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11ª de feria en Sevilla. Victorino, Escribano y Ureña recuperan el prestigio de la fiesta y la llevan a los cielos

Tres triunfos de histórico clamor: Victorino Martín reivindicó el honor de la ganadería de bravo con dos toros realmente bravos y nobles.  De toros de excepción. Manuel Escribano consiguió el indulto del cuarto en medio del desbordado entusiasmo de los espectadores. Y Paco Ureña alcanzó la máxima gloria del torero con una irreprochable gran faena demostrando que la del año pasado en la Feria de Otoño de Madrid no fue casual.

Sevilla. Plaza de la Real Maestranza. Undécima de feria. Tarde fresca con sol y algo más de media entrada.

Seis toros de Victorino Martín, muy bien presentados con el tipo y pelajes propios de la ganadería. Dieron juego vario destacando los lidiados en tercer y cuarto lugares por su gran bravura y nobleza, más redonda y completa las del cuarto que fue indultado tras larga petición del público. De los restantes, el que abrió plaza careció de fuerza aunque fue noble. El segundo fue muy bravo en varas y llegó a la muleta manejable. El quinto también cumplió en varas aunque manseando y llegó a la muleta brioso y repetidor aunque sin clase. El blando sexto fue el más difícil por la cortedad de sus embestidas hasta desarrollar peligro.

Manuel Escribano (berenjena y azabache): Dos pinchazos y estocada baja tendida, palmas. Indultó al cuarto que fue devuelto a los corrales con la ayuda de la parada de bueyes que saltaron al ruedo sin esperar a que el matador simulara la suerte de matar con una banderilla, dos orejas y vuelta de indescriptible clamor acompañado del ganadero, Victorino Martín hijo y del mayoral. Salió a hombros por la puerta de cuadrillas.

Morenito de Aranda (avellana y oro): Pinchazo y estocada caída de efectos fulminantes, aviso y ovación. Estocada, silencio.

Paco Ureña (rosa y oro): Estoconazo caído de gran ejecución y prontos efectos, dos orejas.  Pinchazo y media estocada, palmas. Salió a hombros por la puerta principal.      

Grandes y celebradas intervenciones del picador Francisco José Quinta y de los peones Pascual Mellina, Víctor Hugo Saugar, Curro Vivas y “Azuquita”.  

Los cabales aficionados que asistimos ayer a la plaza de la Real Maestranza sin llenar los tendidos ni las gradas e imagino que los miles de todo el mundo que pudieron ver la corrida a través de la televisión, gozamos hasta el infinito de un espectáculo de históricas proporciones. Un espectáculo de autenticidad, de grandeza y de inolvidable interés que vino a remediar por todo lo alto las grandes decepciones ganaderas que veníamos padeciendo y lamentando en los festejos anteriores.

La bendita impresivilidad de las corridas de toros nos dio esta inmensa alegría. Claro que, tratándose de la desde hace ya muchos años prestigiosísima ganadería, siempre caben esperar estas agradables sorpresas y ayer nos regaló dos de superlujo. Dos toros de excepcional juego por su bravura, casta y nobleza, sobre todo el lidiado en cuarto lugar que resultó de vacas y fue muy merecidamente indultado en medio de un clamor de enormes proporciones.

De nombre “Cobradiezmos”, su indulto fue tan histórico como el que hace años consiguió José María Manzanares de la ganadería de Núñez del Cuvillo. El segundo toro al que se le perdona la vida en la Maestranza al borde mismo de cumplir el cuarto de milenio de su existencia aunque hay datos de un primero lidiado hace no sé cuantos años. No hay ningún vivo para contarlo. Pero, gracias a Dios, somos muchos los testigos de estos dos eventos y, más concretamente, del de ayer.

