La extinción de los dinosaurios

El hecho ha llenado de consternación a los buenos aficionados, lo que constituye una novedad. Durante la época de Joselito y Belmonte desaparecieron la casta navarra y la jijona. Y la casta vazqueña quedó reducida a algo puramente marginal. Y no importó nada a nadie. No he leído ni un solo lamento por tan notables pérdidas. La afición, fascinada por la personalidad de los ídolos, lo único que quería era un toro a modo para que ellos triunfaran. El resto le daba igual. Por aquellos años se extiende la casta Vistahermosa mientras desaparecían las demás. Y nadie lo lamentó.

 

Actualmente existe la conciencia de que la pérdida de encastes es muy perjudicial para la variedad de la fiesta. Y esta nueva conciencia es tremendamente positiva. Esta inquietud de la afición debe dar lugar a la creación de una ganadería estatal en la que estén representados todos y cada uno de los encastes. Serviría para preservar de la extinción a los más minoritarios y como depósito genético para la renovación de sangre. Y por supuesto, sería también el banco de pruebas ideal para experimentos sobre nutrición, crianza, etc., que no pueden ser llevados a cabo por los ganaderos privados, debido a las fuertes inversiones que tendrían que realizar.

 

El toro bravo es la gran aportación española a la ganadería universal. Por eso es una auténtica vergüenza que el Estado no haya gastado un solo euro en preservarlo, y que no se disponga de una reserva genética viva para prevenir la extinción. El toro de lidia es patrimonio de todos los españoles y, como tal, debería ser protegido.

 

Porque una de las tragedias del toro de lidia es que está fatídicamente vinculado a la suerte de su dueño. Y, claro, cuando una ganadería importante cae en manos de un señorito sin afición, que la destroza y termina mandándola al matadero,  resulta una tragedia. Por ello, los encastes más señeros no pueden estar al arbitrio de herederos incompetentes, nuevos ricos ignorantes y demás depredadores. Y esto solo lo resuelve una ganadería estatal.

 

En otro orden de cosas, habrá que consignar que la caída de las ganaderías de lidia en el cepo de la Unión Europea ha sido un desastre. El toro de lidia debería estar al margen de toda la normativa comunitaria, pensada para el ganado de abasto y en ningún caso para el toro bravo. Solo ver a las vacas de lidia con esos colgajos en las orejas, produce ardor de estómago. No me acostumbro a los crotales ni  me acostumbraré jamás. Pero en esto no está el peligro. Lo que es terrorífico son esos controles sanitarios que por menos de un pimiento te llevan una ganadería entera al matadero, cosa que estuvo a punto de suceder hace pocos años con Pablo Romero. El toro bravo no es un cebón que puede reponerse automáticamente. La pérdida de un encaste por problemas sanitarios no puede consentirse. Habrá que arbitrar otra clase de medidas,  vacunas, aislamiento…, pero en ningún caso el exterminio. Los ganaderos, muy ingenuos ellos, estaban encantados con las subvenciones de la Unión Europea. Esto pobló el campo bravo de reproductores mediocres que a los cuatro años llenaron el mercado de toros sin calidad que arruinaron los precios. Pero eso no es lo peor. Lo peor es que el toro de lidia está atado al dogal de Estrasburgo, y de ahí nada bueno puede venir. Cada vez que hay un saneamiento, los ganaderos se echan a temblar. Y no será porque no se les advirtió.

 

El caso de Sánchez Fabrés y Atanasio son paradigmáticos. En el primer caso se trata, como todos los buenos aficionados saben, de un toro chico y con poca cara. Y, como dice el propio ganadero, este toro está actualmente fuera de contexto. Todo el público, acostumbrado a ver por televisión las corridas de Madrid, se ha habituado a un volumen y una cornamenta considerados hace pocos años disparatados. Pues bien, ese disparate se ha convertido en norma y quien no tenga ese toro de gran volumen, ya no puede lidiar ni en los pueblos. Esta es la razón por la que los contreras, vega-villar o  Santa Coloma estén al borde de la desaparición.

 

Lo de Atanasio tiene todavía más miga. Resulta que a la hora de la verdad los encastes más cercanos a la extinción no son los toristas, sino los toreristas que no son Domecq. Lo explico: a pesar de los lloros y los lamentos, el toro torista siempre tiene su público, y siempre puede lidiarse en Madrid o cualquier pueblo de Francia. Tiene una clientela reducida, sí, pero clientela al fin y al cabo. Sin embargo, el toro de Núñez o de Atanasio no tiene clientes. El aficionado torista lo desdeña por fácil, y los toreros solo quieren Domecq y nada más que Domecq porque es el toro más fácil. Al atanasio hay que consentirle su brusquedad y su comportamiento abanto del principio. Para que se entregue hay que tener paciencia y valor para afrontar los primeros arreones. El Núñez tiene un viaje muy largo, pero no consiente ni enganchones ni tirones. Y cuando se le hacen mal las cosas, puede ser un toro muy mirón y muy violento. Toros exigentes que reclaman muy buenos toreros. El Domecq nunca se lo piensa y se entrega desde el principio. Por eso los toreros lo adoran. Y por eso solo quieren torear Domecq. Si no que se lo pregunten a José Tomás, que solo torea tres o cuatro ganaderías.

