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10ª de feria en Sevilla. Acabemos con los torancones, anden o no anden

Sevilla. Plaza de la Real Maestranza. Martes 12 de abril de 2016. Décima de feria. Tarde soleada aunque progresivamente fresca tras mañana de lluvias con alguna racha de viento y más de tres cuartos de entrada.

Tres toros de Jandilla con hermosura grandullona y museística, dos de Vistahermosa (segundo y cuarto) con idénticas morfologías. Por devolución del inválido que abrió plaza, también de Jandilla, se corrió un sobrerón de Albarreal, sin fuerza alguna. Medio valió el tercero por noble con fijeza aunque muy tardo. Los demás dieron pésimo juego por faltos de fuerza y de raza. El sexto terminó desarrollando peligro.   

Morante de la Puebla (verde inglés y oro muy recamado sin alamares): Pinchazo hondo yéndose y estocada de la misma guisa, silencio. Sartenazo yéndose, silencio.

Diego Urdiales (tabaco y oro): Gran estocada, ovación. Estocada habilidosa, silencio.

Alberto López Simón (rosa y oro): Buena estocada, petición insuficiente y vuelta al ruedo sin fuerza. Buena estocada, división de opiniones.

De las cuadrillas destacaron los siguientes peones: Francisco Javier Sánchez Araujo, Lili, Jesús Arruga y Domingo Siro.

Una hartura de corrida. En su mayor parte, un tostón de tomo y lomo a cuenta del pésimo juego de un ganado descompasado de hechuras y sobre pesos. La triste y perjudicial decisión de las autoridades y veterinarios que actúan en la Maestranza, además de la aquiescencia en aceptarlo por todos los demás intervinientes, desde la empresa a los propios matadores que, al fin y al cabo, son los más perjudicados junto al público pagano de tales despropósitos, es la incomprensible razón de estas lamentables situaciones que lindan con la locura porque da la impresión de que todos coadyuvan en pos de conseguir que los públicos se harten y se vayan.

Pero de verdad, ¿Quién o quienes mandan aquí? Parece que nadie se decide a poner remedio de una vez. Ayer escuché decir a muchos aficionados tanto nacionales como extranjeros – en la feria de Sevilla siempre hay gentes de toda España y de todo el mundo -, que habría que reformar el Reglamento vigente respecto a la presentación del ganado y a la suerte de varas: Limitar el peso máximo de los toros a 500 kilos y suprimir la obligación de los dos puyazos como mínimo en las plazas de primera categoría, cambiándolo por castigar a los toros lo que estrictamente necesiten. Porque hay muchísimos toros que con un puyazo bastaría, los menos necesitan dos y muy pocos tres. Esta es la realidad absoluta digan lo que digan y se pongan como se pongan los toristas a ultranza.

El torismo y la grandura progresiva del ganado viene siendo el cáncer de la Fiesta. Lo promovieron hace ya muchos años unos cuantos críticos, la mayoría ya muertos: Alfonso Navalón, Vicente Zabala Portolés, Joaquín Vidal y Manuel Moles con su tantos años compañera Mariví Romero. El único superviviente del grupo es Moles que últimamente no guerrea contra todo lo que se pusiera por delante como en sus juveniles tiempos en TVE, sino que transige por el interés del negocio en el que participa por ser quien comanda taurinamente en el canal de televisión que transmite casi todas las grandes ferias. Pero lo peor de todo es que la gran mayoría de los nuevos críticos mantienen estos mismos rigores porque cada vez que en Sevilla y en todas las plazas importantes de España se lidia una corrida en tipo y con el peso justo, la acusan de vergonzosa e intolerable novillada. Y así, el dislate va a más y a más y a más. ¿O no? No me importa que muchos de los que lean estas palabras de socorro, de auxilio y de protesta me pongan a parir. Llevan poniéndome verde e insultándome toda mi vida. Estoy acostumbrado.

Y dicho esto, vayamos a lo que pasó ayer en la décima corrida de esta feria. Muy poco que merezca la pena comentar sobre los toreros porque a Morante de la Puebla le correspondieron dos reses absolutamente inviables.

De los dos toros que mató, muy bien por cierto, el riojano Diego Urdiales, su primero – segundo de la tarde – únicamente le permitió demostrar aisladamente que su toreo es netamente clásico y fiel a un gran concepto interpretativo. Hacía muchos años que Urdiales vino a Sevilla creo que por primera y única vez. Ayer se notó lo bien que cayó en la Maestranza. Espero que en la próxima, si vuelven a contratarle, tenga ocasión de mostrarse por completo.

Punto y aparte para Alberto López Simón que ayer fue el único que medio se salvó de la quema con el resultado de ser el único que al menos pudo dar una vuelta al ruedo.

En la parte positiva de su doble actuación destacó la total quietud con la que toreó al tercer toro de la tarde que fue el único potable de los lidiados. Fue una pena que este toro llegara tan tardo a la muleta. Razón por la que López Simón apenas pudo coser su labor salvo en las tres tandas por redondos y el de pecho de remate que pudieron ser ligadas. Terminó esta faena con el consabido y tantas veces detestable por su pésimo gusto llamado “arrimón” y con una buena estocada.

Estoy, como muchos más también, hasta la coronilla de los arrimones últimamente en boga por irremediable contagio. La cosa viene de Perera que es quien más se acerca a los arrimones del revolucionario Paco Ojeda, su inventor, solo que el de Sanlúcar los llevaba a cabo incluso en los comienzos de sus faenas y siempre rematando por abajo la muleta, nunca por arriba y sin mancharse la taleguilla de sangre. Ojeda fue y sigue siendo inimitable en la integridad de su personalísimo toreo y de ahí su legítimo paso a la historia. Peros los arrimones de la actualidad están empezando a ser inaguantables.

López Simón no triunfó ayer por lo que a las orejas se refiere pero superó lo realizado en su primera tarde en la Maestranza. Con el sexto toro, que brindó al público, no me gustó por empeñarse en que el peligroso animal le cogiera cuando desarrolló mucho peligro al final de su artísticamente irrelevante trasteo muletero. Estuvo varios minutos al borde mismo de otra cornada más, por cierto alentado con las voces “¡¡toca fuerte, toca, toca, toca!! de ese señor que le persigue por el callejón a quien no conozco personalmente, solo de oídas. De oídas ajenas y de las propias suyas porque no hay manera de dejar de verle y de escuchar como dirige a su torero como si  López Simón fuera un paso de Semana Santa y, el subsodicho, el capataz. Increíble.  Justo en los momentos de maximo riesgo, muchos espectadores pitaron al torero… Sevilla no es Madrid, caballero. ¿Hasta cuándo va a aguantarle el de Barajas? Allá el torero con este sistema de toreo teledirigido que le resta frescura, autenticidad y completa autoría. Una pena porque en López Simón hay madera cara y, si persiste en dejarse manejar en algo tan propio como el toreo, podría perderse.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

10 Resultados

  1. Aficionao dice:

    Jandilla peor incluso que Juan Pedro, y mira que es difícil. El año que viene de nuevo anunciadas y volverán a cargarse el espectáculo. Es verdad que la Corrida de Madrid de JP fue buena como buena fue la de Jandilla en Bilbao. Pero por cada una que sale buena nos cuelan muchos más tostones. No soy de esos agoreros del “esto se acaba”, pero espectáculos como el de ayer no contribuyen a animar a la gente a volver a la plaza

  2. Arturo Sanchez dice:

    Una tarde más el ganado fué el que se cargó el espectáculo.
    Hace usted hincapié en que la causa más principal de este desastre ganadero es el exceso de kilos y sacar los toros de tipo.
    Edtoy de acuerdo pero en parte…
    Jandilla lidió el año pasado en bilbao una excelente corrida de toros y los jandillas de bilbao eran más grandes que los ayer lidiados ¿o no? O sea que el tamaño y por consiguiente sacar de tipo los toros influye pero no tanto, lo que de verdad les frena para dar espectáculo es la falta de fuerza y el descastamiento tan preocupante que presentan la gran mayoria de ganaderias, yo voy al campo de vez en cuando y es que lo que veo que aprueban es ¡el animal noble y que no molesta! Las vacas con movilidad, “picante” y fiereza son automaticamente descartadas… Por lo tanto asi no vamos bien… Que dia tras dia salten toros descastados es algo que no reprocho, pero con lo que si soy crítico es con la falta de fuerza de los toros… Señores ganaderos eso no lo puedo pasar por alto y es responsabilidad de ustedes… La casta tambien, pero menos porque a veces por muy bien que se seleccione la genetica es asi de caprichosa…
    Tambien quiero comentar que el tercio de varas hay que reformarlo, si queremos que sea una suerte fundamental en la lidia en vez de un mero trámite hay que hacer tres cosas: bajar el peso del caballo, usar puyas menos lesivas para que pueda entrar un toro 2, 3 o 4 veces si es necesario para que calibremos su bravura y disfrutemos con la suerte y sobretodo quitar ese armatoste de estribo asesino que sale en las plazas de toros, en el campo los estribos se forran con goma ¿porque en las plazas de toros no? Esos armatostes quebrantan muchisimo a los toros… Mucho más que estrellarse con esos caballos que son murallas casi inamovibles de 800kg.
    Por otra parte ¡basta ya! De la dictadura de criterios de autoridad y veterinarios para aprobar los toros, aqui el que paga es el aficionao , seria justo que fueran los aficionados quienes de una forma democrática decidieran sobre trapio y peso de los toros a lidiarse.
    Y en lo que respecta a la corrida decir que Morante no tuvo ninguna opción para poder torear minimamente con algo de lucidez.
    De Urdiales me gustó su disposición y su pintureria y empaque que solo pudimos ver a ráfagas ante la nula condición de sus toros.
    Y Lopez Simón nos dejó entrever que sigue progresando y cumpliendo, a pesar de los malos toros que a lidiado en sevilla en sus dos tardes a logrado cortar trofeos y convencer, ayer me volvi a fijar en algo que ya hizo en el mano a mano con Castella. No entiendo porque con la derecha no carga la suerte y corre la mano tan profundamente como con la izquierda.. Toreando tan de verdad como torea, con tan buena colocación y con ese enorme mando que posee

  3. Fmontini dice:

    De acuerdo total con el señor Sanchez, ojala le hiciran caso.
    No de acuuerdo con su cansina monserga sobre su supuestoscolegas enemigos hay alguno de ellos que lo hace muy bien y nunca se ha metido ni por asomo con usted como si lo hacia Navalon que eraun chalado lleno de gatos en las tripas.

  4. pedro dice:

    Demasiado poco detallada esta cronica. Por ejemplo no se comentan las buenas embestidas no aprovechadas del quinto y de la pobre imagen que ha dado Urdiales que no se ha quedado quieto ni una vez y ha terminato desbordado por ese gran toro. Si ese quinto le toca a Morante le hubiera formado una gran faena (y no digamos lo que hubieran echo un Juli o Perera). Y tampoco con su primero Urdiales estuvo a la altura, digan lo que digan sus partidarios riojanos.

  5. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    Si se refiere usted al único que sigue vivo, la verdad es que me insultó varias veces por la radio tanto o más gravemente que el pobre Navalón. Quizá usted no vivía entonces o no se enteró. Desde entonces no he vuelto a tratarme con él ni de lejos. Jamás le dirigiré mi palabra porque a quienes me insultan personalmente – otra cosa es discrepar de mis opiniones – les doy por muertos aunque sigan vivos. De estos hay unos cuentos que además me traicionaron después de haberles apoyado, protegido y dado importantes y desinteresadas misiones en la critica y en la literatura.

  6. Acado dice:

    Estoy de acuerdo con Pedro. Urdiales no quiso ver al quinto ni en pintura. No era capaz de dejar los pies quietos y la sensación que dio en el tendido era que tenía miedo. Jindama. Una actuación penosísima a pesar de que los críticos silencien lo que para todos era evidente

  7. joselito dice:

    Yo creo que el peso no es tan determinante para que un toro embista o no, salvo que esté muy pasado de kilos respecto a su estructura ósea. Además, el toro de Jandilla y en general el toro de encaste Domecq, a diferencia de otros encastes como Santa Coloma o Contreras, admite sin problemas un peso de más de 500 kilos e incluso un peso cercano a los 600. No soy partidario de anular o semi-anular la suerte de varas pero sí soy partidario de rebajar la puya y sobre todo, de quitarle peso al caballo y al peto. El toro tiene que creerse capaz de ganar la pelea y con la suerte de varas actual, le resulta imposible. Es más, aunque alguno pondrá el grito en el cielo, en realidad lo que sobra es el peto. Pero como en esta sociedad tan sensiblera esto, hoy en día, resulta impensable, por lo menos habría que quitarle dificultades al toro y hacerlo pelear en condiciones de mayor igualdad. Esto y que los ganaderos seleccionen los toros con más casta, claro.

  8. Aficionao dice:

    Se refiere usted al fenicio? Don José Antonio, estoy ansioso por leer su crónica de la Corrida de victorino

  9. Pedro dice:

    Que pedazo de chufla el amigo Joselito. Y que valiente esta con el cuerpo de los demás

  10. joselito dice:

    No Pedro, si precisamente yo defiendo la suerte de varas. Rebajar la puya y el peto es para que el toro pueda entrar más veces al caballo sin quebrantarlo tanto. Ni más ni menos. Y no creo que eso suponga hacer correr al torero un riesgo innecesario.

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