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Paco Villaverde pone el dedo en la yaga por cuanto los sentimientos y la sensibilidad suponen en el arte del toreo

El gran aficionado y escritor valenciano acaba de publicar un extraordinario artículo en el que descubre la verdadera entraña del toreo que distingue a Enrique Ponce sobre el resto de la torería pasada, presente y quizá hasta futura.

Desgraciadamente, no somos muchos los que sentimos así el toreo. Buena prueba de ello, son las injustas barbaridades que algunos escritores con fama de ser grandes y no pocos críticos supuestamente especialistas están manifestando a propósito de la por todo histórica tarde de Enrique Ponce en la plaza francesa de Istres.

Una vez más, los franceses nos llevan la delantera en organizar y en saber sentir esta nueva modalidad del toreo que puede convivir junto a la música sinfónica en una simbiosis maravillosa. Un maridaje que, lejos de ser algo criticable y hasta despreciable para unos cuantos estúpidos, está abriendo las puertas de par en par al toreo capaz de convivir con una de las artes más sublimes como es la música.

Se han agarrado al smoking que lució Ponce durante la lidia de los dos últimos toros en su memorable actuación frente a seis, para atacarle despiadada y burdamente. Pero el gran maestro valenciano, lejos de sentirse perjudicado, está viviendo los días más felices de su larga vida profesional, sabiéndose admirado por millones de aficionados de todo el mundo por la enorme repercusión mediática que ha provocado su muy especial actuación. La tercera de esta modalidad tras las dos del año pasado, también en dos plazas francesas, la de Nimes y la de Mont de Marsan.

Lean detenidamente este artículo de Paco Villaverde con el que estoy por completo de acuerdo.

José Antonio del Moral

Ponce e Istres, más allá de la herejía

Hace muchos años, recuerdo que fue en la celebración del ciento cincuenta aniversario de la plaza de Bocairente, La Serreta creo que se llama la preciosa plaza que usurpa la mitad de su espacio a la montaña, se confeccionó un cartel en el que estaba incluido José Maria Manzanares, el padre, porque después de lo de Madrid de este año el hijo ha adquirido derecho propio a portar el nombre ya legendario. Aquel día Manzanares realizó una faena increíble, por bella, pero sobre todo porque no se esperaba que a un coso de tercera categoría, por muy cuco y con solera que sea, pudieran acudir las musas al sentimiento de un torero extraordinario, pero ciertamente irregular. Sinceramente, aquel día entendí, sobre todo una cosa, que el toreo, compuesto de una materia indefinida e intangible, puede suceder en cualquier sitio, que no hay que tener prejuicios para disfrutar y sobre todo que los contextos se llenan de coherencia por sí solos sin necesidad de pertenecer a nada y sin que tengan la necesidad de volver a suceder. Aquel día titule la crónica – El Templo no hace a la iglesia-

El domingo pasado Ponce se encerraba, en la plaza de toros de la francesa Istres, El Palio creo que se llama, con seis toros, tres de Juan Pedro y tres de Cuvillo. Al final cuando torea Ponce parece fácil enjuiciar el comportamiento de los toros, pero yo he llegado a la conclusión de que no, que es mas difícil porque solo sabes lo que llegó a dar ese toro con Ponce, pero nunca sabrás lo que hubieran supuesto esos toros en otros capotes, muletas y hasta vestidos de torear ( creo que fue el indulto número 45) Hizo envestir al manso, al Geñudo, le dieron la vuelta al ruedo al pastueño, con el que mantuvo un diálogo de torería de siempre, un diálogo con Navegante a ritmo de viento cálido, templado y despacioso, inusitadamente despacioso hasta que enterró su acero en la bravura del toro y mandó a Navegante a redimir a sus antepasados con un paseo lento por la periferia circular del mundo del toreo; le cortó un rabo a “Navegante” e indultó al animoso de Cuvillo.

Loud Red nos invita a caminar por la parte salvaje de la vida, para desbrozar caminos que otros andarán con normalidad asumida.