 

¿Qué va a ser del encaste Núñez cuando los Lozano desaparezcan? ¿Y del encaste Atanasio cuando se retire Enrique Ponce, su principal valedor?  Podemos temernos lo peor. Es una constante histórica: el toro que el mercado no demanda, se extingue. Por eso mi obsesión por la ganadería estatal, única solución para los encastes fuera del mercado. Si no, ya se sabe: nos acordaremos de los dinosaurios.

 

7 Resultados

  1. COMENTARIO dice:

    Ojalá se cree esa ganadería “estatal”, nacional, pública.
    Tiene usted toda la razón.

  2. UNO AL QUITE dice:

    Estimado Domingo:

    Creo que estás pecando de ingénuo con lo de la ganadería estatal, quién la llevaría la ganadería, quizás sea mejor alguien a quien tú llamas un “señorito” al menos con experiencia, que alguien nombrado por el gobierno, imaginate a una Bibiana Aido llevando nuestra Ganadería Estatal.

    ¿Que criterios de selección se seguerían?, ¿predominaría el tipo, la raza, la casta, la clase, etc ? algo tan personal que sólo un ganadero puede saber de sus toros, aunque es tan difícil que en ocasiones se fracase y esos encastes desaparezcan.

    Pero creo ue esto es así, sin más, sobreviven los mejores, y por qué son los mejores, porque son los mejores para el torero, y porque el público quiere ver triunfar a los toreros, no se trata de meter los encastes en un zoológico, no tendría sentido.

    Tampoco veo tan preocupante este tema, pues con el tiempo se van creando sub encastes, pués está claro que los Domecq son de los mejores ganaderos que hay, pero tienen sus diferencias por pura selección, nada tiene que ver un Zalduendo, con un toro de Fuenteymbro, con Juan Pedro ó Alvaro Domecq.

    Por cierto José Tomás se limita a hacer como cualquier figura que manda y que llena las plazas, o sea, elegir las ganaderías y encastes que a priori le facilite más triunfos.

    Por tanto, esto no es como el la desaparición del lince ibérico, sino que prevalecerán los mejores encastes, por los mejores ganaderos que darán al publico y a los mejores toreros lo que se demande en cada momento. Así que le pido a Dios que el “Estado” esté lejos de todo esto, se limite a apoyar a la fiesta y a los ganaderos para que sigan haciendo su trabajo.

    Por tanto seguirá habiendo dinosaurios, segun lo demande el publico y los toreros

  3. uno al quite dice:

    Estimado Domingo:

    Con las ganaderías y en particular los encastes ocurre como en casi todo, que sobreviven los más fuertes o los mejores. Los mejores son aquellos ganaderos que crían un toro que demanda el público y los toreros para alcanzar su triunfo.
    Claro que desaparecen encastes, lo que ocurre es que aparecen subencastes, si no, dime que tiene que ver dentro de Domecq, un toro de Juan Pedro, con Fuentymbro, Alvaro Domecq o Zalduendo, por cierto magníficos profesionales todos.
    Lo que está claro es que esto no es como el Lince Ibérico, ni podemos meter a los toros en un zoológico, además ¿qué criterios de selección se seguirían?, ¿quién llevaría esa Ganadería Estatal?, ¿un ministro estilo Bibiana Aido?, me dá pánico, prefiero a esos ganaderos que tú llamas señoritos, que se están jugando sus cuartos y que serán lo más profesionales que puedan si quieren sobrevivir.
    Dejemos que el Estado se limite a apoyar la fiesta y que ayude a estos ganaderos en la medida de lo posible para que la cabaña brava tenga las garantías suficientes en calidad y cantidad.

    Sobre josé Tomás, decirte que no hace ni más ni menos, que lo que han hecho las figuras que mandan y llenan las plazas, o sea dar prioridad a las ganaderías y encastes que más posiblidades de triunfos presenten, que además es lo que demanda el público.

    Por tanto, si los políticos no lo impiden, seguiremos viendo “dinosaurios”.

    Saludos y feliz Año.

  4. José García-Carranza dice:

    De acuerdo con matices. Una de las grandes virtudes de los toros es que es una fiesta viva, es decir, en constante evolución eso ha evitado que se quede como una cosa arcaica u obsoleta. En esa constante evolución los toros, como la propia fiesta, se han adaptado al gusto de cada época y las imposiciones de las figuras. Como acertadamente dices los encastes que no se han adaptado a los nuevos tiempos han ido desapareciendo. La sganaderías o los encastes no eran los mismos en tiempo de lagartijo, el guerra o nuestro admirado Gallito.

    Ahora bien esa constante evolución, aparte otras maldades, conlleva a la desparición de numerosos encastes que el estado debería impedir. Coincido en ese aspecto en la importancia de conservar dichos encastes por la singularidad y la riqueza genética que aportan así como, sobre todo, por la posibilidad nada desdeñable de que en el futuro el gusto de la afición variara y buscase otro toro que el toro actual no puede satisfacer sin que se pudiese acudir, en ese momento, a esos otros encastes ya desaparecidos.

    En cierto sentidos ería algo similar al papel que las remontas han jugado en la cria caballar.

    Ahora bien considero que en ese esfuerzo se debería implicar no solo el estado sino todos los estamentos de la fiesta que, através de una aportación, contribuya al sostenimiento de la pureza de la cabaña brava.

  5. Aquilino Sánchez Nodal dice:

    ¡Que bonito! pero muy difícil de lograr. El Estado está dirigido por políticos a los que no les interesa los problemas taurinos, y mucho menos el toro.
    Muchos ganaderos se han incorporado del carambuco, ni saben ni se dejan enseñar. Los encastes han ido desapareiendo por si solos en intereses particulares del negocio. La selección de vacas es cada vez más permisivo. Los toreros menos arriesgados. El caso del Paquirri, nunca se enfrento a un encaste que le pudiera dar el mínimo problema. Los otros luchan por ser figuras para excoger el noble y manso. Los aficionados exigimos faenas perfectas, lidiadores correctos que hagan con el toro lo que los domadores hacen con los leones, que salten por el aro. No estoy de acuerdo en culpar a los ganaderos y a los politicastros únicamente, todos tenemos nuestra parte de culpa. Claro, menos los que pasamos por taquilla para que nos engañen. Empecemos por concienciarnos de lo que nos dan por un billete cada vez más caro.
    No solo son torpes los herederos, constructores y pinta monas en las ganaderías de bravo, los enontramos de empresarios en la mayoría de las plazas.
    En la última feria de San Isidro faltaron varias figuritas y todo fue un desastre, sino, que se lo pregunten a la avispados reventas. Fue un atentado contra los clientes habituales, con JT lo habían maquillado. ¡Es evidente!.
    Bien por Ponce que se ha apuntado a seis corridas en Fallas. Esto si es de figura, aunque a mi, particularmente me guste más el toreo de sentimiento y emoción que el encorsetado. Las figuras se debían refrendar por participar, en una feria, en varias corridas de diferentes encastes. Esto si sería el principio de salvación del toro de lidia.
    Que en 2.010 nos cojan confesaos

  6. ANTONIO MARQUEZ dice:

    ¡¡¡ FELIZ AÑO A TODOS !!! Quiero empezar diciendo en alusiòn al comentario aqui expresado por “uno al quite” que el pùblico no demanda esos toros pedidos por JT, simplemente porque el 90% de las personas que van a la plaza son “analfabetos” en el conocimiento y desarrollo de la lidia y por supuesto muchisimo màs en temàs ganaderos. Los taurinos hacen lo que quieren porque les interesa tener pùblico, no buenos aficionados. Si, las figuras siempre an escogido su encaste predilecto, pero aquel toro no tenia volumen pero si transmitia emociòn y se movia…ahora la gente como no entiende le dan volumen y un borreguito de Norit…Y en referencia al acertado articulo del señor Domingo Delgado quisiera tambien unirme al lamento de ver como encastes historicos desaparecen y desapareceran (de seguir asi las cosas) tales como los vazqueños de mi admirado Tomàs Prieto de la Cal. Por ello la idea de Domingo es buenisima y muy acertada en cuanto a que el toro en caso de enfermedades, epidemias ect..pudiera desaparecer ¿Se imaginan la desapariciòn de ganaderias como los mencionados vazqueños o miura por ejemplo? Seria TRISTISIMO, por ello vuelvo a repetir que las reflexiones hechas por Domingo son acertadas, mi unico pero seria que no se garantizara en que manos se dejarian esas ganaderias. Porque deberian ser manejadas por autenticos conocedores del toro y el campo romanticos y comprometidos con la misiòn que custodiarian, no por gente que solo estubiera justificando una nòmina.

  7. kikito dice:

    DOMINGO JOSE TOMAS ELIGE ESAS GANADERIAS PORQUE SON LAS QUE MAS O MENOS ENBISTEN NO COMO LO DE ATANASIO QUE ES MU MANSO Y DE BRAVO NO TIENE NADA Y ES MU BUENO PA TU TORERO PREFERIDO Y J .A DEL MORAL.SOLO ENGRANDECEIS A ESE TORERO QUE ES MU BUEN TORERO PERO SE LOS PASA POR FUERA Y COMPONE MU BIEN AUNQUE TE DUELA ESCUHARLO YO TE TENGO PR BUEN AFICIONADO PERO YA JUNTAS CHURRAS CON MERINAS UN FUERTE ABRAZO Y ESPERO QUE NO SEAIS RECOROSO CON ESTE COMENTARIO TODOS LOS DE PONCE

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