Manuel Escribano fue el afortunado matador al que le cupo la gloriosa suerte de tener en sus manos un animal de tan superiores condiciones. No fue fácil conseguirlo porque estar a la altura de un toro así, es una proeza por sí misma. Para que a un toro le perdonen la vida, el afortunado torero está obligado a poner todo de su parte en tamaño propósito, dando rienda suelta a su capacidad y a su habilidad más que suficientes para lograr que el animal luzca sus condiciones hasta el infinito, de modo que a quien presida el festejo no le quepa más remedio que autorizar la conclusión del evento exhibiendo un pañuelo de color naranja. Escribano ya había recibido al burel con una larga cambiada a porta gayola de irreprochable por limpísima ejecución – “Cobradiezmos” irrumpió en el ruedo como disparo – seguida de un hermoso y emotivo ramillete de lances a la verónica en los que el animal cantó las bondades que tendría después a lo largo y a lo ancho de su lidia. Había metido la cara por abajo yendo al capote con tanto brío y casta como luego lo hizo acudiendo al caballo con alegre fijeza aunque tardeó en arrancarse – decía el gran ganadero Carlos Núñez que esta manera de tardear en estos casos es señal de que el animal va a acudir con infinita codicia tras repensarla – y siguió comportándose con las mismas condiciones en el templado quite por delantales de Morenito de Aranda en su turno de intervención. Condiciones que siguió exhibiendo en el brillante tercio de banderillas consumado por Escribano con un tercer par al quiebro por los adentros junto a las tablas arrancando sentado en el escribo. La plaza ya echaba humo antes de que Escribano brindara la faena al respetable a sabiendas de que la conseguiría redonda sobre ambas manos y sin ahorrar nada en su completa interpretación muletera, templando, mandando y alargando los muletazos en redondo hasta superar la mitad del trasteo que tubo idénticas maneras cuando, después, se hartó de pegar naturales sin que al toro perdiera un solo gramo de la fuerza y de la bondadosa casta con las que siguió embistiendo sin dar la más mínima señal de agotamiento, sino todo lo contrario porque cuando la plaza hervía solicitando el indulto, el toro siguió y siguió obedeciendo al siempre templado engaño de Escribano que, también incansable, prolongó la faena con más muletazos y con adornos de clásica factura hasta que, por fin, el presidente accedió a otorgar el perdón de la vida de este magnífico y bellísimo ejemplar de pelo cárdeno claro, distinguiéndose con tal claridad de sus cinco hermanos que exhibieron pelo negro entrepelado.

Cuando Escribano pidió una banderilla para simular la suerte de matar, ya habían aparecido los bueyes en el ruedo y no pudo ejecutarla. Y una vez el toro devuelto a los corrales, se desató el alegre y emocionantísimo entusiasmo del público que mostró desbordado tanto al matador como al ganadero y al mayoral en una vuelta al ruedo más que apoteósica.

Solamente hubo un imperdonable borrón que ya había tenido la presidencia cuando Manzanares indultó al toro de Cuvillo. ¿Por qué no sacó los tres pañuelos blancos ordenando que además de las dos orejas concediera el rabo? ¿En nombre de qué y de quien tal negativa? Melindre estúpida porque, dada la excepcionalidad de la situación, hay que premiar al torero como merece.

El mérito añadido de Escribano en  lograr lo que consiguió, tuvo mayor importancia porque antes, el diestro murciano Paco Ureña, había cuajado la mejor faena de la tarde. Un faenón de singularísimo estilo, perfecta interpretación del toreo clásico, adobado con las virtudes cardinales que diferencian a los toreros más dotados tanto por la técnica como por el arte que en el caso de Ureña exhibió con gran y elegante naturalidad, siempre derecho el torero que, además, se complació y nos deleitó muleteando completamente relajado, acompañando cada pase con un suave giro de su cintura y con gusto realmente exquisito sobre ambas manos porque, si magníficamente toreó por redondos, lo superó por naturales hasta entrar a matar por derecho y ejecutar la estocada como mandan los cánones aunque la espada cayó un poco en su colocación. La fulminante muerte del animal dio pasó a una delirante petición de los dobles trofeos.

Mi más cordial enhorabuena, Paco,  por como confirmaste ayer nada menos que en la Maestranza de Sevilla que la también gran faena que hiciste en la pasada Feria de Otoño en Las Ventas de Madrid no fue una casualidad sino el feliz anuncio de que estás llamado a ocupar un lugar junto a los más grandes toreros de tu tiempo en un inmediato futuro.

Estas dos memorables actuaciones de Manuel Escribano y de Paco Ureña con dos toros tan excepcionales, eclipsaron el resto de lo sucedido en la corrida porque los demás toros, aunque más o menos interesantes, los de Victorino casi siempre lo son,  no fueron ni de lejos tan buenos.  El segundo espada, Morenito de Aranda, estuvo bien e incluso por encima de sus dos oponentes, sobremanera en su expuesta faena con el peor y más peligroso sexto toro con el que se pasó de metraje y de medida en seguir arriesgándose a costa de haber resultado cogido y herido. Desgracia que, por puro milagro no ocurrió.

