrenos cercanos, fueran de nuevo de gran emotividad. Valga el término que ante el curso de la tarde, el pique y orgullo del mencionado torero no hizo desmayar el interés que toda su faena tuvo, tanto en este como en su anterior. El espadazo trasero y desprendido fue fundamental para que merecidamente se le premiara con una oreja.

El toro que merece mención aparte fue el castañito tercero, terciado de presencia, pero un volcán de bravura. En el capote de El Califa de Aragua se le vio lo que iba a demostrar, pero donde marcó punto y aparte fue en el soberbio puyazo con la que se arrancó de largo al caballo, un puyazo de libro de Goyo Prieto, para ahormarlo. Las atropelladas banderillas del Califa fueron prologo para en la muleta ser testigo de la lidia de un toro bravo en su justa y plena dimensión, que iba de largo, en todos los terrenos, fijo al torero en todo momento, sin desmayar su brava acometida a la muleta de un Califa que se recreó en endilgarle pases de todas las facturas. Un toro que por sí solo se indultó y que servirá de mucho para la cabaña brava nacional, que es a fin de cuenta para lo que se busca y tiene fin los toros indultados con méritos como este «Harry’s», por cierto, nombre pa’ feo para un toro bravo…

El que cerró lote de Hassan fue un torbellino de bravura en los primeros compases de lidia, incluso lo que le costó fea voltereta en banderillas. Una pena que el toro se aburriera a la tercera tanda sobre la derecha, apencandose en tablas y desarrollando genio, limitando florituras del señalado coleta maracayero.

Al salir de la corrida tras la triunfal Puerta Grande de Talavante, Califa y Ricardo Ramírez quedaba en la mente los nombres de cinco toros que ayer escribieron una agradable página del toreo. Una pena que la pizca de trapío que les faltó no hizo mella al disfrute de una plaza entregada a lo demostrado por «Grumeta», «Delicado», «Harrys», «Demorado» e «Incansable». Desde lo alto del cielo, Don Cheo Ramírez disfrutaría de este éxito rotundo.

3 Resultados

  1. Nicola Bonazzi dice:

    Las fotos de los “toros” lidiados en Mérida deberían dar vergüenza a las figuras que los mataron. Las imágenes por suerte hablan solas.

  2. Pedro José dice:

    Para qué luego critique el golfo de Ramírez a los demás empresarios. Es vergonzoso que los toreros se dejen contratar por este impresentable

  3. Puntillero dice:

    Rubén Darío Villafraz. A lo mejor también Cheo hijo al que asesino su hermano Ricardo. También estaría disfrutando de sus toros. No te parece?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

También puede interesarte: