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Novillada de abono en Sevilla. Galdós se queda a las puertas…

Publicado en El Correo de Andalucía

El novillero peruano cortó dos orejas que pudieron ser tres si el presidente hubiera atendido la petición. Causó grata impresión Álvarez y Ruiz Muñoz resultó herido

Joaquín Galdós despachó tres novillos por el percance de su compañero y logró momentos de enorme calidad aunque sin lograr apurar a sus enemigos

Galdós estuvo fresco, capaz y resolutivo pero le faltó pasar esa raya que habría disipado cualquier duda. El caso es que había enseñado su buen concepto del toreo con un segundo afligido y acobardado al que supo torear con trazo firme, acento personal y capacidad de resolución. La impresión no podía ser mejor pero el novillero peruano no llegó a exprimirse por completo a sí mismo con un cuarto –el que mató en lugar de José Ruiz Muñoz– al que se acopló en la primera mitad de una faena, brindada a su paisano Roca Rey, que adoleció de algo fundamental: una colocación más comprometida que habría calentado el agua de verdad.

Progresivamente rajado, el novillo también acabó de enfriar el panorama aunque la oreja, con toda justicia, iba a ir a su talega. Lo mejor, definitivamente, iba a llegar con el sexto, al que cuajó una faena acompasada, de cintura rota y medias alturas, siempre templada, que estuvo a punto de franquearle la ansiada puerta.Galdós se relajó de verdad y llegó a torear al animal –de muy buena condición– con sentido de la escena y valioso trazo al natural. La oreja estaba en la mano aunque, una vez más, había faltado ese puntito que marcara la diferencia y convirtiera el doble trofeo en indiscutible. Galdós puede y sabe. Si aprende a querer un poco más no habrá dudas.

El cartel lo había abierto el cada vez más veterano Ruiz Muñoz, sobrino nieto y clónico de Curro Romero que no ha conseguido evolucionar en las tres temporadas que lleva como novillero con picadores. Busca la composición, un toreo de acompañamiento en el que pesa demasiado el poderoso espejo en el que se mira pero para torear hay que dominar y Ruiz Muñoz no encontró nunca el acople que le brindaba ese noble primero. Sus dudas le acabaron jugando una mala pasada y después de ser alcanzado de mala manera sufrió una cornada imperceptible de la que tuvo que ser operado en la enfermería después de acabar con su enemigo. Cotiza a la baja.

El tercer espada de la tarde era un sevillano que se presentaba en la plaza de su tierra. Jesús Álvarez se ha forjado como torero lejos de la Giralda y maneja los trastos con sentido clásico, formas impecables y personalidad diferenciada. Estuvo muy por encima del distraído e inválido tercero, al que toreó mucho mejor de lo que merecía. Álvarez volvió a interesar con el desinflado quinto, al que trasteó con limpia naturalidad. Hay que volver a verlo.

A. R. del Moral

A. R. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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