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En la silenciosa muerte de Manolo Cisneros

En mi habitual madrugar, suelo mirar las últimas noticias que, desde hace años, empiezan por los portales taurinos y no taurinos de internet y esta madrugada del lunes 19 de diciembre me encuentro con la tristísima noticia de la muerte ayer de Manolo Cisneros en un hospital de Barcelona tras padecer una larga enfermedad. Miro y remiro en todos los medios taurinos y, ciertamente  sorprendido, no veo una solo foto suya con la que ilustrar este obituario y con apenas unas breves líneas sobre su figura.

Y pienso en los porqués de tan pocas letras para una persona que durante años fue uno de los taurinos más queridos, admirados e importantes. No solo por los toreros que apoderó, muchos aunque los más señalados bajo su compañía y consejos fueron El Viti, Curro Romero y Luís Francisco Esplá. No solo por lo que llegó a influir en la plaza de la Real Maestranza de Sevilla haciendo tándem con el inolvidable Diodoro Canorea, sencillamente porque quien durante mucho tiempo estuvo detrás de la economía de la plaza de la Real Maestranza fue precisamente Pedro Balañá y Cisneros su representante. Precisamente por esto, ambos apoderaron a Curro en los años que surgió el “currismo” – varias temporadas actuando más que nadie lo había hecho nunca en La Maestranza -, y que todavía dura….Pero sobre todo por la personalidad humana del personaje al que cuantos le conocimos siempre le reconoceremos como un gran señor en toda la extensión de la palabra y como un aficionado selectísimo y fiel a unos valores que, desgraciadamente, casi han desaparecido.

¡Claro!. Comprendo que los muy jóvenes periodistas que últimamente cuasi dominan en los medios taurinos apenas  conocieron a Cisneros, Si a caso por referencias y ni eso. No saben quien fue.

Yo sí tuve la suerte de tratarle muy frecuentemente desde aquella mañana de Sábado Santo en Sevilla que fue la primera vez que le vi. Estábamos Antonio Ordóñez y un servidor en una habitación del Hotel María Cristina y sonó el teléfono. Me puse yo. Y el conserje me dijo que en el hall había un señor que quería saludar al maestro. Dice llamarse Manolo Cisneros. Así se lo comuniqué a Antonio que me dijo: Dile que espere, que ahora bajamos a saludarle. Y Manolo lo esperó. Vaya que lo esperó. Tardamos una hora en bajar. Y es que Ordóñez era de los que les gustaba hacerse esperar… hasta pasare más allá de lo razonable.

Quizá Antonio Ordóñez no sabía y, yo menos, que este hombre iba a ser con el tiempo, uno de sus mejores y más fieles amigos. Desde una admiración ilimitada primero. Y desde la intimidad más sincera, después.

No era para menos. Cisneros era un gran conversador. Un aficionado de amplísimos conocimientos. Un enamorado del toreo. Un hombre muy culto. Muy educado, muy cortes. Y, en cierta manera, un romántico de los que ya existimos muy pocos.

Mi condición de crítico desenfadado y libre como los pájaros, con lo que ello supone para vivir y sufrir los inevitables roces que siempre tuve y continúo teniendo con los afectados por mi sinceridad, nunca fueron óbice para que con Manolo Cisneros jamás tuviera un solo contratiempo y mira que por mis opiniones sobre Curro y Esplá hubo sobrados motivos para la discusión y hasta para el enfado. Como tampoco con Ordoñez que decía de mí cuando no estaba delante: “José Antonio es muy amigo nuestro y nos quiere mucho…, pero cuando tiene que decir una cosa, la dice….”

Me ha dolido mucho la muerte de Manolo Cisneros pese a los muchos años que hacía que no hablábamos. Ni siquiera le veía cada vez que iba y sigo yendo a Zaragoza. Allí vivía con su señora madre hasta ella falleció. Ni nos enteramos. Manolo desapareció del mapa en vida hasta morir como ha muerto. Silenciosamente. Merece el Cielo. Y allí estará sonriente viendo cómo quedamos ya muy pocos para contar quien fue.

Ahora mismo, mientras escribo, los  tímidos rayos del sol que iluminan la Basílica de El Pilar y el Ebro en esta madrugada, deben ser los suyos. Los mismos que siempre iluminaron su Zaragoza porque siempre se confundieron con los tuyos…. Manolo, nunca te olvidaremos.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

3 Resultados

  1. Pedro Abad-Schuster Pedro Abad-Schuster dice:

    Muchas gracias por sus artículos estimado José Antonio.

  2. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    De nada. Y gracias a ti también. Un abrazo y feliz Navidad

  3. Aficionao dice:

    Un gran taurino, un personaje muy importante en mis primeros años de aficionado (principio de los 80). Descanse en paz y mis condolencias por la parte que le toca Don José Antonio

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