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1ª de Feria de San Marcos en Aguascalientes (México). ¡Hartazgo de mansedumbre con Bernaldo de Quirós

Muy cerca está el espectáculo taurino de que desaparezca la hermosa y primordial suerte de varas, y de ello sería pionero un enconado enemigo de la progresión de la tauromaquia, Javier Bernaldo de Quirós, quien ayer en la primera de feria tuvo a muy mal desembarcar un encierro con astados hartos de grasa y de mansedumbre probada a la lumbre. Esto fue motivo grande para que la tercia de actores no lograra ni una salida al tercio, pese al esfuerzo que cada uno, a su estilo, manifestó. Cuatro reses de las jugadas fueron pitadas cuando el tronco de equinos llevaban sus restos al patio de carniceros, el primero, el cuarto, quinto y sexto. Apenas cumplieron en varas, suerte en la que apenas si se les hizo un insignificante ojal.

El aire interpuesto y la mansedumbre impidieron que Diego Urdiales – presentación en Aguascalientes, palmas y discretas palmas tras aviso – luciera cuando recibió con el capote al primero. Y si algo de interés pasó, poco realmente, esto en el quehacer muletero, fue por la capacidad torera del riojano, quien pese al mar de mansedumbre exhibió algo de la pureza de su sólido concepto, cerrando ello con una buena estocada precedida de un pinchazo. La mansedumbre también del cuarto evitó que se escribiera una mejor historia. Verónicas muy bien trazadas y muy poco de su nítida torería se le pudo observar al espada fuereño; Desilusionado con le que topó, buscó la suerte suprema, consumándola no sin batallar.

Arturo Macías, “el Cejas” – división tras aviso y división – no obstante al viento y a la sosería del cuadrúpedo segundo, se lució con la capa en una serie variada de suerte populares, apostillando con un quite por gaoneras algo atragantadas por las condiciones climáticas entrometidas y acotadas anteriormente. Como la res ayudara un poquillo metiendo con cierta clase la testa en el engaño púrpura, el torero hizo una faena empeñosa en que no faltaron algunos pases templados y de buen acabado. Luego de un susto agregó a la cuenta otras series vistosas y lamentablemente el mal uso del estoque. Con su segundo, el quinto de la tarde, ante el frentazo de otro burel descastado, no le quedó más recurso que ponerse efectivista aunque sumando poco provecho, acabó usando mal las espadas.

Fermín Espinosa Díaz de León – división en ambos – pese a los pronósticos de muchos, se vio empeñoso y dispuesto ante los dos bueyes de carretón que sacó en el sorteo. Su primero exhibió genio, cosa rara en este criadero; y nada pasó cuando desplegó la capa como tampoco al hacer lo propio con la muleta, muy a pesar de su deseo, cerrando de una estocada defectuosa, sin embargo certera. Para cerrar reciamente don Javier su desfile de inservibles ungulados, el sexto hizo el halago a sus hermanos anteriores y el joven espada, después de proponer una nueva lucha, bajó el telón a esta aburrida función con una estocada desprendida no sin antes haber pinchado. Fuente: “noticiero taurino mx”.   

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