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4ª y última de la Feria de Julio en Valencia. Román desoreja al sobrero de Algarra

Andrés Amorós en ABC

Rafaelillo logra un trofeo en el cuarto toro de Cuadri, que lidió una seria y complicada corrida

Se hace corta una Feria de Julio de sólo cuatro festejos: sentimos que acaba de comenzar cuando ya concluye. Los cambios sociales –y la economía– mandan, ya lo sé, pero, ¿qué diría Rafael Duyos, que la cantó, en sus poemas?

En el último festejo, centran el interés los toros de Cuadri. El cartel parece descompensado: un veterano, experto en estas lides, junto a dos jóvenes valencianos, que torean esta divisa por primera vez. Ha sido una gran corrida… para verla desde el tendido: toros muy serios, complicados; algunos, se paran. A Román le toca un buen sobrero: corta orejas y sale a hombros; Rafaelillo, un trofeo de mérito, a un serio cuadri.

 

Rafaelillo vivió una de las mejores tardes de su vida en la Feria de Julio del 2014, con el toro «Trastero», un magnífico cuadri. El primero es noble pero tardea mucho. Rafaelillo, que lo ha recibido con una larga de rodillas, se mete en su terreno; tragando, logra algún natural de categoría. La faena no es redonda pero tiene vibración. Mata a la tercera y saluda. Aplauden de salida al cuarto, grandón, de 600 kilos; le pegan mucho en varas. Saluda José Mora. Rafaelillo lo lidia con recursos, sabiendo muy bien lo que hace, en una pelea emocionante, a la antigua, y mata bien: oreja de ley. Da la vuelta al ruedo con el niño Adrián, partidario suyo, al que había brindado.

Roman.

Ésta es la primera corrida que torea en España el valenciano Pascual Javier, después de su alternativa, en su tierra, en el 2013. Desde entonces, sólo ha actuado en México. En el segundo, que embiste encastado pero flaquea, logra muletazos templados, aprovechando la nobleza del toro, que se para pronto. Una labor muy digna, rematada con media estocada. El quinto va bien al caballo; acosa a los banderilleros; se para, en la muleta. El diestro no se amilana pero no logra el brillo y mata caído.

El simpático Román toreó en Fallas y confirmó en San Isidro, con cierto éxito. (Creo que va a volver a Las Ventas en agosto). Antes, estuvo parado un año entero. Devuelto el tercer cuadri, que renquea, recibe al sobrero de Algarra con lances vistosos. El toro hace floja pelea en varas pero va a más (saludan César Fernández y El Sirio) y resulta excelente, en la muleta. Lo recibe con los habituales pases cambiados, en el centro, que levantan un clamor. El toro no para de embestir y Román, muy arropado por sus paisanos, lo aprovecha, ligando buenos muletazos, en la misma boca de riego, con decisión y estética. Estocada: dos orejas y vuelta al ruedo a «Fusilero», que muchos protestan. (Ha sido excelente, para el torero, pero sólo en el último tercio). El último, de 640 kilos, recibido con aplausos, va de largo a un caballo y al otro, pega arreones, persigue a los banderilleros. ¡Un regalo! Román se dobla, como corresponde, sufre alguna colada de aúpa, machetea y pasa un calvario con la espada. Dios le vino a ver con el sobrero anterior. Se ha librado de la enfermería y ha salido a hombros: ¡Doble enhorabuena!

Concluye el festejo –y la Feria– de noche. Recuerdo a Antonio Machado: «Ya va subiendo la luna/ sobre el naranjal:/ luce Venus como una/ pajarita de cristal». Y su melancólica despedida: «Valencia, de finas torres/ y suaves noches, Valencia,/ estaré contigo/ cuando mirarte no pueda…» ¡Hasta las próximas Fallas!

 

2 Resultados

  1. Juan dice:

    Grande, grande Román.

  2. joselito dice:

    ¿Porqué en una corrida “torista” como es la de Cuadri y que también tiene su público, los sobreros son de un encaste tan “moñas” como el de Algarra? ¿Acaso en una corrida de Algarra alguien pondría sobreros de Cuadri? Bueno, si torea El Juli sí porque en Nimes, mataba la de Miura y los sobreros fueron, como no, de Garcigrande. Pero ayer toreaba Román, no el Juli. Claro que ser apoderado por el empresario de la plaza puede tener sus ventajas, supongo. Eso sí, con ese toro, que era una “perita en dulce” y al que prefirió no picar para que no le fuera arrastrando por el suelo, el chaval estuvo magnífico y se ganó las dos orejas que todos, yo incluido, pedimos con fuerza. A continuación, cagada del Presidente. Vergonzoso que a un toro que solo se le pega un picotazo se le de la vuelta al ruedo en una plaza de Primera. Vuelta que fue muy protestada ruidosamente por los buenos aficionados que, gracias a Dios, aún quedan en Valencia. Pero en el sexto cambiaron las tornas. Un “tío” de 640 kilos, con una cornamenta pavorosa y con unas intenciones nada amigables hicieron que Román, poco placeado, todo hay que decirlo, sucumbiera de forma escandalosa. Me sabe muy mal por el chaval pero fue tal el petardo que pegó con el de Cuadri que yo creí que por vergüenza torera, se negaría a salir a hombros pese a las dos orejas cortadas porque no le pudo en ningún momento de la lidia y lo mínimo que se le exige a un tío que acepta el reto de vestirse de torero es que, sea como sea el toro, al menos que esté digno. Y Román en el sexto no lo estuvo. Claro que el 90% del escalafón tampoco lo habría estado. Quitando a los Rafaelillo, Escribano, Castaño… y los pocos acostumbrados a batallar con esta clase de TOROS. De las figuras creo que solo Ponce y el juli se hacen con él. El resto tengo mis dudas. Y de los nuevos, pues son muy valientes pero también tengo mis dudas. Pero si llegan a hacerse con él, seguro que Roca Rey no le hace a ese “tío” ni medio pase cambiado porque va por el aire al primer intento y López Simón no se mete entre los cuernos como suele hacer porque si lo hace lo destroza. “Gracias” a Simón Casas, ayer pudimos ver que hay dos clases de toros: el toro que te permite pegarle pases cambiados, desplantes, arrimones, darle 100 pases y hacer toda clase de florituras. Y el TORO que te obliga a apretar bien los dientes, a echarle muchos, pero muchos cojones y a estar alerta permanentemente porque si te descuidas vas por el aire. Y si puedes le pegas dos o tres tandas limpias porque a la cuarta te busca. Dos formas distintas de concebir el Toreo. Una como una especie de Ballet (donde se puede morir, eso sí) y otra, como una especie de circo romano. Es evidente que la mayoría del público actual se inclina por lo primero (yo no) pero no olvidemos que el Toreo caló más en la sociedad y los toreros fueron considerados héroes en épocas en que el toro era una auténtica fiera y la lidia era a vida o muerte. Ahora que el toro es “colaborador”, que se torea como nunca, que jamás se ha toreado tan cerca, resulta que gran parte de la sociedad “pasa” totalmente del toreo y los toreros para muchos ya no son héroes, ahora son asesinos. Que tengan esta visión tan distorsionada, manipulaciones al margen, indica que algo estaremos haciendo mal al respecto ¿no?

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