No hace falta insistir en la grandísima emoción que provocó lo sucedido. La general alegría inundó el ambiente posterior a esta corrida que compensó las penas y los lamentos de las tardes anteriores. Así es esta Fiesta tan llena de contrastes y así es el toreo por imprevisible, efímero e irrepetible.

Lo acontecido ayer en este escenario incomparable nunca lo olvidaremos per secula seculorum. Sí, amigos y fieles lectores, por los siglos de los siglos, Porque cuando los toros embisten como los dos de ayer de Victorino Martín y el toreo acontece con tanta grandeza como la mostrada por Manuel Escribano y Paco Ureña, la memoria lo guarda nos solo en las cabezas de cuantos pudimos verlo y gozarlo, también en nuestros corazones.

¡Viva la Fiesta! ¡Viva España¡ Por siempre y para siempre.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

11 Resultados

  1. Uno del dos dice:

    Viva España!! Y más hoy día de la nefasta II República.

  2. Arturo Sanchez dice:

    ¡Que corridón señores! ¡Que gusto lo que vimos ayer! Esto si que es la Fiesta en toda su dimensión…
    Si todas las corridas tuvieran toros asi… España entera seria aficionada. Toros asi lo digo tanto por los bravos que salieron como por los complicados… Lo que no cabe duda es que ayer nadie se aburrió. Con toros asi que no paran, que demuestran poder y con toreros asi que vienen a darlo todo y además tienen enormes virtudes el espectaculo es garantizado.
    Victorino esta a años luz del segundo mejor ganadero que pueda haber, Victorino es el REY DE LOS GANADEROS! El mejor ganadero que ha habido a lo largo de la historia.
    Su corrida tuvo de todo, toros extraordinarios como ese cuarto (que quizas sea el toro más bravo que e visto) y el tercero que fué bravisimo tambien, la lástima es que se parase tan repentinamente en la muleta y le costase más desplazarse… Si llega a embestir con la duración de el de escribano
    Quizas tambien se hubiese indultado porque peleó muy bravamente en el caballo.
    Los peores para mi sexto y primero pero aún asi eran toros que tenian su interes, porque habia que intentar poderles…
    Creo que el primero no cayó tanto a la arena por falta de fuerzas, que estaba justito sino porque el piso de plaza parecia muy humedo y el toro creo que resbalaba.
    Paco Ureña estuvo sensacional con el tercero, dió muletazos muy mandones con una suavidad y estética cumbres! Además mató muy bien aunque un pelin tendida la espada. Si ese toro hubiese tenido más recorrido….
    Escribano vivió su dia más importante como torero con el cuarto Victorino, que bien toreó Manuel con que disposición anduvo y como exprimió con mando, toreria y variedad tanto con capote muleta y banderillas a un toro de ensueño de victorino que fué completisimo en todos los tercios… Creo que nunca e visto embestir a un toro con tanta humillación, recorrido y entrega…. Fué un momento historico.
    Estoy de acuerdo con Jose Antonio del Moral si yo soy Escribano y veo que tras indultar al toro me dan solo dos orejas simbolicas cojo y pido sacar al toro a la plaza de nuevo para matarlo, porque si lo matase a la primera hubiera caido el rabo y la puerta del principe y era un riesgo (o sea intentar matarlo y matar bien) que merecia la pena correr … Aún asi no comprendo como la gente siendo consciente del “robo” a escribano no pidió multitudinariamente que se abriera la puerta del principe para in torero que la mereció.
    Muchos que se creen figuras quizas habrian naufragado con ese victorino estoy convencido. Por eso lo de escribano tiene un merito enorme, parece que siempre a estado en las ferias y lleva 4 dias en ellas… A tenido una larga travesia en el desierto que desde luego no a acusado desde que comenzo a entrar en las ferias tras triunfar con los miuras.
    Y morenito ayer pues no tuvo toros para lucirse, pero me gustó muchisimo su disposición, como estuvo muy por encima de sus toros y los buenos muletazos que sacó esporádicos… Todo lo contrario a como le ví el domingo de resurrección en las ventas. Realmente lo hecho por escribano y ureña eclipsó lo meritorio que estuvo morenito ante toros con sentido y genio pero sus faenas no aburrieron a nadie tampoco porque lidiar victorinos es lo que ofrece: EL TORO con toda su importancia es decir: tanto bravura como complicación
    Fué una tarde memorable

