paco-urena--644x362

10ª de Feria de San Marcos en Aguascalientes (México). Barba y Ureña, ¡Toreros! Por: Sergio Martín del Campo

Teniendo acaso algo más de un cuarto el graderío del coso Monumental, en su redondo escenario se ofreció la décima corrida de la feria de San Marcos. Para dar efecto a ésta, se corrió un encierro de muy buena presencia de Villa Carmela, de cuyos potreros, para completar la partida, se arrearon seis toros de hermosas hechuras y buen tipo; sin embargo las reses estas manifestaron un malo y complejo juego. Por presencia fueron aplaudidos al pisar la arena, el segundo, tercero y quinto. Toros bien armados, de acusada edad adulta que acudieron con potencia a la suerte de varas pero que en la muleta, sobre todo, sometieron a examen a los actores. Barba y Ureña han pasado con calificación aprobatoria por haber estado a la mar de toreros, quedando por encima de sus respectivos lotes, mientras se vio a un Mario Aguilar, arrumbado, sin plan, sin sitio y en franco retroceso como torero.

Muy a pesar del tiento con que trató Fabián Barba –oreja y al tercio- al primer toro, poco de interés pasó en el redondel sin dejar de apreciar su bien aplicada técnica, pues la debilidad de aquel fue rotunda, y su notado estoconazo, bien ejecutado y mejor colocado. Su segundo fue un burel que tuvo alma de diablo; agudo sentido desarrolló para siempre buscar la humanidad del diestro, ya retornándose sobre las delanteras, ya canteándose hacia las tierras de adentro. Lo que a este bóvido maldito hizo el de Aguascalientes, fue de un mérito incuestionable y de un denuedo resaltado. Bien merecía otra oreja de importancia, sin embargo antes de la estocada desprendida que atizó, señaló un pinchazo.

Las verónicas con que Paco Ureña –palmas y oreja- saludó al segundo de la tarde fueron cabales, de buen trazo, con los pedestales bien clavados en el albero y correcto juego de brazos. Antes de presentar la sarga, apostilló con ceñidos mandiles para luego concentrarse en hacer una faena maciza, enérgica y honesta en la que doblegó con poderosos y limpios muletazos a un toro que presentó serias complicaciones embistiendo con fuerza y tirando la cuchillada al final del pase, y que por su valor merecía mejor estocada que la defectuosa que dejó ver antes de la definitiva que quedó en incorrecto sitio. El quinto presentó también dureza y complejidades; descoordinado de remos, al ir tras el engaño llevaba como aspas la testa produciendo peligrosa dinámica. Y pese a que la clientela fue inconsciente al principio de la etapa muletera, el murciano, con oficio, técnica, poder y correcta colocación le hurtó momentos de sólida torería y mucha intensidad. No fue sino hasta las últimas tandas que el cotarro se enteró de la importancia de su seria labor. Aquello fue como del que saca agua de una peña reseca. Hecha la faena, se fue tras la toledana y dejó una estocada caída que sin embargo no impidió que el auricular llegara a su diestra. Bien valió la pena por lo que marcó con su muleta a la que empuñó y manejó además con temple.

Las pocas opciones del tercer toro y el borroso proyecto de Mario Aguilar –palmas y silencio- aburrieron y enfadaron por su acto volátil, sin gracia, sin alma y sin sustancia. Menos mal que lo terminó de un espadazo decente. Con mejor disposición salió para dar cara al sexto, un toro aparentemente burriciego que jamás se entregó a la tela roja y que paso a paso iba con la testa muy en alto. El diestro, como el toro, nunca rompieron y se observó una faena conformista y por demás intrascendente que fue concluida de muy mala forma cuando sacó el acero. Fuente: “noticiero taurino mx”.

LA OPINIÓN DE ADIEL BOLIO.

Orejas de gran valor para Barba y Ureña

Se reanudó la Feria Nacional de San Marcos 2016 este viernes 6 de mayo en su parte taurina para dar paso a la que será última fase de la misma en el coso Monumental de la ciudad de Aguascalientes, que registró menos de media entrada en tarde de mucho calor y en la que resultaron triunfadores más que merecidamente, tras jugarse auténticamente la existencia, los espadas, el local Fabián Barba y el debutante murciano en esta plaza Paco Ureña. Ambos lograron cortar cada uno un valioso apéndice luego de faenas de gran valor, exposición y, principalmente, mucha firmeza, todo a base de mucho conocimiento y experiencia pues había que estar muy puesto para poder con el ganado que salió por toriles, muy serio, de respeto y con el que no cabían errores. La gente así lo captó y supo reconocer el valor de los toreros, aunque si habría que reconocer que a ese mismo público le pasó de “noche” la primera faena de Ureña, que bien hubiera merecido una oreja. El otro alternante, a pesar de su buen empeño, acusó la falta de torear y de capacidad para poder con este tipo de ganado.

