6ª de feria en Cali. Una noche para despertar

Plaza de toros de Cañaveralejo  Seis toros de La Carolina. Justos de presentación. Encierro con movilidad y fijeza. Noble el quinto, al que le dieron la vuelta al ruedo. 478, 458, 488, 456, 490 y 464 kilos. Álvaro Montes (rejoneador): oreja. Paco Perlaza (grana y azabache): palmas. Sebastián Castella (palo de rosa y oro): oreja. Guerrita Chico (palo de rosa y oro): pitos. Luis Bolívar (blanco y plata): dos orejas. Daniel Luque (palo de rosa y plata): ovación tras dos avisos. Detalles: más de media entrada. Noche calurosa.

Nos llegó esa luna llena de enero y con ella la cabañuela de resaca detacable (noche en este caso) de la Feria. El encierro de La Carolina no alcanzó a tocar el techo de la plaza, pero no cabe duda de que ayudó a empujar el carro para que, en particular, Luis Bolívar y Sebastián Castella arrancaran esos olés de las gargantas de la afición, resecas de tanta abstinencia.

La corrida tuvo su punto más alto en el noble quinto, al que se le dio la vuelta al ruedo. Los demás, se movieron y tuvieron fijeza, aunque sin terminar de romper. Incluso, hubo aquellos que buscaron abrigo en las tablas, una vez el reloj comenzó a hacerse sentir. Eso sí, en medio de tanta escasez sería mezquino decir que no hubo de dónde sacar provecho.

Pregúntenle a Luis Bolívar, que se reencontró consigo mismo en ese penúltimo. El de la casa salió a recuperar terreno perdido desde las largas cambiadas, y pronto vio, además con la reafirmación de Daniel Luque en un quite, que todo apuntaba hacia la puerta grande. Las series de muletazos de Luis fueron templadas, pero más allá, la faena tuvo ritmo. La cosió tanda tras tanda, dejando siempre el trapo en el lugar ideal para enganchar el siguiente pase. Todo le salió bordado y el toro nunca dijo no. Apenas al final, miró dos veces a las tablas y amenazó con irse a ellas. Mató bien y las dos orejas premiaron una plana limpia. Vuelta al ruedo al toro, pese a ese detalle.

Sebastián Castella tampoco dejó pasar la oportunidad. El toro, tercero, se hizo ver en el caballo. El francés no lo molestó y puso, de entrada, la delicadeza como argumento. El animal no humillaba y por eso no se pudo disfrutar de la mano baja, pero a cambio, lo llevó con mimo, pisando los terrenos que tanto conoce Sebastián. Una oreja a ley.

El rejoneador Álvaro Montes tuvo en el primero de la noche a un toro con raptos de bravura para perseguir en cuanto le picaron la raza. Lástima, eso sí, que no siempre el de La Carolina se exigió a fondo, pero en esos buenos instantes hubo complemento entre las partes y los tendidos vibraron. Una oreja.

Daniel Luque se quedó sin premio. Por contrario, los que no le quitamos la vista de encima nos llevamos eso que en la lotería se llama ‘un seco’. Ojalá podamos sacarnos el mayor esta tarde, porque escurre arte y eso fue lo que afloró en sus verónicas, dignas de figurar entre los mejores capotes. Con la muleta anduvo bien ante ese sexto, que se fue quedando corto poco a poco. Dos avisos y ovación.

El de Paco Perlaza, segundo, se rajó luego de prometer con el percal. Los lances abrieron una expectativa que nunca se pudo refrendar. Primero, porque se rajó y obligó a Paco a buscar las rayas como terreno más propicio, y segundo, porque no tenía siquiera el fondo para moverse allí. Palmas.

Y el de Guerrita Chico dejó incógnitas. Hubo evidente desorden en el ruedo durante la lidia y después faltó mando. Pitos.

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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