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8ª de Feria de San Marcos en Aguascalientes (México). Garibay plasma la faena de la feria y sale a hombros

 

Un renovado y asolerado Ignacio Garibay ha plasmado una bella e intensa faena y por haber sido ésta apreciada con dos orejas, abandonó el coso a hombros de los más motivados aficionados. Para la octava corrida de la verbena abrileña, el edificio taurómaco de la “Expo-Plaza” se vio con algo más de media entrada, y del ganado se encargaron dos hierros: Fernando de la Mora, anunciado como titular, y De Santiago, cuyos patrones completaron la partida. Los astados potosinos, salidos en los tres primeros turnos, fueron bonitos de lámina, bien cortados aunque bajitos y cortitos, por ello siendo pitados al ser soltados el primero y el tercero, entre que los de La Mora, con más caja, apenas cumplieron en presencia al ser juzgados según apreciación visual. Del balcón del juez se ordenó absurdamente el arrastre lento para el tercero, entre que, sin tampoco merecerlo, no lo hizo con el cuarto que en todo caso hubiese sido más acertado.

Acompañado por las protestas del cotarro por el modesto tamaño de la res, Ignacio Garibay –palmas y dos orejas- lanceó con decencia, no doblando la capa sino hasta cuajar un quite sedoso por chicuelinas y mandiles. Como el público no sabe dimensionar sus inconformidades y éstas no tienen consecuencias rotundas, las protestas callaron y entonces el diestro destapó e hizo suyas la fijeza, calidad y nobleza del ungulado con el cual entregó una faena agridulce, en la que hubo una tanda, la segunda, derechista, con pases templados y de gran calidad, no obstante en la que sobraron muchos atropellos al engaño, mal acabada de estocada caída y atravesada. Pese a la sosería del animal cuarto de la función, el coleta pudo bien dibujar extraordinarios lances como buen capotero que ha sido siempre, cerrando el primer tercio con chicuelinas al paso y un apurado quite a modo de verónicas. El astado, tardo a la muleta, tuvo clase y en esa marcada tesitura le toreó el diestro por ambos cuernos, poniendo a consideración muletazos templados con la mano bien abajo, usando todas las partes de la tela, haciendo una gran faena no del todo correspondida con una estocada caída y atravesada un punto. Dos orejas.

José Mari Manzanares –palmas y división-, después de empapar al castaño en el centro de la capa, se plantó, abrió ligeramente el compás y trazó una buena serie de verónicas; ya en la sarga el astado sacó a ver sus complejidades. Fue un bicorne malhaya que iba con la cornamenta en alto, sin perder la ocasión de buscar las carnes del diestro quien, enterado, firme y dueño de gran educación taurina, resolvió la fórmula solventemente, matando luego de un espadazo ejemplar. Su segundo igualmente resultó incómodo; iba con poder y canteándose hacia el terreno de adentro, pero el peninsular es una rara muestra de elegancia, clase, poder y técnica y resolvió el embarazoso asunto sobradamente, terminando las acciones no sin pesarle la espada, caso no común en él.

Contrariado el público por el tamaño de la bestia, tercer astado de la función, poco aprecio hizo de los lances más o menos decentes con los que lo recibió Fermín Espinosa –oreja pitada, silencio y palmas en el de obsequio-. Como la debilidad del garfeño era mucha y el ardor del joven poco, se vio una conformista e intrascendente actuación, lo que molestó por demás a la clientela. Por ahí un detalle que algo refrescó los ánimos, cuando el cornudo acabó yendo a la tela con calidad y el de seda y oro le hizo alguna tandita regular aunque sin llegar a redondear, antes de bien matar. Su segundo fue un torito prestado como para torearlo, pero el joven, sin alma, le pegó pases sin olor ni color. Inconforme, se animó a obsequiar un séptimo, segundo reserva, bien presentado de San Isidro, que resultó ser complicado, poderoso y tanteador, con el que estuvo mejor mostrando mayores avaricias toreras, aunque viéndose en serios problemas no obstante logrando momentos meritorios y finalmente pesándole el arma. Fuente: “noticiero taurino mx”.

LA OPINIÓN DE ADIEL BOLIO

Triunfal faena de Ignacio Garibay que sale a hombros   

Cuando un torero tiene la capacidad de hacer el toreo con reciedumbre, combinándolo señorialmente con empaque y exponiendo un arte y un temple característico en él mismo, de verdad, créamelo, cómo se disfruta el buen hacer en el ruedo y así lo vivimos este sábado 30 de abril, a través de la solvente tauromaquia del espada mexiqueño Ignacio Garibay, en la que fue octava corrida de la Feria Nacional de San Marcos 2016, saliendo en hombros por la Puerta Grande de San Marcos tras regalarle una gran faena al público que pobló en casi tres cuartos de su aforo el coso Monumental y en especial a sus hijos, por ser el Día del Niño. En tanto, el anfitrión Fermín Espinosa “Armillita IV”, yendo de menos a más en su primer astado, logró obtener una oreja con alguna división de opiniones. Y el alicantino José María Manzanares únicamente nos regaló “chispazos” de su toreo lleno de arte y poder pues lo que le tocó en el sorteo fue imposible.