Se lidiaron entonces seis toros muy bien presentados y bien armados, con edad, de la dehesa jalisciense de Villa Carmela, pero sí acusando la mayoría de ellos falta de fuerza y si desarrollando sosería, sentido y muchas complicaciones.

En el toro que abrió plaza, llamado “Feriante”, el espada local FABIÁN BARBA, tras estar voluntarioso con el capote, su labor de muleta a un ejemplar soso y débil, fue a base de detalles muy toreros de inicio, toreando a media altura sabiamente para luego hacerse del toro por naturales plenos de disposición. Al final del trasteo le pisó los terrenos con evidente valentía y torería para engarzar derechazos en un palmo de terreno. Acabó de estoconazo para que le fuera concedida sin discusión una meritoria oreja. A su segundo nada le pudo hacer con el capote. Luego del tumbo aparatoso del picador Cruz Prado, Fabián brindó su faena al directivo del equipo de futbol profesional Necaxa, Luis Torres Septién, para darse a lidiar a este astado peligroso que desarrolló sentido, con enorme inteligencia y valor a raudales tanto por un pitón como por el otro, teniendo su mejor pasaje cuando una seria derechista la remató con un vistoso afarolado y ligando el forzado de pecho. Finiquitó de pinchazo y estocada desprendida para ser llamado a saludar desde el tercio.

El diestro murciano, nuevo en este ruedo, PACO UREÑA, en el primer astado de su lote lanceó bien a la verónica. Vino entonces un buen puyazo del montado Jorge Morales para quitar después Ureña por mandiles. Su labor muleteril la brindó al matador de toros local Arturo Macías para realizar una faena en la que había que poderle al toro y así lo hizo, con total conocimiento de causa. Logró dar series derechistas, de recia personalidad y cuando el “socio” se sintió sometido empezó a recular rehuyendo la pelea pero el torero siempre fue para adelante con mucha determinación. Por el lado natural la historia fue la misma, llena de ganas de triunfar y de imponerse al “señor” castaño. Acabó de estocada que atravesó y otra más caída para ser sólo aplaudido cuando bien se le pudo llamar al tercio en inclusive, por qué no, otorgársele una oreja por el puro mérito y valor del trasteo. En su segundo, de nombre “Apostador”, el espada murciano a pesar de algo de viento jugó bien los brazos en elegantes lances a la verónica. Otro astado débil al que Paco con poder en su muleta y evidente torerismo, por los dos perfiles y una clara actitud terminó desengañando al toro para cuajarle una faena brillante y de mucha importancia pues todo lo que hizo con la sarga tuvo exposición y aguante, intercalando un molinete, el desdén, la vitolina, el pase de trinchera, los de pecho y de la firma, se metió entre los pitones, volvió a engarzar derechazos y naturales de gran dimensión, abrochando su quehacer con ajustadas manoletinas. Se tiró a matar y dejó una estocada caída para hacerse de un valioso apéndice.

Al primer ejemplar que le tocó en suerte, el matador igualmente hidrocálido  MARIO AGUILAR se mostró voluntarioso con el capote. En el tercio de varas se hizo aplaudir el joven picador Guillermo Cobos. Con la franela, a un ejemplar soso y débil, intentó torearlo para lograr alguno que otro derechazo pero sin aseo. Acabó de estocada honda, trasera y desprendida para escuchar algunas palmas. Y en el burel que cerró el festejo, Mario lanceó con buen empeño. Vino en el tercio de varas un aparatoso tumbo a Guillermo Cobos y la faena de Aguilar a otro astado débil y soso la comenzó por alto y después caminarle con prestancia pero hasta ahí, el villacarmeleño se empezó a complicar y por ello tuvo que estar el torero con voluntad, logrando cristalizar momentos aislados con la mano derecha lo mismo que por naturales. No atinó con la espada y fue despedido con silencio.

FICHA
Aguascalientes. Décima corrida de la Feria Nacional de San Marcos. Coso Monumental. Entrada: Menos de media en tarde de mucho calor. Toros bien presentados y con edad de Villa Carmela, siendo débiles en términos generales y muy complicados. Fabián Barba: Una oreja y al tercio. El murciano Paco Ureña, quien debutó en esta plaza: Palmas y una oreja. Mario Aguilar: Palmas y silencio. INCIDENCIAS: Ovacionados puyazos de los picadores Jorge Morales y Guillermo Cobos en los toros corridos en segundo y tercer lugares, respectivamente. Y aparatosos tumbos sufrieron los varilargueros Cruz Prado en el cuarto y del mismo Guillermo Cobos en el sexto.

Fuente: “suerte matador”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

También puede interesarte: