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4ª de Feria de San Marcos en Aguascalientes (México). “Zotoluco”, maestro; Morante, artista

Eso se subrayará de lo sucedido en la cuarta corrida de feria, ofertada con un cartel que a los escaños de la Plaza Monumental de Aguascalientes atrajo público para que se hiciera más de media entrada. Fue la despedida del “Zotoluco”, asunto que finalmente habrá de ser calificado de emotivo y digno, ya que el diestro derramó en el escenario mucho de su oficio y se portó correcta y honradamente al concentrarse en exhibir el toreo bueno. Del ganado se encargaron esta vez los herederos de Teófilo Gómez, hierro bien conocido por la mansedumbre correosa de sus pupilos. Y no fallaron en su constante identificativo pues hubo toda la tarde sosería y, consecuencia lógica, ausencia de casta. Siete bóvidos de presencia decente, cosa extraña en esta divisa, salieron al anillo para dejar en él un aroma desagradable, de esos no propios de un espectáculo con fondo de tragedia. De menor presencia, y ello hubiera sido motivo de que se repelieran por veterinarios que se presten de honestos, fueron el tercero y el de obsequio. Por su pésimo juego, al ser arrastrados sus despojos, fueron pitados por el público el segundo y el tercero, y absurdamente aplaudido el cuarto.

“Zotoluco” – al tercio y oreja – con un toro débil y descastado pudo armar una faena valiosa, de alto rango como suma de su maestría, oficio y experiencia, virtudes adquiridas en sus años de ejercer la tauromaquia práctica; entonces gran partido sacó a la res exprimiéndola en series de muletazos suaves, de largo trayecto y soportados sobre notado temple, pero no del todo bien consumado con la espada dado que pinchó arriba antes de una estocada caída. Ante su segundo, el cuarto de la tarde, se vio empeñoso en los tres tercios; ya volando las notas de las melancólicas “golondrinas” y muleta desdoblada, hizo ver una faena alegre y entendida, sacando el mejor provecho a un toro tardo y descastado que traía los “gatos” escondidos pero que por bien toreado embistió suavemente y con cierta clase, y al que mató de una estocada caída no sin antes haberlo pinchado también arriba. Oreja.

Bello de lámina, berrendo en cárdeno y bien armado fue el segundo para Morante. A consecuencias de su sosería y tales complicaciones sordas, a Morante de la Puebla – división, gran ovación tras aviso y oreja en el de obsequio – únicamente se le aplaudieron detalles, como fueron aquella preciosa serie de verónicas marcadas por una media de ejemplar plasticidad, y algún pase estético, acabando la breve labor de una estocada perpendicular atravesada y un certero descabello. Otro manso tremendo fue el quinto, como para la yunta, sin embargo al sevillano le dio por inspirarse y regaló pasajes muy a su estilo tanto con la capa como con la muleta, gustando ello pero no emocionando por la ausencia de la savia trágica que debe imperar en una fiesta que aún, a pesar de tanta mansedumbre, se sigue llamando “brava”.

José Antonio Morante de la Puebla, no satisfecho y con ganas de quedar mejor regaló un séptimo procedente del hierro regular y reseñado como primer reserva. Los faroles y los lances con los que lo saludó fueron de terciopelo y en el último tercio hizo una faena en la que se vio dispuesto, quizás sin ligazón, empero con instantes excelsos, profundos, misteriosos, llenos de temple. Dignos fueron los detalles como para colocarlos de argumento y la tauromaquia penetre ya, definitiva y oficialmente, en los oficios humanos calificados de “bellas artes”. Luego de un pinchazo que le fue aplaudido por haberlo señalado arriba, dejó tres cuartos de acero caído y delantero, no obstando para que recibiera el trofeo acotado. Oreja.

El tercero traía clase y nobleza pero también falta de poder; ante él Diego Silveti – pitos y palmas – ya el adversario bien unido a la arena, no pudo hacerle nada interesante, viéndose peor al pinchar y luego al dejar un bajonazo asesino y verdaderamente feo. No tan malo fue el sexto; por su cuenta pasó con cierta voluntad tras la muleta que el joven manejó para dar una faena voluntariosa aunque sin hondura y sí desabrida, terminada de estocada entera y un descabello. Opaco fue el paso de este diestro por el serial, pero ya se le verá en el 2017, pues en México muchos carteles se arman no propiamente por los méritos de los coletudos, sino por otros intereses que los aficionados no entendemos. Fuente: “noticiero taurino.mx”.

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LA OPINIÓN DE ADIEL BOLIO

Emotivo adiós de El Zotoluco y una arrebatada faena de Morante

Decía el célebre “Califa de León”, don Rodolfo Gaona, que para torear se deben tener “entendederas”, lo cual tuvimos la fortuna de comprobar este domingo 24 de abril, en la que fue cuarta corrida de la Feria Nacional de San Marcos 2016 y ante casi tres cuartos de entrada en el coso Monumental de la ciudad de Aguascalientes en tarde soleada y cielo despejado, gracias a la sólida y más que reconocida tauromaquia del maestro mexiqueño Eulalio López “Zotoluco”, además del arrebato y el luminoso arte del espada andaluz José Antonio Morante de la Puebla. Ambos cortaron una oreja cada uno, obteniéndola el primero de ellos en el segundo astado de lote, el del adiós a la afición de Aguascalientes y, el otro, en un ejemplar de regalo.

Al tercer alternante, el irapuatense Diego Silveti, se le vio más dispuesto pero sin poder redondear, además de terminar lesionado del tobillo derecho pero por ganas no quedó. El encierro de los Sucesores de Teófilo Gómez, de buena presencia, fue soso y descastado, siendo los más toreables el primero y el cuarto gracias al inigualable oficio y técnica de “Zotoluco”, además del sexto y el séptimo de regalo.

Ya entrados en las incidencias de la corrida, por principio de cuentas ha sido verdaderamente significativo el cariño con que fue recibido EULALIO LÓPEZ “ZOTOLUCO” por el público. Sin duda, algo motivante para el desarrollo magisterial que estaba por iniciar el diestro de Azcapotzalco. Sus dos faenas tuvieron el mérito de que el mismo torero las armó en un par de ejemplares que ofrecían garantía. De ahí que ambos trasteos fueran modelo para chavales que quieren ser toreros. Se le pudo apreciar desde la suavidad de su toreo hasta lo recio y enrazado de su quehacer en el ruedo pasando por el poder, el señorío y la elegancia en todos y cada uno de los trazos que ejecutó  “Zotoluco” en la arena hidrocálida, provocando con ello el delirio en la concurrencia y el que le sonaran “Pelea de Gallos” y las sentimentales “Golondrinas”. Derechazos, naturales, en redondo, adornos y toda la gama del toreo “zotoluquesco” prendió la llama de la emoción y así, tras ser aplaudido en su primero, en su segundo, llamado “Eres”, el del adiós, fue donde surgieron los gritos de ¡torero! en honor a su toreo mandón, de figura del toreo y para al final cortar una más que valiosa oreja no a su faena sino a su esmerada, luchona, sabia y torera trayectoria de casi 30 años de alternativa. Se va “Zotoluco”, el último diestro con la capacidad de saber entender a los toros.

De manera contrastante se pudo admirar el toreo fino, quintaesenciado y churrigueresco del sin igual espada sevillano JOSÉ ANTONIO MORANTE DE LA PUEBLA, quien nos ha regalado, debido a su más que evidente disposición y actitud durante toda la tarde-noche del festejo, tres faenas salpicadas de belleza en sus lances de capote y muletazos de ensueño. Tres trasteos que terminaron por definirse, luego de que en su primero dividiera los criterios y de que en su segundo recibiera una gran ovación después de un aviso, en un quehacer en un burel de regalo, al que le bordó con variedad el toreo de capa y ya con la sarga apoderarse de los corazones ardientes de los aficionados en una obra que si bien no tuvo ligazón sí estuvo llena de detalles de inmenso valor artístico, haciendo recordar lo que se expone en la obra de don José Bergamín, en el “Arte del Birlibirloque”, es decir la magia del toreo a través de la extensa tauromaquia del diestro de la Puebla del Río, inspiración, solvencia, arrebato y hasta el despeine hubo de vivir Morante en una labor plena de contenido mágico, abelmontado y de mucho empaque torero. Atinó a matar tras un pinchazo en ese astado de regalo, llamado “Rechi”, para que la gente entregada a su toreo le solicitara una oreja que le fue bien concedida.

Y el tercero en el cartel, DIEGO SILVETI, tras ser arrollado en su primero al intentar recibirlo en los medios, cerca del tercio, frente a la puerta de toriles, con una larga cambiada de rodillas, sufriendo la lesión en el tobillo derecho, anduvo más que dispuesto y con ganas de agradar pero no acabó por abrochar su quehacer. Y en su segundo, ya con vendaje especial en el tobillo afectado, Diego estuvo cerca de cuajar la faena pero la pronta sosería de su astado no se lo permitió, quedando todo en aplausos.

FICHA.-

Aguascalientes. Cuarta corrida de la Feria Nacional de San Marcos. Coso Monumental. Entrada: Casi tres cuartos en tarde calurosa y cielo despejado. Siete toros, uno de ellos de regalo, de los Sucesores de Teófilo Gómez, sosos y descastados, siendo los que más se dejaron torear el primero y el cuarto gracias a su lidiador, el sexto y el séptimo. Eulalio López “Zotoluco”, quien dijo adiós a la afición hidrocálida: Al tercio y una oreja. El sevillano José Antonio Morante de la Puebla: división, gran ovación tras un aviso y una oreja en el de obsequio. Diego Silveti: Silencio y palmas, resultando lesionado del tobillo derecho. Los banderilleros Christian Sánchez y Gustavo Campos se desmonteraron, respectivamente, en el cuarto y séptimo toros. Fuente: “suerte matador”.

Próximos carteles:

6ª. Lunes 25: Juli y Joselito Adame, con Encinos

7ª: Martes 26. Oreja de Oro: Mora, Silis, Conrado, Gerardo Adame, Romero, López, Brandon Campos, con E.Fraga.  

8ª. Viernes 29: Hermoso, Payo, Diego Sánchez, con Barralva y F.de la Mora

9ª. Sábado 30: Manzanares, Garibay, Armillita IV, con F. de la Mora

10ª. Domingo 1 de mayo 2016: Talavante, Macías, J. Adame, con Begoña.

11ª Viernes 6: Ureña, Barba, Mario Aguilar, con Villa Carmela

12ª Sábado 7: Perera, J.Adame, Juan Pablo Sánchez, con J.Hamdan

13ª Domingo 8: López Simón, Saldívar, Sergio Flores, con La Estancia

 

 

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