enrique-ponce--647x350

La sinfónica revolución de Ponce

Lo llevaba rumiándolo, pensándolo,  soñándolo…. y empezó a ponerlo en pública práctica el año pasado en la corrida homenaje por sus bodas de plata en el Coliseo Romano de Nimes. Esa mañana pasará a la historia porque Enrique Ponce no solo triunfó apoteósicamente y salió a hombros por la Puerta de los Cónsules tras matar cinco toros en un mano a mano con Hermoso de Mendoza… Esa mañana toreó al compás de varias piezas sinfónicas y hasta practicó la suerte de matar paralizando perfilarse mientras un joven barítono italiano cantó el “Nesun Dorna” de la ópera “Turandot” de Giacomo Puccini. Justamente al entrar a matar y rodar el toro a sus pies, el varítono terminaba su bellísimo canto. Y los graderíos del Coliseo estallaron en una catarsis colectiva como nunca habíamos visto en nuestra vida.

La segunda ocasión sucedió poco tiempo después del año pasado en otro homenaje en la también francesa plaza de Mont de Marsan. Allí mató tres toros de Victoriano del Río en un mano a  mano con Fandiño y volvió a lo mismo que en Nimes solo que ya ensayado y con mayor perfección si cabía..

Y cupo, cupo en mayor grado aún hasta el general delirio solo con seis toros en la también francesa plaza de Istres. Un desideratum inenarrable que, una vez concluso, provocó una polémica entre los que lo vimos y los que no le vieron a cuenta de que el maestro lidió y mato los dos últimos toros vestidos de smoking.

Pero esta misma temporada, fue en Santander donde sucedió de la misma guisa sinfónica la que quizá haya sido la gran faena del siglo pasado y del que ahora lleva 16 años del siguiente. Y esta vez, para que nadie se atreviera a ponerlo en duda, miles y miles de personas de todo el mundo pudieron gozarlo a través de la televisión. Así se universalizó esta nueva tauromaquia que conjunta tres artes: el del toreo, el de la música sinfónica y el del gran ballet porque solamente un diestro dotado cual maestro de la danza es capaz de torear lentamente acoplado al animal y a la melodía que ameniza este portento artístico.

Por lo visto, ayer mismo lo repitió en la plaza del Biblio de Gijón…

Así pues, toda una nueva revolución artística del toreo que para Enrique siempre fue un compendio de todas las bellas artes. Solo que, este pensamiento, lo está poniendo en práctica cual sueño hecho realidad…

 

En una entrevista del periódico “Expansión”, que pasamos a reproducir, Enrique Ponce habla ya sin ambages de de su nueva tauromaquia.

 

“Quiero crear un espectáculo que vaya más allá de la corrida de toros”

POR JUANMA LAMETMADRID

El diestro de Chiva, que vive “un momento de plenitud muy grande”, prepara un nuevo concepto de tarde de toros, fusionando el toreo con la ópera, la pintura y la música clásica.

En la plaza, bajo el fuego de la canícula, hay un hombre solo frente a una bestia de 503 kilos. Pero disfruta. Torea tan a placer que se olvida del miedo. Suena ‘El oboe de Gabriel’, de Ennio Morricone, y Enrique Ponce arrastra la muleta a compás, como coreografiando la faena en el albero de Santander. De repente, rota ya la figura, manda a la banda de música atemperar el ritmo de la canción. “Tocad más despacio, templadito”. Y sigue toreando, más lento y suave aún.

Este momento define a la perfección la plenitud que vive el maestro de Chiva, una leyenda con 27 temporadas a cuestas y la espiritualidad más a flor de piel que nunca. Instalado en la “madurez acrisolada” de la que hablaba Gerardo Diego, tiene aún un gran sueño por cumplir: fusionar la música clásica, la ópera y la pintura con el toreo. Para ello ha creado la empresa Crisol by Enrique Ponce, destinada a romper las costuras de la corrida tradicional.

– Hay una frase de Belmonte muy manida pero muy cargada de verdad: “Se torea como se es”. Siendo esto así, ¿el Enrique Ponce de 2016 es una persona en plenitud? ¿Se ve en uno de sus mejores momentos?

Sí. Comparto la frase. La evolución de mi toreo ha sido constante y en estos momentos estoy en una plenitud muy grande, toreando con un poso y una madurez que te da el tiempo. Siempre me he preocupado de mejorar, de ir a más, y creo que se está notando. De hace tres o cuatro años para acá ha habido un avance importante en mi toreo y pienso que en estos momentos sigo subiendo peldaños.

