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Lo que vi por televisión: Ponce puso boca abajo a toda la historia del toreo

Sublime despliegue de sensibilidad y torería en una faena para la historia

No es lo mismo ver una corrida de toros en la plaza que verla por televisión. No es lo mismo y maldigo mi destino por no haber podido estar este año en Santander. Pero a través de la pequeña pantalla se descubren matices que no pueden percibirse in situ.

La tarde de ayer, 26 de julio de 2016, pasó a la historia del toreo no porque Enrique Ponce nos ofreció una memorable actuación como tantas y tantas acumuladas en su larguísima carrera profesional, sino porque con su grandiosa faena al extraordinario cuarto toro de Miranda y Moreno llamado “Bendecidito” puso boca abajo a toda la historia del toreo. Y no exagero. He visto mucho en mi mida y ayer vi algo que trasciende al toreo como una de las más señeras obras de arte.

La conclusión que sacamos de tamaña obra llegó por varias razones: Solamente un torero que acumula tantísimos años consecutivos como máxima figura puede conseguir semejante maravilla. La seguridad en sí mismo en el caso de Ponce es inaudita, inigualable e inalcanzable. Su poderío tantas veces demostrado con reses de toda clase y condición se ha decantado hasta tal punto que resulta absolutamente lógico que, si con los toros complicados ha venido logrando convertir el agua más amarga en vino de altísima gama, cuando le cae en sus manos un toro como este “Bedecidito” logre sublimarse a sí mismo hasta grados de inigualable perfección y belleza. Por esto mismo, Enrique se puede permitir el lujo de convertir el toreo en un ballet digno de los escenarios más prestigiosos que enmarcan la historia de la danza. Tanto es así, que a nadie le chocó ni le molestó sino todo lo contrario que la imperecedera obra maestra fuera amenizada musicalmente por la banda sonora de la película “La Misión” que compuso el grandísimo Ennio Morricone. Magníficamente interpretada por la banda de música de la plaza de Santander, si torear al compás es privilegio de muy pocos, logarlo cual lo hizo ayer Ponce al compás de esta música es como torear en el mismísimo Cielo con Dios como principal espectador. Y es que, ese compás, lo adecuó perfectamente a una melodía tan romántica como rumorosa. El altísimo grado artístico que la logrado Ponce en estas inacabables postrimerías de su carrera no lo ha conseguido ningún otro torero de cuantos hayan existido. No hay ni hubo ni quizá habrá nadie que puede igualarle.

Pero hay que añadir un importantísimo matiz que explica la clamorosa síntesis profesional de Enrique Ponce. Su natural bondad personal. Su equilibrio vital. Su armoniosa sencillez.  En definitiva, su ser humanamente un hombre realmente tan excepcional como poco común. Para llegar a ser y a hacer lo que hizo ayer tarde Enrique, hay que ser un santo. Y Enrique Ponce lo es en vida.

Sin embargo a lo dicho, los que vimos la corrida por televisión no solo gozamos hasta el llanto, también sufrimos durante los mejores momentos porque los comentaristas no cesaron de hablar parloteando durante la faena en vez de permanecer callados para que el mágico momento no resultara ensuciado. Parece mentira que un arista como lo fue Emilio Muñoz no se diera cuenta de este matiz. Imperdonable.

Pero volvamos al elogio porque, además, ayer se dio la circunstancia que, con este toro, Ponce superó el record de Lagartijo en número de toros matados. Una efeméride que por sí misma merecería un antológico libro.

Por suerte y gracias a la avanzadísima modernidad de las técnicas, esta faena podremos volver a gozarla cuantas veces queramos. Será disponer de un acontecimiento tan grandioso como inolvidable.

La corrida de Miranda y Moreo fue buena en su conjunto aunque desigual por lo que la suerte también se repartió desigualmente. Que Enrique  Ponce resultara el único triunfador de la tarde actuando junto a dos jóvenes toreros, uno de ellos, máxima novedad del momento como es este año el arrollador limeño Andrés Roca Rey, es también motivo del comentario que voy a hacer.

Ayer vivimos palpablemente lo mismo que en otras ocasiones hemos podido percibir cada vez que un gran torero en su máxima sazón profesional ha logrado uno de sus cenits artísticos en presente compañía de otros toreros menos avezados aunque también estupendos. Ese “y ahora qué hacemos” después de lo hecho por Enrique Ponce en el cuarto toro, tomó ayer carta de naturaleza porque la histórica faena del gran maestro valenciano cayó como una losa una vez concluida la apoteosis a la vez que los tendidos continuaban felizmente afectados por el inagotable éxtasis que habían gozado y, por qué no decirlo, también gratamente sufrido.

No es cuestión de infravalorar lo conseguido por el siempre valentísimo Roca Rey frente a un lote que no fue el que su toreo requiere aunque tampoco él anduvo tan atinado como acostumbra y, menos aún, el ayer desdibujado y hasta pesado Juan del Álamo que, para su desgracia, desaprovechó la calidad de sus dos oponentes.

Y dicho esto, vayamos con lo que para el toreo en estos momentos supone esta maravillosa eclosión poncista y el obligado respeto que merece tan admirable artista. ¿No les parecen a ustedes, ahora más que nunca, injustísimas las groseras chanzas que se hicieron cuando Ponce toreó vestido de smoking dos toros de los seis que mató en su por todo memorable jornada en la plaza francesa de Istres? ¿No les parece una tristísima miseria que en Valladolid se haya prescindido de su presencia por el capricho maligno de otro torero tenido por genio que apenas torea dentro de una organización cuasi mafiosa y ayudado por un descomunal marketing?… Meditemos…

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

12 Resultados

  1. Juan dice:

    LO MINIMO QUE PODEMOS HACER LOS AFICIONADOS ES DARLE LAS GRACIAS AL MAESTRO ENRIQUE PONCE POR TODO LO QUE ESTA APORTANDO AL MUNDO DEL TORO, esto se lo debemos agradecer y tener en cuenta cada día que pasa, que Grande es este torero.

    Gracias TORERO

  2. Arturo Sanchez dice:

    Lo que no entiendo es la crónica de El Mundo. O yo soy muy cortito o el crítico le pega un palo al maestro. ¿Por qué? ¿Acaso no vio la que es la mejor faena de esta y muchas temporadas? ¿O acaso no la quiso ver por extrañas razones? Inexplicable lo de este sujeto

  3. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    Es que ya está José Tomás por medio…. Lo que publicó sobre Valladolid le dejó con el trasero al aire… Lo malo es que le copiaran los demás…. Este faenón de Ponce les ha estropeado el pasodoble…

  4. joselito dice:

    Lo que me pregunto yo es ¿qué pasaría por la cabeza de Juan Del Alamo y también de Roca Rey después de ver lo que hizo el maestro? El pobre Juan, que salió a continuación y se tiró más de 10 minutos pegando pases sin parar se diría ¿Y qué cojones tengo yo que hacer ahora para llamar la atención del público? Y estoy seguro que al peruano también le influyó porque aunque salió con ganas y el sexto no fue un buen toro, se le vio más espeso que otras veces. Normal porque después de lo que Ponce hizo ayer,a ver quien superaba eso. Y por cierto, según dijeron en el Plus, en su segundo toro superó numéricamente a Lagartijo. ¡Y menuda forma de celebrarlo se marcó el tío! Olé

  5. Curro Albérchigo dice:

    Para mí lo más destacable de la tarde fue la total inoperancia de Juan del Álamo, en caída libre desde que Rui Bento está con él.

  6. Fmontini dice:

    Volvere a repetir lo que hace años sostengo Ponce es el mejor de los toreros y digo esto aceptando que soy uno de los mas tosudos Ordoñistas que ha existido, pero lo de Ponce esta mas alla de los partdismos y el que no lo entienda o lo niegue, o no lo disfrute……. Es que de toros no entiende ni entendera nada y no es de tarde en tarde…….. Ni toreando tres al año, ya son 26 temporadas repitiendo lo mismo y cada vez mejor, tecnicamente, plasticamente y todos los …..mentes que querramos inventar. Lo de ayer fue de lo mejor que le hemos visto pero quiza a la misma altura de otras cien o mas faenas de la misma calidad.
    No ha habido nadie mejor que el!! Y las figuras del toreo hubieran sido igual figuras en cualquier epoca o circustancia.

  7. bormode dice:

    Señor del Moral, ¿qué tiene que ver aquí JT? Vaya obsesión. Da gusto leerle, pero da grima contemplar sus obsesiones.

  8. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    Mi obsesión durará mientras viva porque José Tomás y su mafia quisieron “matarme” profesionalmente en varias ocasiones… Si hubiera sido por ellos, yo estaría desde hace mucho tiempo en mi casa… ¿Estamos? Ustedes los tomasistas irredentos también se obsesionan conmigo… Lo que tiene que hacer usted y todos los que le secundan es no leerme. !Que ganas de sufrir Santo Dios!

  9. joselito dice:

    Quiero aclarar que por falta de tiempo, hice algo que no suelo hacer y es dejar mi opinión antes de leer su crónica. Por eso repito en el comentario cosas que usted ya había dicho. Pero fue tan intensa la emoción de esa, o mejor, de esas dos faenas, que estaba ansioso por expresarla en está página. Ahora acabo de leerlo todo con tranquilidad y me he dado cuenta. Les pido disculpas.

  10. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    Cada cual es cada cual. Mi obsesión antitomasista se debe a los varios intentos de “matarme” profesionalmente. Y yo me defiendo

  11. Arturo Sanchez dice:

    Anoche volvi a ver la faena de Ponce y cuanto más la veo más asombrado estoy, que dificil es describir lo que Enrique hace y crea….
    Esa faena bien puede definirse como belleza, el toreo de Enrique fué un cosmos, todo lo que hace está controlado por su mente y su más destacado medio de proyección es la imagen proporcionada a todos quienes le vimos. Hace cosas, crea cosas, imagina lo que puede llegar a ser realidad con su técnica delante de un toro y lo proyecta a todo el mundo.
    Su toreo de desarrollos complejos es armonizado con una ciencia tan exacta que la combinacion armonica de todas las partes complejas proporciona el resultado agradable del conjunto como obra final.
    La faena de Enrique fué ¡geometria pura! Y como a los buenos aficionados nos gusta ver el toreo bueno (por tanto agradable) de modo que el toreo geometrico tan armonioso que Enrique hizo fué la manifestación de lo que es la belleza en su más amplia consideración.
    Tremendo fué tremendo lo que vimos!!!

  12. joselito dice:

    Yo creo humildemente que es la mejor faena que he visto en mi vida. Gracias, maestro, el
    Mejor Torero de la Historia sin duda

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