  3. joselito dice:

    Pues sí, Victorino demostró una vez más que cuando hay TORO de verdad hay emoción y hay Fiesta. Lo triste es ver como año tras año y feria tras feria, las figuras siguen sin abrirse a torear éste y otros encastes que, aunque les pondrían bastante más complicaciones que el “toro colaborador”, también les permitiría lograr grandes y sonados éxitos como el que Ureña y Escribano obtuvieron ayer. Por otra parte, observo que los “Victorinos” parece que salen más lavados de cara últimamente comparados con sus parientes de Adolfo y de Escolar que están saliendo más serios y astifinos. Y me alegro mucho por Ureña pero me sorprendió que, en una plaza como Sevilla, le dieran la segunda oreja tras una estocada tan baja. De todas formas, me quedo con lo positivo y ójala esto pasara más veces.

  4. Andrés Gómez Sanz dice:

    No puede haber justicia sin equidad, y la equidad es la justicia del caso particular. Es decir, a cada cual, lo suyo. La concesión de las dos orejas de ayer a Ureña me parece totalmente desproporcionado. Apenas dos tandas y media por el pitón derecho del toro, que era el bueno, de escaso ceñimiento y poco mando. Si digo poco mando es porque el muchacho, en vez de engancharlo delante y traérselo embebido, se dejaba llegar mucho llegar al toro para despedirlo después en línea. El recurso de dejar venir los toros hasta la jurisdicción del torero está justificado con algunos toros, los que se quedan cortos y no admiten el toque fuerte, fijador, pero no era el caso del que le tocó en suerte. El trasteo, yo diría que más o menos aseado, aunque con algunos enganchones y sin torero con la mano zurda, tuvo el corolario de un espadazo fulminante pero desprendido. Razón de más para no conceder las orejas. Aunque ya sabemos que los sevillanos, una vez metidos en feria, se dejan arrastrar por la euforia, la manzanilla, el rebujito qué sé yo.

  5. Aficionao dice:

    El histórico indulto ha eclipsado un tanto el faenon de Ureña. Estoy de acuerdo con Don José Antonio, si se prodiga en faenas como ésta o la de la feria de Otoño está a llamado a ocupar un lugar de privilegio

  6. Oscar dice:

    Elogio a la bravura! Que viva la Fiesta! Inmenso Escribano que permitió lucir en todo su esplendor a “Cobradiezmos”.
    Es el indulto más unánime que he visto, si ese no es toro bravo, entonces ninguno ya lo será.
    Escribano entró por la Puerta Grande en los corazones de los amantes del toro con trapío, bravo y encastado. Merecido premio y reconocimiento para un torero auténtico, refractario al lado comercial de la fiesta. Un indulto unánime a un Victorino bravo que se comía las telas…inmortal!

  7. gregorio dice:

    Me sorprende el triunfalismo torista de este indulto, un echo que tiene que ser excepcional por la bravura de un toro en todos los tercios. Y lo que hizo este victorino en varas no ha sido espectacular, bajo mi punto de vista. Casi de tramite la segunda vara y eso para un victorino no es de recibo. Luego en la muleta ha sido un derroche de bravura y Escribano ha tenido el merito de lucirlo y templarlo. Pero con una faena vulgar y despegada. En la plaza hubo ganas de demonstrar que el toro “duro” es el que vale y es bravo de verdad frente al toro “comercial”. Por esto se necesitaba un indulto de un victorino. En otros tiempos no lejanos y con los aficionados que ya no poblan los tendidos maestrantes, este toro hubiera sido de vuelta al ruedo.

  8. Julio Juan dice:

    Arturo Sanchez, en Sevilla el rabo no habrer la puerta del Príncipe , con tres orejas si .
    una en el primero y las dos del segundo simbólica , si

  9. Julio Juan dice:

    Francisco Ruiz Miguel 25 de Abril 1971 dos orejas y rabo a un Miura no salió por la puerta del Principe , 45 años ya

  10. Julio Juan dice:

    Jose Mª Manzanares , dos orejas en su primero , indulto en su segundo, dos orejas simbólicas , Puerta del Principe

  11. Juan Maria dice:

    25 de abril de 1999 Hermoso de Mendoza 2 orejas y rabo, puerta del príncipe. En festejo de terna o mas toreros es preceptivo obtener tres trofeos (no tres orejas, el rabo cuenta como tercer trofeo)

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