– Se le ve más asolerado, desmayado, acaderado… ¿Esa evolución es consustancial a la madurez? ¿Se gusta más ahora?

La base es la misma: siempre he sido un torero con un concepto natural, nada forzado y más bien vertical, pero sí es cierto que ese poso que te da el tiempo se está dejando ver de una manera muy especial, incluso mi forma de sentir también ha evolucionado. Ahora me siento mucho más en cada cosa que hago que cuando tenía veintitantos o treinta años. Hay una parte espiritual que con el tiempo he ido descubriendo y que ha hecho que mi toreo gane quilates, pero dentro de mi concepto; nunca he buscado forzamientos. No cabe duda de que esa parte interior y espiritual es algo que se refleja en la plaza. Y a veces no lo sabes explicar. El toreo tiene muchísimo de espiritualidad: hay una conexión con tu sentimiento que sale y conecta de una manera grandiosa con los tendidos. No sé cómo ni por qué, pero ocurre.

-Se vio con más claridad que nunca en su última tarde en Santander. En la faena al cuarto (al que le dieron la vuelta al ruedo, desorejado) se le vio disfrutando, en la cara del toro, de esa espiritualidad inefable de la que habla.

Sí. Hubo un momento mágico, es cierto, lo mismo que en Istres o incluso en Madrid o en Sevilla. Esa parte espiritual de la que hablamos ha ido aflorando en las últimas corridas de forma muy continuada. El año pasado hubo muchos momentos en los que ocurrió también: Nimes, Gijón… pero lo de Santander lo vio toda España por las cámaras [de Canal + Toros]. Podemos analizar esa faena como grandiosa porque el espíritu santo, entre comillas, no solamente se apareció en la plaza, sino que traspasó las pantallas de televisión.

– …Contradiciendo a Rafael de Paula.

Exacto.

– Dice Vargas Llosa que usted le recuerda a qué extremos de perfección puede llegar la tauromaquia. ¿Se siente ya satisfecho, o sigue soñando la faena perfecta que el Premio Nobel cree haber visto pero usted no?

Sí, sí, sigo soñando en el campo. Y cada vez he sido más exigente conmigo mismo, y posiblemente por ello mi toreo haya crecido hasta esta magnitud [actual]. En el campo, toreando becerras, imaginas, te sientes, rebuscas en tu toreo con tu gente y tus amigos… y no paras de soñar. Es uno de los secretos de por qué me he mantenido 27 años ahí, porque me considero un loco de esto. Hay veces que yo mismo me digo “macho, relájate, que estás loco perdido”. Y es porque me gusta soñar en ese momento perfecto, que es difícil hasta en sueños. Ni siquiera cuando sueño me sale perfecto. Un lance en el que sientes que has alcanzado esa perfección soñada… con eso basta.

– Y cuando no tenga esa ilusión, ¿qué?

Sin ilusión no podría estar delante de un toro. Se notaría. El vestido de torear es transparente.

– Y el día que deje de tener miedo…

Siempre lo tenemos. Todos. En algún momento se te olvida, cuando estás muy a gusto en una faena. Lo de Santander fue tan bello que no sólo a mí se me pudo olvidar en algún momento que me estaba jugando la vida, sino a la gente también. Eso es grandioso que la belleza supere a la emoción.

-En aquella faena estaba usted tan entregado que en un momento se puso a dirigir a la banda de música.

(Risas). Sí, yo estaba tan dentro de la faena que toreaba al compás de la música, y para conseguirlo la música no podía acelerarse. Les señalé [con el brazo] que “templadito, despacio”. Dirigí aquello. Hay un avance en el toreo con este tipo de música clásica, que no es para todos los días. Torear al compás de Ennio Morricone es diferente. Estamos cansados de escuchar todo el tiempo los mismos pasodobles. Cuando se torea al compás de esa música [clásica], la faena llena el escenario.

– ¿Qué tiene de ópera el toreo?

Para mí tiene mucho. Cada torero se adapta más a una música o a otra, dependiendo de su concepto, pero el toreo tiene mucho de ópera. Una aria se le pones a una faena y es increíble, impresionante. Por ejemplo, Nessun Dorma, de Puccini. Esa música callada del toreo tiene mucho de ópera. La torería es una interpretación. El toreo es como una ópera, y la única diferencia es que en el toreo se muere de verdad.

– Y, hablando de torería, sus faenas vestido de esmoquin en Istres (Francia) han suscitado críticas. ¿Se arrepiente? ¿Lo volvería a hacer?