Ponce nos invita a la reflexión después de finalizar el espectáculo cuando dice – Puede ser una de las tardes mas emotivas de mi vida-

Oiga!! que yo también me quedé de piedra.

¿Como un torero que ha vivido el éxito en todas sus dimensiones y en plazas con cincuenta mil personas gritándole “Torero, Torero, Torero” puede decir esto después de torear en una platica con, no sé cuantas, cuatro, cinco mil personas? Esto es para pensar, pero para pensar después de reflexionar y no dejar llevarnos por las primeras y sencillas conclusiones; recordemos aquella definición del concepto “Populismo” – Dar una respuesta fácil a una cuestión compleja-

He querido esperar unos días para asumir el acontecimiento, incluso mas allá del hecho loable de que este acontecimiento ha servido para abrir noticia en muchos medios mudos habitualmente.

He leído lo que ha llegado a mis manos, a favor y en contra, por cierto siempre pensé que el cultivar la cultura servia para explicar las cosas sin coger atajos en forma de insultos y descalificaciones poco gratificantes, aunque sea la catedral de Burgos o la de Salamanca. La verdad no casa con el insulto, de la misma manera que la hipérbole en el alago no resulta convincente.

No seré yo el que tenga que demostrar nada al respecto de mi alistamiento al lado de la ortodoxia, como diría el castizo <<No soy dudoso>>

Ponce tenía una ilusión, una idea, un sueño, llevar su toreo al viento, ese día casi literal, un viento que se pudiera fundir con ambientes creados bajo otros parámetros emocionales, unirse a notas musicales distintas, ligar con ritmos casi profanos, alienarlos de otra atmósfera donde el compás de su toreo pudiera encontrar cobijo mas allá del paso doble, incluso si era necesario comprobar como se vive el toreo desde otra piel, pero no una piel cualquiera, una piel que le pusiera etiqueta de lujo al viaje astral que pretendía su cuerpo salido de su piel de bordados y oro para encerrarse en el azabache y terciopelo de un esmoquin.

Ponce tuvo una idea y ese día bajaron las musas para iluminar a un artista único, como único era Paco de Lucía y se le criticó hasta la saciedad por parte de los fundamentalistas del flamenco cuando fusionó su guitarra flamenca con los dioses del Jazz, el Blues, el Rock, como lo hizo luego Camarón y esto inundó de nuevas tendencias y nuevos caminos para un estilo flamenco que bordeaba la desaparición o el acorralamiento en getos o reductos del sur.

Ponce quiso caminar por la parte salvaje de la vida para acercar la tauromaquia a otras artes para que sean comprendidas por otras sensibilidades, para que lleguen a la sensibilidad de otras gentes que no entiende este arte por la senda que lo lleva casi al matadero. Y lo mejor de todo es que Ponce se sintió feliz porque descubrió que la conjunción de su idea con la realidad fue perfectamente asumible por lo que en un momento determinado su cabeza ideó y eso amigos es lo sublime del ser humano con su yo exterior, entender que lo que piensas y crees que te puede ofrecer emocionalmente es así como lo apostaste.

El mismo lo ha dicho, <<Tal vez no vuelva a ponerme nunca mas un esmoquin para torear, pero ese momento fue..>> Nadie mas respetuoso que el de Chiva para con los cánones del toreo, después de veintisiete años no tiene que demostrar nada, en ningún sentido y si después de tanto tiempo no han sabido comprender el acontecimiento aquellos que han sido y son gente aficionada y entendida, creo que deberían de reflexionar y entender que fue Paquiro el que uniforma al toreo y también le pusieron pegas… y no estoy diciendo que se tenga que torear con otras indumentarias, alguna reflexión ya escribí al respecto, pero si deberíamos de tener los ojos puestos en el camino que Ponce nos ha desbrozado para que el toreo avance hacia los nuevos tiempos.

Se habrán dado cuenta de que no he hablado de no se cuantas orejas y todo aquello, no. La reflexión va por la dimensión que puede tener de cara al futuro de la fiesta la idea, casi de hereje, de Enrique Ponce: Un genio de la vida.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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