En el astado que abrió plaza, de De Santiago, IGNACIO GARIBAY lanceó con voluntad, sobresaliendo lo que hizo por chicuelinas y mandiles. Con la muleta, tras iniciar doblándose fue de menos a más en sus derechazos, intercalando trincherazos, molinetes, vitolinas y los de pecho. Luego se desatemperó y por naturales entonces se dejó ver empeñoso. Continuó sin mucha fortuna con la mano diestra y acabó aliñando. Mató de estocada honda y desprendida para ser aplaudido. A su segundo, de Fernando de la Mora, Garibay, llamado “Garboso”, lo veroniqueó con calidad y llevó al caballo instrumentando chicuelinas caminándole al astado para después quitar por verónicas en el centro del ruedo. Su quehacer de muleta, después de brindársela a sus hijos acompañados por su esposa, la colega Claudia Quijas, fue a base de darle su tiempo y su espacio, además de darle la distancia justa para entenderlo así y cuajar de entrada naturales de estupenda factura . Su toreo derechista tuvo largueza, mando y exposición, con mucho garbo. Realizó muletazos en redondo de mucho impacto en el público y al final pisó terrenos comprometidos para sacar lances de gran mérito, intercalando cambios por la espalda y los forzados de pecho. Se tiró a matar con mucha verdad para dejar una estocada algo trasera y caída, lo que le valió, gracias a la petición mayoritaria, el corte de dos merecidos apéndices entre gritos de ¡torero!

En su lote, el ibérico JOSÉ MARÍA MANZANARES, ha puesto todo su empeño y torerismo con tal de agradar a la concurrencia pero con lo que le tocó de las divisas de De Santiago y Fernando de la Mora, respectivamente, simplemente no se pudo. Su primero desarrolló sentido y peligro, estando más que dispuesto por el pitón derecho. Terminó de estoconazo que bien valía una oreja y el público sólo lo aplaudió. Y en el segundo, nada fácil y que se revolvía, le pudo con evidente valentía para “robarle” muletazos de mucho mérito. Acabó de estocada honda atravesada, tres pinchazos y otra estocada entera para retirarse entre aplausos. En este toro se desmonteraron los banderilleros, el vallisoletano Jesús González “Suso” y el aspirante yucateco Daniel Jesús Cauich Can “El Morito”.

El joven diestro local FERMÍN ESPINOSA “ARMILLITA IV” en su primero, llamado “Garfeño”, de De Santiago, que fue protestado de salida por falta de presencia aunque el burel estaba bien formado y tenía buenas hechuras pero tenía el “pecado” de ser bajito, lo lanceó con empeño. A la muleta llegó con poca fuerza y soseando por lo que el torero lo intentó por ambos lados ante una división de criterios y por la falta de conexión con el público, siendo la segunda parte de su trasteo lo más relevante al cuajar series de derechazos y naturales con evidente y mayor firmeza. Finiquitó de certera estocada ligeramente desprendida para que le fuera concedida una oreja y al toro, no sabemos por qué, se le otorgó el arrastre lento, totalmente inexistente. En su segundo, de Fernando de la Mora, Fermín comenzó con una larga cambiada de rodillas al hilo de las tablas y de pie simplemente bregó. El varilarguero Guillermo Cobos fue ovacionado tras un buen puyazo. Con la muleta, a un ejemplar flojo y soso, sólo tuvo detalles plausibles por ambos perfiles gracias a su empeño. Acabó de dos pinchazos y estocada para recibir palmas. Regaló un séptimo, de San Isidro, muy complicado, al que “Armillita IV” nada le hizo con el capote y su labor muleteril fue de mucho valor y aguantando en las dos primeras tandas derechistas que tuvo el astado. Por naturales le puso voluntad y la gente se lo agradeció con aplausos. Terminó con un abaniqueo y falló al matar para retirarse entre aplausos.

FICHA

Aguascalientes. Octava corrida de la Feria Nacional de San Marcos 2016. Coso Monumental. Entrada: Casi tres cuartos en tarde de agradable clima. Tres toros de De Santiago, sobresaliendo el primero y dándose un “fantasmal” arrastre lento al tercero. Tres de Fernando de la Mora, destacó el cuarto. Y un séptimo de regalo, de San Isidro, muy complicado. Ignacio Garibay: Palmas y dos orejas. El español José María Manzanares: Palmas y palmas. Fermín Espinosa “Armillita IV”: Una oreja, palmas y silencio en el de obsequio. INCIDENCIAS: Los banderilleros, el vallisoletano Jesús González “Suso” y el aspirante yucateco Daniel Jesús Cauich Can “El Morito” se destocaron en el quinto toro. Y en el sexto se hizo ovacionar el picador Guillermo Cobos. Fuente: “suerte matador”.

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