No, no me arrepiento en absoluto. ¿Lo volvería a hacer? No lo sé, porque eso fue improvisado. Yo llevaba el esmoquin, pero sólo por si acaso, por si la cosa iba bien. Pero no estaba convencido de que lo fuera a hacer. Lo pensé tres días antes, y los zapatos los compré el día antes. Quienes lo critican no estuvieron allí, y sacan de contexto algo tan mágico y emotivo como fue aquello. Nadie que estuviera allí lo criticó. Sabiendo que la música que se iba a interpretar durante toda la corrida [mató seis toros en solitario] iba a ser música clásica y de ópera, con un tenor. No voy a salir en bañador (risas), pero ponerme un esmoquin tras el cuarto toro, cuando llevaba ya seis orejas y dos rabos y había indultado un toro… La tarde iba muy bien, si no lo hago ahí, no lo hago en la vida. Quedaban dos temas por tocar, el Aguila Negra, de Bárbara, y Concierto de Aranjuez [de Joaquín Rodrigo]. Cuando salí con el esmoquin, todo el mundo que allí estaba no lo podía creer, era como “¡guau!”. En ese contexto, lo volvería hacer, por supuesto. Estoy feliz de haberlo hecho, ¡y menos mal que lo hice! En ningún momento falté el respeto a la profesión. Otra cosa es que yo hubiera llegado vestido de esmoquin a hacer el paseíllo… Eso no lo veo ni yo. No, hubo ese momento mágico y dije “¡ahora!”.

-Hábleme de una nueva empresa que se llama El Crisol by Enrique Ponce SL, que está en el registro mercantil, aún sin actividad.

Todavía no se ha hecho, pero lo de Istres fue el aperitivo de lo que es Crisol. Con un par de amigos pensamos en poder hacer un espectáculo que vaya más allá de la corrida de toros, pero con la esencia de la corrida de toros; que eso no se pierda. Muchas veces pensamos qué podríamos hacer para hacer evolucionar el toreo, y no es fácil, porque el toreo es historia y forma parte de una tradición. Salirse de los cánones no es fácil, pero por ejemplo de Istres es una evolución. Vestirse de esmoquin no es algo que vayas a hacer todos los días, pero es algo que es bonito y que ha dado la vuelta al mundo. Y es bueno para la fiesta, por eso el que lo criticó está muy cerrado de mente, o no entiende ese contexto de esa tarde, en ese momento. En Crisol lo que buscamos es fundir y unir todas las artes en torno al toro, para darle grandeza a lo que es el toreo.

– ¿Pero cómo? Con música y qué más, ¿pintura?

Hay una exposición de pintura en la plaza, en las tablas y en los burladeros, por ejemplo. Y a la vez, una soprano, un tenor… Escuchar una ópera en la corrida, incluso, pero sobre todo que las artes se fundan en una plaza de toros y en torno al toreo. El toreo es el arte entre las artes y hay que empezar a rebuscar por ahí. Estoy un poco cansado de escuchar esa frase de los toreros de “es que yo me juego la vida”. Eso está claro, es obvio, pero vamos a emocionar con la belleza también, vamos a ir más allá. No hay un espectáculo con tanta pureza como el toreo, en el que uno se juega la vida, como recientemente hemos comprobado, por desgracia.

– Ya que lo menciona, ¿ha tenido que morir Víctor Barrio para que algunos recuerden que el toro “si te coge, te parte”, como dijo usted una vez?

La pérdida de Víctor Barrio es tremenda y no sirve para recordar eso, porque el que no lo sepa es que es tonto. Por supuesto que un toro te coge con mala fortuna, te parte. La muerte no justifica nada, pero es una realidad. El otro día, hablando con sus padres, les decía: no os preguntéis por qué, no busquéis una justificación. Él era torero y el torero entrega la vida a lo que hace.

– Usted no podrá estar el 4 de septiembre en la corrida en honor a Víctor Barrio en Valladolid, pero donará sus honorarios de Cantalejo (Segovia), localidad en la que él iba a torear también. ¿Cuál es el mejor homenaje que se le puede hacer?

El mejor homenaje es dedicarle tu arte y tratar de que su memoria perdure, que no se olvide. Hablé con Raquel, la viuda, y le propuse ceder a la familia lo que gane ese día. Ella me dijo que sería bonito hacerle un monumento en Sepúlveda. Así se perpetuará su memoria.

– Y qué ejemplo ha dado Raquel. ¿Ha servido también la muerte de Víctor Barrio para desenmascarar la falta de humanidad de un puñado de antitaurinos que no sólo se alegraron de su muerte sino que, encima, echaron sal en la herida de la viuda?

Eso es increíble. Un ser humano normal no puede pensar así. Una cosa es que no te gusten los toros. Otra, incluso, que seas antitaurino. Y otra ya es estar más cerca de ser una bestia o un poseído. Eso no es normal. Esos comentarios en las redes sociales dejan entrever la calaña de alguna gente. Hay antis, la mayoría, que no desean la muerte de una persona, pero hay radicales sin valores humanos que defienden al toro sin ningún conocimiento. Ningún taurino sería capaz de tener palabras como esta gente ha tenido hacia la muerte de Víctor Barrio. Es increíble, es perseguible y es denunciable.

– Maestro, qué valores puede inculcar en sus alumnos un “maestro” que se alegra de la muerte de un torero. ¿Ese caso ha escocido especialmente?

Mucho. Mucha gente me ha parado por la calle para dar ánimo, o me ha dicho “a mí no me gustan los toros, pero ¡¿cómo pueden decir eso?!”. La gente se ha quedado helada por tanto odio. Todos nos hemos sentido atacados, y eso ha hecho que nos hayamos unido mucho más. Yo no tengo muchos mensajes en las redes sociales deseándome lo peor, pero hace poco tuve una amenaza de muerte. Son cosas que uno no puede dejar pasar por alto. El antitaurinismo parte del desconocimiento de la fiesta de los toros. Creen que el toro bravo es… no sé, un animal de compañía, o un animal suelto. ¡Es que el toro bravo no puede estar suelto! ¡Quién va a criar un toro bravo si no lo lidian, con el dineral que vale! Pretenden acabar con una especie.

– Van a por el toro porque es el único animal de los que se matan cuya muerte no se esconde.

Exacto.

– El PSOE y las confluencias de Podemos quieren prohibir los toros en algunas localidades, Ciudadanos parece que va olvidando aquel apoyo a los toros de 2011 y ahora el PP zancadillea a los empresarios taurinos con un pliego de Las Ventas que ha suscitado críticas unánimes. ¿Son los políticos los peores antitaurinos?

El antitaurino que hace daño de verdad es el político. Es el que tiene fuerza para perjudicar a la fiesta. En Bogotá o en San Sebastián es un alcalde, ¡una sola persona!, el que quita los toros. Los políticos antitaurinos son a los que tenemos que temer ahora mismo. No deberían satisfacer sus apetencias y gustos personales, sino atender a la tradición cultural de sus ciudades.

– ¿Qué faena hay que hacerles a esos políticos? Una campaña de comunicación, más pedagogía… ¿cuál debe ser el primer paso a dar para frenar la avalancha político-antitaurina?

El primer paso que yo daría es el del diálogo. Hablar con ellos directamente para que impere el sentido común. En Santander, por ejemplo, el alcalde dijo que él no es taurino, pero entiende que el impacto económico y cultural que en esa ciudad tenía una semana de toros es muchísimo mayor que cualquier concierto (puso el ejemplo de Bruce Springsteen). El impacto económico que una ciudad recibe por una feria taurina es muy grande, así que, aunque sea sólo por eso, los alcaldes deben apoyar los toros. Luego está el problema de que los partidos compiten entre ellos y usan el toreo como arma arrojadiza: si el PP está a favor de los toros, el PSOE, que nunca ha estado en contra, ahora no lo defiende y no se moja. Es una realidad que ocurrió en Cataluña, por ejemplo. Y luego la izquierda radical es antitaurina cerrada, pese a que la izquierda nunca ha sido antitaurina en toda la Historia. ¡Todo lo contrario! El toreo es apolítico, no entiende de izquierdas ni de derechas. Si hay una fiesta popular, son las corridas de toros.

– … Y tienen un impacto económico de 3.600 millones de euros al año. Pero esto no cala en la sociedad. ¿Por qué? ¿Hace falta que las figuras den un paso adelante y empiecen a actuar como verdaderos portavoces?

Lo hacemos siempre que podemos, y éste es un caso. Aquí estoy tratando de explicar algunas de las razones por las que los toros convienen en cualquier ciudad. Estamos concienciados. Es muy importante enseñar lo que es el toreo, porque mucho antitaurino lo es por el desconocimiento de lo que es y supone la fiesta. La mayoría de los antis son jóvenes que no saben todo esto. La fiesta de los toros no es un pasatiempo, no es un hobby; va mucho más allá de eso y hay en juego muchas cosas. Muchísima gente vive de forma directa o indirecta del toro [199.000 personas, según la patronal ANOET].

– ¿Con un IVA del 21%, el peor enemigo del toro es el Montoro?

(Risas). El IVA es una manera de atacar, solapadamente, a la fiesta, porque montar una novillada o una corrida con toreros que no tengan un tirón grande les cuesta dinero a los empresarios. El IVA al 21% ya es la puntilla.

– ¿Y dónde anda el Constitucional, que no hace público su fallo sobre el recurso sobre Cataluña?

No sé a qué esperan. Ya va siendo hora de que fallen contra esa prohibición ilegal.

Mañana torea en Gijón, y después vienen San Sebastián, Cantalejo, Málaga, Cuenca… Y Bilbao. ¿Qué significa Bilbao para Enrique Ponce?

Mi nombre va unido a Bilbao. Estoy identificado con esa plaza. Es una afición con la que me siento muy vinculado.

– ¿Quién ha toreado más: Pedro Romero, Lagartijo o usted?

(Risas). Lo mío es lo más veraz que existe. Oficiales, sólo corridas, he toreado 4.700 toros. Si le sumas festivales y novilladas, la cifra pasa de 5.000.

– Número de toros toreados, número de indultos, temporadas consecutivas por encima de 100 corridas… ¿qué récords le quedan por batir tras 27 años en la cima?

Los récords yo no los he perseguido. Son la consecuencia de una trayectoria larga y exitosa como ha sido la mía. Los números a veces son fríos, pero reflejan la verdad, no son subjetivos. Yo mismo me sorprendo de mis récords y estadísticas.

– ¿Es consciente de que ha pasado ya a la Historia?

Sí, lo soy. No cabe duda de que soy un torero que está ya en la Historia, es evidente. Mi nombre estará ahí. Pero lo que está viviendo está siendo muy bonito aún.

– Para rematar por abajo, dígame cuántos años le quedan en la cara del toro.

No lo sé ni yo. Hace cinco años pensaba que ya llevaría cinco retirado. El tiempo que esté voy a estar a este nivel [actual]. Cuando no me vea capaz de mejorar, ni ilusionado o preparado físicamente, será el momento de irme… o a lo mejor me voy pensando que todavía puedo estar más tiempo. Es algo que no sé; vivo el presente. Soy consciente de que estoy viviendo la parte final de mi trayectoria como torero, pero es curioso que me estoy encontrando mejor que cuando empezaba. Cuando me retire será para siempre. Creo. Un artista no tiene fecha de caducidad. Si tiene ilusión, talento y físico, es eterno. Cuando deje de tenerlo, pensaré en irme…

– …Y se dedicará al golf.

(Risas). Y a cantar

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

6 Resultados

  1. francisco morales sanchez dice:

    el caso de ponce es unico ha podido con todos los toreros a los que se ha enfrentado y han sido muchos algunos rendidos a la evidencia se han hecho amigos de enrique por ejemplo cesar rincon con el que libro batallas titanicas en europa y en america latina la cual se rindio a enrique ponce dios nos no conserve muchos años con eso de crisol me encanta viva la tauromaquia de enrique ponce y nosotros por tener la suerte de disfrutarlo paco morales almeria………

  2. Aficionao dice:

    Tratándose de este torero, sin duda el mejor de la Historia, esta novedad será un revulsivo y me atrevo a decir que a partir de ahora todos los festejos seràn como el maestro propone. Así ocurrió con Paquiro, por ejemplo, que cambió
    La lidia.

  3. Fmontini dice:

    Este “Aficionao” es como una veleta, ¡según le dé! Ahora dice Ponce es el mejor de la Historia y hace cuatro días decía que era del montón. Ay el alcool que daño hace

  4. Gerard dice:

    Ponce es el mejor de la historia Fmontini, entérate, no solo por estadísticas y resultados sino por calidad. Cualquier persona que realmente conozca la historia del toreo puede refrendarlo. Lo que pasa es que tu no eres de los que la conocen y seguro si de los que repiten como borregos el canto del pico y otras tonterías.

  5. Fmontini dice:

    Señor del Moral nuvamente he sido suplantado en el comentario que aparece en este articulo, yo no escribiria lo del alcool pero creo qu lo demas si, aunque me parece que ha aficionao lo han suplantado tambien

  6. Fmontini dice:

    Al señor Gerard si se entera que no es mi comentario y no me ha leido con anterioridad el que mas ha insistido en esta oagina que el mejor torero de la histori es Ponce he sido yo y el resto de memeces que usted escribe me tienen sin cuidado!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

También puede interesarte: